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Última actualización web: 16/05/2022

Percepción del maltrato infantil en el consultorio 72 del municipio Artemisa en el año 2006.

Autor/autores: Milaidi Milian Martínez
Fecha Publicación: 01/03/2008
Área temática: Trastornos infantiles y de la adolescencia .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Una de las manifestaciones más destructivas de la violencia y losconflictos familiares es el Maltrato y el abandono de los niños. Con el objetivo de identificar la percepción que del maltrato infantil tenían las madres de niños en un área de salud se realizó un proyecto de investigación de tipo descriptivo, longitudinal, prospectivo desde el 2 de enero al 30 de junio del año 2006 en el Consultorio 72 del Municipio Artemisa, La Habana, Cuba.

El universo de trabajo fueron las 254 madres de niños y adolescentes menores de 18 años que pertenecían al Consultorio y después de tener en cuenta algunos criterios de inclusión, la muestra quedó constituida por 179 madres. El 61, 45% de las madres encuestadas maltrataban física y psicológicamente a sus hijos, dejando secuelas en el 21, 49% de los casos. El 92. 74% refirieron que ellas no maltrataban a sus hijos. A pesar de que la mayoría de las madres cometieron maltrato, en un gran por ciento no lo percibían debido a conceptos erróneos y mitos sobre lo que era el maltrato infantil. Es por ello que recomendamos mejorar la información a la población sobre este tema.

Palabras clave: maltrato infantil

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Percepción del maltrato infantil en el consultorio 72 del municipio Artemisa en el año 2006.

Dra. Milaidi Milian Martínez. * Dr. Ariel Acosta González. **

* Especialista de Primer Grado en Pediatría. Profesora Instructor de Pediatría. MsC. en atención Integral al niño.

** Especialista de Primer Grado en psiquiatría Infanto juvenil. Profesor Instructor de psiquiatría. MsC. en atención Integral al niño.

Hospital “Ciro Redondo”

Resumen

Una de las manifestaciones más destructivas de la violencia y losconflictos familiares es el Maltrato y el abandono de los niños. Con el objetivo de identificar la percepción que del maltrato infantil tenían las madres de niños en un área de salud se realizó un proyecto de investigación de tipo descriptivo, longitudinal, prospectivo desde el 2 de enero al 30 de junio del año 2006 en el Consultorio 72 del Municipio Artemisa, La Habana, Cuba. El universo de trabajo fueron las 254 madres de niños y adolescentes menores de 18 años que pertenecían al Consultorio y después de tener en cuenta algunos criterios de inclusión, la muestra quedó constituida por 179 madres. El 61, 45% de las madres encuestadas maltrataban física y psicológicamente a sus hijos, dejando secuelas en el 21, 49% de los casos. El 92. 74% refirieron que ellas no maltrataban a sus hijos. A pesar de que la mayoría de las madres cometieron maltrato, en un gran por ciento no lo percibían debido a conceptos erróneos y mitos sobre lo que era el maltrato infantil. Es por ello que recomendamos mejorar la información a la población sobre este tema.

Introducción

La violencia en sus diferentes facetas, bien causante de la muerte o de lesiones, condiciona inseguridad para el ser humano. La inseguridad se ha generalizado en el mundo a tal extremo que en el año 1994, en el informe sobre el avance del desarrollo humano, en la Organización de Naciones Unidas se planteó que la violencia era el máximo reto con el cual la humanidad entraría al siglo XXI. (1).

Una forma de violencia intrafamiliar es el maltrato infantil. Es importante conocer la existencia del mismo y enfrentarlo puesto que gran parte de los adultos violentos han sido víctimas de maltrato durante la infancia, ellos han aprendido de otros (generalmente de los padres) el uso de la violencia para poder lograr determinados objetivos. Si estos niños no reciben tratamiento adecuado, el daño ocasionado, puede perdurar de por vida. (2, 3)

El maltrato se puede clasificar de diferentes formas según tipo (física, psicológica y sexual), grupo etáreo y sexo. La forma psicológica o emocional es la principal fuente de deterioro de cualquier ser humano, ya que acompaña a los otros tipos, originando "heridas" que no cicatrizan nunca, pues en ocasiones provocan afecciones que duran toda la vida. (4)

