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Última actualización web: 04/12/2022

Calidad de vida en el climaterio.

Autor/autores: Mª Angeles Martelo Baro
Fecha Publicación: 01/01/2002
Área temática: Enfermería .
Tipo de trabajo:  Comunicación

RESUMEN

En la actualidad un objetivo fundamental de la asistencia sanitaria es la prevención y conservación de la salud.

La meta de la medicina preventiva es mejorar la calidad de vida, en nuestro caso de la mujer menopáusica, para conseguirlo deberemos considerar cuatro aspectos fundamentales:

- Conservar la salud.

Como en cualquier grupo de edad la práctica de hábitos de salud adecuados puede ayudar a prolongar la vida y mejorar la calidad de la misma. Puntos claves de la salud son: cese del tabaquismo, reducción del consumo de alcohol, ejercicio físico y mantenimiento de un peso ideal basado en una correcta forma de alimentarse.

- identificación precoz y tratamiento de las enfermedades crónicas, principalmente: enfermedad cardiovascular, destacando la hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipemias y osteoporosis.

- Vigilar el posible cáncer.

- Tratar la sintomatología menopáusica. En este apartado es importante distinguir los síntomas propios del climaterio con los asociados con el envejecimiento, con la reacción emocional del momento o con otra patología propia de la edad correspondiente.

Palabras clave: Climaterio, Hábitos de vida, Promoción de la salud


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Calidad de vida en el climaterio.

Mª Angeles Martelo Baro.

Profesora Titular de escuela Universitaria. Departamento de
Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Cádiz

E. Universitaria de Ciencias de la Salud. Universidad de
Cádiz
Ctra. Getares. C/ Venus, s/n.
11207 - Algeciras
Cádiz - (España)

PALABRAS CLAVE: climaterio; hábitos de vida; promoción de la salud

[otros artículos] [17/2/2002]


Resumen

En la actualidad un objetivo fundamental de la asistencia sanitaria es la prevención y conservación de la salud. La meta de la medicina preventiva es mejorar la calidad de vida, en nuestro caso de la mujer menopáusica, para conseguirlo deberemos considerar cuatro aspectos fundamentales:

- Conservar la salud. Como en cualquier grupo de edad la práctica de hábitos de salud adecuados puede ayudar a prolongar la vida y mejorar la calidad de la misma. Puntos claves de la salud son: cese del tabaquismo, reducción del consumo de alcohol, ejercicio físico y mantenimiento de un peso ideal basado en una correcta forma de alimentarse.

- identificación precoz y tratamiento de las enfermedades crónicas, principalmente: enfermedad cardiovascular, destacando la hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipemias y osteoporosis.

- Vigilar el posible cáncer. - Tratar la sintomatología menopáusica. En este apartado es importante distinguir los síntomas propios del climaterio con los asociados con el envejecimiento, con la reacción emocional del momento o con otra patología propia de la edad correspondiente.



INTRODUCCION

En la actualidad un objetivo fundamental de la asistencia sanitaria es la prevención y conservación de la salud, la meta de la medicina preventiva es mejorar la calidad de vida, en nuestro caso de la mujer. Los fines de la asistencia primaria en la mujer menopáusica son:

- Conservar la salud.
- identificación precoz y tratamiento de las enfermedades crónicas.
- Vigilar el posible cáncer.
- Tratar la sintomatología menopáusica.

 

CONSERVAR LA SALUD

Como en cualquier grupo de edad la práctica de hábitos de salud adecuados puede ayudar a prolongarla vida y mejorar la calidad de la misma. Puntos claves de la salud son: cese del tabaquismo, reducción del consumo de alcohol, ejercicio físico y mantenimiento de un peso ideal.

Salud sexual
Los estudios epidemiológicos no muestran una relación directa entre la menopausia y la función sexual, existiendo variabilidad entre las mujeres. Normalmente esta afectación de la salud sexual está relacionada a otros factores aparte de la menopausia.

