Ante la nueva perspectiva que toma la vida en la persona diagnosticada de un cáncer que no se puede operar o que a pesar de una posible operación, las posibilidades de sobrevivir son escasas, la persona debe enfrentarse ante lo que se podría denominar una preocupación suprema. Esta situación que ahora provoca la enfermedad, en ocasiones, reduce a dos las posibilidades de actuación: indefensión o confrontación.Esta exposición intenta dar cuenta -dentro de las muchas variables intervinientes- de la capacidad de Lance Armstrong -ciclista profesional del equipo United States Postal Service- para ganar seis Tours de Francia después de haber superado a los veinticinco años, un cáncer testicular con metástasis. Partimos de la hipótesis que el hecho de haber superado un cáncer y los momentos de dolor y sufrimiento que dicha enfermedad implica, favoreció en este ciclista el desarrollo y potenciación de toda una serie de capacidades relacionadas con un rendimiento deportivo óptimo. Consideramos que la enfermedad pudo favorecer el paso a un estado que Heidegger denominaba modo ontológico.