La omisión de la problemática en Cuba, es el resultado del escaso reconocimiento que tuvo el tema durante varias décadas. Esto respondía quizás a la nueva imagen que adquiere la familia por las transformaciones radicales que en ella produjo el proyecto social iniciado en 1959. Sin embargo, es evidente que ciertas formas de pensar de los miembros que la conforman no pueden ser revertidas simplemente en cuatro décadas. A partir del Triunfo de la Revolución el estado Cubano implementó una serie de estrategias en aras de brindarle a los menores los derechos que hasta ese momento le habían sido negados. Con el de cursar de los años, el hombre y la sociedad en general reconocen que los menores deben recibir el trato que se merecen.

Hoy, a través de algunas investigaciones se constata que la violencia existe en nuestro medio con todas sus manifestaciones posibles, aunque carecen del dramatismo que dibujan otras realidades sociales. Sin embargo los estudios realizados son puntuales y no han llegado a conocer las dimensiones del problema. ( 5, 6, 7, 8, 9, 10 )
En la práctica diaria hemos visto como se maltratan física y psicológicamente a los niños por las personas más cercanas a ellos (madres, padres, tutores) y llama la atención que se realiza con la total impunidad de quien se cree que se está en su derecho por ser el responsable legal y material del menor. Impresiona además que no se perciba por estos adultos que estén maltratando.

Es por ello que nos decidimos a realizar el presente trabajo en un área de salud para determinar, primero si un grupo de madres maltrataban a sus hijos, y luego precisar si las mismas se percibían como maltratadoras.  

Consideramos que el maltrato físico y emocional son estilos de conducta aprendidas por los padres en el seno de sus familias de origen y que ellos consideran correctos como forma de educar e imponer disciplina. Por ello no son concientes de que sus hijos están siendo maltratados como un día lo fueron ellos mismos, cuando eran niños.


Objetivos

General

Identificar la percepción del maltrato infantil en las madres de niños del Consultorio 72 del Municipio Artemisa.

Específicos

1. Distribuir la muestra según algunas variables sociodemográficas: edad, número de hijos, estado conyugal y ocupación.

2. Identificar en la muestra la estructura familiar.

3. Determinar la presencia de maltrato infantil en la muestra estudiada y su distribución según los tipos de maltrato.  

4. Precisar la percepción del maltrato infantil en las madres entrevistadas.


Diseño metodológico

Se realizó un proyecto de investigación de tipo descriptivo, longitudinal, prospectivo desde el 2 de enero al 30 de junio del año 2006 en el Consultorio 72 del Municipio Artemisa, La Habana, Cuba.

El universo del trabajo fueron las 254 madres de niños y adolescentes menores de 18 años que pertenecían al Consultorio 72 del Municipio Artemisa.

Para la selección de nuestra muestra se tuvieron una serie de criterios que relacionamos a continuación:
- Que pertenecieran al Consultorio72 del municipio Artemisa.  
- Que estuvieran en el área de salud entre el 2 de Enero y el 30 de Junio de 2006.
- Que las madres tuvieran hijos que fueran menor de 18 años.
- Que aceptaron participar en el estudio.

La recogida de la muestra se fue haciendo a medida que se fueron visitando las casas de las madres quedando la muestra constituida por un total de 179 madres que cumplieron los criterios de selección.


Operacionalización de variables.
• Variables cualitativas nominales politómicas:
La estructura familiar: la clasificación de la estructura familiar se realizó, según Carpeta Metodológica de la atención Primaria de Salud y Medicina Familiar (11) 
Familia Nuclear: Integrada por una pareja con uno o varios hijos o sin ellos o por uno de los miembros de la pareja con su descendencia. Incluye la pareja sin hijos, los hijos sin padres en el hogar, los hijos de uniones anteriores y la adopción y el equivalente a pareja.
Familia Extensa: Integrada por una pareja con hijos cuando al menos uno de los hijos convive con su pareja en el hogar, con su descendencia o no. Incluye el caso de abuelos y nietos sin la presencia de los padres.
Familia Ampliada: Cuando a la familia nuclear o extensas se integran otros parientes que no pertenecen al mismo tronco de descendencia generacional. Se puede considerar otros casos en que no existen vínculos consanguíneos y de parentesco entre ellos, si existen de convivencia y afinidad.

