Presentamos el caso de una menor de 12 años, remitida desde Dermatología Infantil, por presentar conductas de arrancarse el pelo de forma compulsiva y recurrente de un año de evolución. Existe una pérdida de cabello significativa y los resultados obtenidos, a partir del Autoinforme del Comportamiento de Jóvenes de 11-18 años (YSR/11-18), corroboran niveles de ansiedad clínicamente significativos. Previamente a la intervención se identificaron, por un lado, las situaciones antecedentes y estímulos que generaban los episodios de tricotilomanía (dificultad en la interacción con iguales y ansiedad asociada, estar en casa sola y aburrida) y, por otro lado, las consecuencias obtenidas tras llevar a cabo el comportamiento problema (regulación y reducción de la ansiedad y tristeza, sentirse aliviada y relajada).Se establecieron como principales objetivos terapéuticos la reducción de la frecuencia de los episodios de arrancarse el pelo y de la sintomatología ansioso-depresiva, y conseguir una mejor adaptación y funcionamiento de la menor en el ámbito social y escolar. Se inicia tratamiento psicológico empleando fundamentalmente técnicas cognitivo-conductuales. El tratamiento se centró en sustituir las conductas de arrancarse el pelo por otras respuestas alternativas para reducir los estados emocionales negativos y en desarrollar sesiones de exposición a la estimulación que provocaba la conducta problema. Después de 7 sesiones de tratamiento se han reducido muy significativamente los episodios de tricotilomanía y la menor se va exponiendo con éxito a las situaciones de interacción con iguales, tanto en el ámbito escolar como fuera de éste.