Asociados al cese de la función ovárica con influencia en el comportamiento sexual nos encontramos con determinados síntomas como: sequedad vaginal, escozor, irritación, ardor y dispareunia. Pueden causar dolor y malestar psicológico con la pareja. Estos efectos se pueden tratar normalmente con una terapia hormonal apropiada.

Otros síntomas como la pérdida de la líbido que puede estar acompañada de depresión menopáusica, se explica principalmente por factores psicológicos y sólo determinado en parte por reducción de los niveles de hormonas.

Nutrición
Es perfectamente conocida la influencia de unos malos hábitos alimentarios en la aparición de determinadas enfermedades (patologías cardiovasculares, osteoporosis. . . ).
Los alimentos nos aportan las sustancias necesarias para que nuestro organismo pueda funcionar correctamente y podamos desempeñar nuestras actividades diarias: hidratos de carbono (en cereales, arroz, pan, pasta. . . ), proteínas (en pollo, pescado, otras carnes, legumbres, huevos. . . ) y grasas (aceites, mantequilla. . . ), también nos proporcionan agua, vitaminas y minerales, frecuentes en las frutas y verduras. Para mantenernos en buen estado de salud debemos consumir siempre de todos estos alimentos pero en las cantidades adecuadas.

Una dieta adecuada se debe basar en el consumo de frutas, verduras, aceite de oliva, pescados y fibra, y limitar la cantidad de grasas saturadas.

Se aconseja:
- Mantener el peso adecuado. Evitar la obesidad.
- Seguir una dieta equilibrada y variada (50-60% hidratos de carbono, 30-35% grasas y 10-15% proteínas).
- Respecto a las grasas, se debe controlar su ingesta, eligiendo aquellas de origen vegetal, principalmente aceite de oliva virgen. Los alimentos se cocinarán con la mínima grasa posible, prefiriéndose la cocción, el asado o la plancha.
- Procurar consumir pescados, especialmente pescado azul. Son preferibles las carnes blancas (pollo, pavo, conejo) a las carnes rojas.
- Limitar el consumo de huevos a dos o tres por semana.
- Del grupo de la leche y derivados, se aconseja tomar de 2 a 3 raciones al día. Algunos ejemplos de raciones de este grupo son: 200-250 ml de leche, 125 ml de yogur, 30-40 g de queso, 60 g de que so fresco. Si se padece alguna patología que lo requiera, la leche y sus derivados se tomarán desnatados o semidesnatados. Esto alimentos nos aportan calcio, proteínas y vitaminas A, B y D.
- Consumir al día una buena ensalada y verduras frescas (3 a 5 raciones al día).
- Tomar al menos dos piezas de fruta al día (2 a 4 raciones al día).
- De los cereales, derivados y legumbres se deben consumir de 6 a 10 raciones al día. Algunos ejemplos de raciones de este grupo son: 40-50 g de bollo o galletas, 40-60 g de pan, 30-40 g de cereales, 100-150 g de legumbres o pasta. Los cereales son ricos en hidratos de carbono, proteínas, vitamina B, hierro y fibra. Las legumbres, además, proporcionan calcio. El pan, los cereales, las pastas y las harinas se elegirán integrales, ya que al refinarse se elimina la capa externa, eliminándose la fibra, vitamina B, la grasa, vitamina E, hierro y una cuarta parte del contenido proteico.
- Consumir con precaución la mayoría de los productos de bollería y galletas pues suelen estar elaborados con grasas saturadas. Cuando sintamos hambre evitar tomar dulces o chocolate, sustituirlo por ejemplo por una pieza de fruta, que también nos aporta azucares pero menos kilocalorías
- Mantener al mínimo el consumo de azúcar.
- Moderar el consumo de sal. En su lugar utilizar vinagre, limón, ajo o cebolla.
- Las bebidas excitantes (café, té) se deben tomar con moderación.
- Sólo se recomienda un vaso de vino o una cerveza al día. No se debe abusar de licores ni otras bebidas con alto contenido en alcohol.
- Evitar en lo posible los alimentos precocinados.
Resumiendo, el régimen dietético ideal es bajo en grasa (fundamentalmente saturadas y colesterol), elevado en fibra y debe considerar una toma adecuada de calcio.