Se incluyeron también para la valoración de la estructura familiar, los criterios dados en Temas de Medicina General Integral. (12)

Familia incompleta: si falta un miembro de una generación.
Familia completa: Cuando ellos están representados en el subsistema conyugal.

Familia reconstituida o reconstruida: Si existe matrimonio nuevo, o de segundo o terceras nupcias.
- Presencia de secuelas o huellas: se consideró cuando producto del castigo físico aparecieron lesiones óseas, en piel u otro lugar.  
- Maltrato psicológico: incluye actos verbales que tienen consecuencias emocionales negativas en el niño. Cuando le grita, amenaza, insulta, atemoriza, chantajea, menosprecia o compara a un niño, según lo recogido en la encuesta.  
-Percepción del maltrato: Viene dado por la conciencia que tienen las madres de que están maltratando física y/o psicológicamente a su hijo.

• Variables cuantitativas continuas:
Edad: se consideró según los años cumplidos.  

• Variables cuantitativas discretas o discontinuas:
Número de hijos: se consignaron los hijos que vivían con ella.


Procedimiento de trabajo.
Una vez identificadas las madres incluidas en el trabajo se visitó el hogar y se realizó una entrevista a cada madre y cuando esta no fue concluyente se reiteró la visita hasta lograr los fines propuestos en esta investigación. Las mismas fueron realizadas por los autores, con la participación voluntaria de las madres. Se tomó en cuenta que al entrevista transcurriera sin premura de tiempo, en un ambiente tranquilo que favoreciera la privacidad. Se utilizó la técnica de entrevista abierta que favorece la comunicación personal con el sujeto con preguntas personales sobre aspectos generales. A medida que transcurrió la entrevista se aumentó la especificidad con vista a volcar la información en una encuesta semicerrada confeccionada por los autores (Anexo 1)


Método de recolección de la información.
Se utilizó el método estadístico descriptivo que nos permitió organizar y clasificar la información mediante tablas y gráficos.  

La recogida de la información fue manual con calculadora y se empleó una PC Pentium IV, con ambiente de Windows XP. Los textos y tablas se procesaron con Word XP. Los datos se presentaron en tablas reflejados en por cientos, media y frecuencias absoluta y relativa. (Anexo 2).


Aspectos éticos
Siendo un principio fundamental de nuestra Revolución la protección a niños y niñas, no hubo ninguna objeción por parte de la dirección del hospital a la realización del estudio, brindándonos todo su apoyo. Todas las madres entrevistadas aceptaron participar en el estudio.


Recursos.
Los costos del proyecto fueron asumidos por el hospital General Docente “Ciro Redondo” tanto en salarios como en los suministros de otros medios necesarios para la realización del mismo. Los recursos materiales que se utilizaron son: equipo microordenador, fotocopiadora, papelería, librería, impresora y material de oficina.


Resultados y discusión

Con el propósito de caracterizar a las madres entrevistadas decidimos realizar la tabla 1 donde se distribuyeron a las mismas por grupos etareos. La autora pudo observar que predominaron las madres entre 25–29 años y 20-24 años con 45, 81% y 42, 46 %, respectivamente. Solo había 14 madres mayores de 30 años (7, 82%) y siete menores de 20 años (3, 91%). De estos resultados se dedujo que la mayoría de las madres tenían entre 20 y 30 años, lo cual es una edad adecuada para educar a un niño porque se conoce que hay suficiente madurez física y psicológica. (13, 14, 15)

