Desde las respuestas que da el sujeto hasta la interpretación que realiza el especialista, se da en el Rorschach un camino de ida y vuelta. Cuando ante las láminas, estímulos un tanto ambiguos e imprecisos, se le pregunta que ¿qué podría ser esto?, sus respuestas, mucho más libres que ante un estímulo concreto, son sus respuestas. Muy suyas y muy de su momento. En ellas usa un lenguaje coloquial mediante frases formadas por sujetos, los sustantivos de las oraciones gramaticales con que responde, y predicados que los acompañan.La persona se expresa siempre en función de quién es y cómo está. Este es el camino de ida, el que va de la persona al Rorschach. Las respuestas son traducidas por el especialista a códigos, que manejados, directamente unos y mediante sencillos cálculos matemáticos otros, dan valores para las distintas variables del Rorschach. La comparación de esos valores con los correspondientes a la población normal a que pertenece el sujeto, permite conocer los rasgos de su personalidad. Este es el camino de vuelta, el que desde el Rorschach nos lleva a la personalidad estudiada.