Respecto al calcio, su papel terapéutico parece limitarse a mujeres mayores con una dieta baja en calcio, exposición inadecuada al sol y ejercicio insuficiente. En el periodo inicial de la postmenopausia no es tan eficaz, debido a que la mayor parte de la pérdida ósea se debe al déficit de estrógenos. Pero cuanto más se envejece, más eficaz se vuelve el calcio, debido a que la pérdida ósea deriva de una absorción menor de calcio desde el intestino y una reabsorción menor desde los riñones. Es aconsejable tomar el sol durante 15-30 minutos al día para facilitar la síntesis de colecalciferol, que facilita la absorción de calcio a nivel intestinal.

 

Hábitos tóxicos
El tabaco se considera responsable del aumento de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, neoplasias y EPOC. Por otro lado, fumar incrementa la eliminación metabólica de estrógenos. Las mujeres que fuman llegan a la menopausia 2-3 años antes que las no fumadoras. Las fumadoras usuarias de THS tienen niveles menores de estrógenos que las no fumadoras, no protegiéndolas la THS de las fracturas óseas, por lo que en grandes fumadoras debe valorarse el incremento de dosis de THS.

El abuso de alcohol incrementa los riesgos de cáncer de mama y osteoporosis y aumenta los síntomas vasomotores, además no es aconsejable si existe sobrepeso.
En términos generales, debe evitarse la polifarmacia, por todas las consecuencias que conlleva un elevado consumo de medicamentos.

Ejercicio físico
La actividad física tiene un efecto positivo en el bienestar general de la mujer, mejora el humor y reduce el riesgo de osteoporosis. El ejercicio mejora la densidad mineral ósea, la agilidad, el tono muscular y reduce la posibilidad de caídas (mejora el equilibrio, coordinación y fuerza muscular y potencia la integridad estructural del hueso), así como el riesgo de enfermedad cardiovascular (aumento de HDL-colesterol).

Los ejercicios deben ser aeróbicos (gimnasia, bicicleta, natación, tenis, correr, etc. ) y no se aconsejan los que requieran un sobreesfuerzo.

Control de la pérdida de visión y audición
A esta edad son frecuentes el deterioro de la visión y la audición por lo que se recomiendan revisiones rutinarias.

Salud oral
Si la salud oral está afectada, la salud global y la calidad de vida pueden verse disminuida. La función óptima de la cavidad oral depende de la integridad de la dentición y de las estructuras de soporte. Son primordiales la prevención e intervención precoz.

Evitar caídas
Las caídas, sobre todo en la población anciana, son la principal causa de mortalidad, morbilidad e incapacidad. Si la persona padece osteoporosis tiene un mayor riesgo de sufrir fractura, siendo la fractura de cadera la consecuencia más grave de las caídas. La prevención efectiva de las caídas podría reducir sustancialmente la incapacidad entre las personas mayores.

Para reducir el riesgo de caerse se aconseja la toma de precauciones de seguridad simples y de bajo costo, por ejemplo:
· En la cocina: utilizar escaleras o bancos para alcanzar las cosas que estén en alto. Limpiar del suelo manchas de grasa, agua y otros líquidos para evitar resbalar.
· En el cuarto de baño: alfombras plásticas para no resbalar, instalar una barra para poderse agarrar.
· Evitar alfombras pequeñas o asegurarlas al suelo, pasamanos en las escaleras, luz adecuada.

También es importante saber que toser o estornudar puede causar fracturas vertebrales en las personas con osteoporosis. Se debe advertir que es importante colocarse una mano en la espalda para sostenerla, evitando doblarse hacia delante.

Salud mental
Es un punto a considerar, el cual no voy a detallar ya que es un tema tratado en otras conferencias.