En cuanto al color de la piel hubo un predominio del blanco con 113 madres, lo cual representa el 68, 72% de las entrevistadas, la raza mestiza por su parte, que en otros estudios se observa como predominante en Cuba (16), en el presente solo representó el 25, 14%, mientras que a raza negra constituyó minoría con un 11, 73%. (Tabla 2)
Al valorar la tabla 3 podemos observar que la escolaridad media superior fue la predominante con un 69. 23%, seguida por la escolaridad secundaria (26. 92%). Solo hubo 3 madres de nivel universitario (3. 84%) y no se detectó ningún caso con nivel primario. (Tabla 3. ) Con estos indicadores diferenciamos nuestro grupo de estudio de otros encontrados en otros trabajos similares pero realizados fuera de Cuba y donde el bajo nivel de escolaridad constituyó un factor predisponerte en la aparición de formas particulares de maltrato infantil. (16, 17)

Al analizar la tabla 4 podemos ver que predominaron las madres con solo un hijo, lo que representa el 64, 25% de las encuestadas mientras que el 23, 46% tenían dos hijos y solo el 12, 29% tuvieron tres hijos. Esto se corresponde con lo reportado estudios demográficos en Cuba donde se observa una disminución de la tasa de natalidad y la fecundidad en los últimos 30 años. (18) 

En cuanto al estado civil de las madres entrevistadas pudimos observar que el 54, 19% estaban casadas y solo un 22, 90% eran madres solteras, mientras que un 15, 64% vivían en unión consensual y un 7, 27% estaban divorciadas en el momento del estudio. Ninguna era viuda, (Tabla 5) Debemos señalar que en ¼ de los casos eran madres solteras que tienen que enfrentar solas las dificultades de la vida cotidiana, lo cual puede influir también en su tolerancia y paciencia para con sus hijos. (13)

En la ocupación hubo un franco predominio de las amas de casa con un 66, 48%, seguidas de las madres trabajadoras (30, 73%). Solo el 2, 79% de ellas eran estudiantes sin vínculo laboral (Tabla 6).

En las tablas 7 y 8 se valoró a las familias de las madres entrevistadas. En la tabla 7 se analizó la estructura familiar de dichos hogares, observándose como predominaron las familias nucleares con un 54, 19%. La familia ampliada fue la segunda en predominio (28, 29%) y las familias extensas constituyeron el 17, 32%. Esto se corresponde con las estadísticas en Cuba. (18)

Según la clasificación dada en los Temas de Medicina General Integral en la tabla 8 se observa 
que predominaron las familias restituidas (49, 16%), seguidas de las incompletas (36, 87%), mientras que las familias completas constituyeron minoría (13, 97%). (19)
Si analizamos en conjunto la información de las tablas 5, 7 y 8, y teniendo en cuenta la información recogida en las entrevistas a las madres, podemos decir que en general se trataban de familias nucleares constituidas por la madre soltera o divorciada y/o reconstituidas al aparecer un nuevo esposo. La presencia de un solo padre es en muchas ocasiones fuente frecuente de aparición de maltrato y violencia intrafamiliar. (20) 

La gran mayoría de las madres confesaron maltratar de alguna manera a su hijo deforma frecuente; aunque para ellas no constituye un maltrato sino la forma normal y adecuada de educarlos. La utilización del castigo corporal y el riesgo del SMI permanecen como un área de preocupación y está en dependencia de los patrones de conducta establecidos y la cultura del país. El 90 % de las familias en los EE. UU. emplean alguna forma de castigo corporal en la educación de sus hijos. Por otra parte el 60 % de los maestros lo utilizan como método disciplinario.
Sin embargo no existen evidencias creíbles en la literatura médica que demuestren que el empleo continuado de los castigos corporales tenga algún por ciento de de efectividad. (21)

Al analizar la tabla 9 podemos ver que el 61, 45% de las madres encuestadas maltrataban física y psicológicamente a sus hijos, el 24, 58% los maltrataban solo psicológicamente y el 6, 15% admitieron únicamente que los maltrataban físicamente. Solo un 7, 82% no los maltrataban.  