Inmunizaciones
Durante los exámenes periódicos de la salud debe actualizarse el registro de inmunizaciones. Las recomendaciones actuales en cuanto al uso de vacunas a las mujeres de más de 50 años son:

- El toxoide tetánico (3 dosis, una primera dosis, la segunda a las cuatro-seis semanas, y la tercera a los 6-12 meses de la segunda dosis. Se recomienda una dosis de recuerdo cada 10 años.
- Vacuna contra influenza (anualmente a partir de los 55 años).
- Vacuna neumocócica (dosis única a partir de los 65 años).
Mejorar el estado nutricional, por sí solo, puede estimular la capacidad de respuesta inmunitaria, sobre todo para la mujer de edad avanzada.

 

IDENTIFICACIÓN PRECOZ Y tratamiento DE ENFERMEDADES CRÓNICAS

Enfermedad cardiovascular
Las mujeres tienden a presentar enfermedad cardiovascular a edad más avanzada que los varones, y se inicia un equilibrio unos 10 años después de la menopausia. No está claro el grado al cual el hipoestronismo menopáusico contribuye a esta aceleración del riesgo, ya que participan otros factores (antecedentes familiares, diabetes, ser fumador, hiperlipidemia. . . ).

Para prevenir este tipo de patología se darán las recomendaciones generales, fundamentalmente relacionadas con el estilo de vida: alimentación, tabaco y ejercicio.
Diabetes mellitus

De esta enfermedad pueden surgir determinados procesos invalidantes, como son ceguera o enfermedad vascular de las extremidades inferiores. Es importante un control diabético pudiendo controlarse en muchas ocasiones con la dieta y el ejercicio.

Hipertensión arterial
Debido a su alta frecuencia de presentación puede considerarse un factor de riesgo importante de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular para mayores de 50 años. Las mujeres mayores de 50 años deben controlar su presión arterial como mínimo una vez al año.

Dislipemias
Se ha visto que la menopausia aumenta el colesterol sérico en las mujeres.

Osteoporosis
La osteoporosis implica una pérdida progresiva de la masa del hueso por la pérdida no controlada de los depósitos de calcio. Si la pérdida es leve se denomina osteopenia, pero si es moderada o severa se definirá como osteoporosis. . Cuando la pérdida de calcio es importante la estructura del hueso se vuelve delgada, quebradiza y frágil, facilitando el riesgo de fracturas

 

PREVENCIÓN Y DETECCIÓN DE CÁNCERES

Este es un punto importante en el plan de salud de la población en general y de la mujer en concreto, por lo cual es fundamental que la mujer conozca las pautas que debe seguir para prevención y detección precoz.

 

TRATAR LA SINTOMATOLOGÍA MENOPÁUSICA

Dentro de la clínica del climaterio, cabe distinguir los síntomas propiamente del mismo con los asociados con el envejecimiento, con la reacción emocional del momento o con otra patología propia de la edad correspondiente.

Del 15-25% de las mujeres la sintomatología aparece en la premenopausia, ésta se acentúa tras la cesación de la menstruación, alcanzándose la máxima intensidad en los dos o tres primeros años, para después decaer lentamente. Esto es en relación con los síntomas vegetativos y psíquicos. Por el contrario, los signos metabólicos aparecen más tardíamente y evolucionan de forma progresiva, aunque con el tratamiento podemos disminuir la rapidez de la progresión.

Para terminar, destacar la importancia de realizar un tratamiento individualizado e integral, que abarque todos los campos anteriormente citados.

 

BIBLIOGRAFIA

Cao Torija MJ. Enfermería. Nutrición y Dietética. Serie manuales de Enfermería. 2ª edición. Masson. Barcelona, 2001.
Sánchez Borrego, Rafael. Perimenopausia. El climaterio desde su inicio. Shering España. España, 2001.
Serra Majem Ll, Aranceta Bartrina J, Mataix Verdú J. Nutrición y Salud Pública. Métodos, bases científicas y aplicaciones. Masson, S. A. Barcelona, 1995.

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