En cuanto al maltrato afectivo, se presentaron gritos y amenazas, también comparaciones con otros niños que consideraron “mejores” que ellos. Además se les atemorizó y se les menospreció; quizás por preceptos transmitidos generacionalmente, se considera normal maltratar de esta manera a sus hijos. (22, 23)

El maltrato psicológico más referido por las madres fue los gritos y amenazas con un 40, 91%, seguido por las comparaciones en un 30. 13%. El 16, 88% de las madres reconocieron que atemorizaban a sus hijos mientras que 11, 04% los menospreciaban. (Tabla10). En estudios similares en Cuba y fuera de ella coinciden como más comunes. (24, 25)
Por otra parte las madres que cometieron maltrato mixto, confesaron golpear a sus hijos de forma frecuente con la mano, con un zapato, un madero u otros objetos similares; además de halarle el cabello, zarandearlos y pellizcarlos. En otros trabajos revisados se constata que estas son una forma habitual de maltrato en nuestro país (26).

En la tabla 11 distribuimos la muestra según las formas más frecuentes de maltrato físico. Encontramos que en el 100% de las madres que reconocieron haber practicado esta forma de maltrato refirió que le pegan con la mano a sus hijos y los zarandean el 80, 16%. El 28, 09% emplearon algún objeto para castigarlos y el 11, 57% reconocieron tirar objetos a sus hijos con el objetivo de golpearlos así como igual por ciento admitió pellizcarlos. Los efectos inmediatos del abuso pueden ser relativamente mínimos como moretones, rasguños y cortadas leves o pueden ser severos como huesos quebrados, desangramiento interno y hasta la muerte. (27)En el caso de nuestro trabajo el maltrato físico pudo evidenciarse de forma más directa en 21, 49% de las madres que confesaron que en varias ocasiones sus hijos presentaron equimosis como consecuencia de los castigos aplicados y en un caso incluso se produjo una fractura en un miembro para un 0, 83%. Hubo un 77, 68% madres que negaron dejar secuelas en sus hijos cuando los maltrataban. (Tabla 12).  

En otros trabajos revisados se encontró que los hematomas y equímosis son en general las formas más frecuentes de maltrato físico pero que existen otras más graves como las quemaduras y el trauma craneoencefálico. (27) 

En la tabla 13 y el gráfico 1 se distribuyó la muestra según la percepción que tenían las madres del maltrato infantil donde 166 de las entrevistadas refirieron no maltratar a su hijo para un 92. 74% y solo 13 (7. 26%) admitieron haberlo hecho.

Llama la atención la convicción de las madres entrevistadas de no estar maltratando a sus hijos por considerar que sus a castigos como merecidos y además como formas correctas de educar a sus hijos en el respeto y la obediencia a sus padres.  

En este se pudo comprobar este planteamiento ya que al interrogar a las madres sobre sus formas de castigo y tratar de determinar por qué no tenían percepción del maltrato plantearon en primer lugar que porque no lo consideraban como un maltrato (52, 41%). En segundo lugar porque se encontraban en su derecho de aplicar estas medidas por ser quienes los habían traído al mundo y por ser además las responsables de la educación de sus hijos (24, 09%). Otros motivos fueron que “él se lo buscó” (10, 24%) y “el golpe enseña” (9, 04%).

Consideramos que a través de los siglos los niños han sido golpeados e insultados, no necesariamente como resultado de la crueldad, sino como castigo con la errónea creencia de que es para su beneficio. (3, 6, 7)

Conclusiones

• A pesar de que nuestra muestra estaba constituida mayormente por madres en edad idónea para la maternidad, con una escolaridad elevada, casadas, que eran amas de casa de familias nucleares con un solo hijo, maltrataban física y psicológicamente a sus niños pero en un gran por ciento no lo percibían así debido a mitos y conceptos erróneos sobre lo que es el maltrato infantil.


Recomendaciones

• Mejorar la información a la población sobre las formas de maltrato infantil mediante charlas y talleres en el área de salud.

• Crear programas informativos y de orientación a través los medios de difusión masiva locales sobre el manejo de los niños y adolescentes.


Bibliografía

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7. Cabrera C. , Alonso G. , Arbelo M. , y Pozo S. síndrome del Niño Sacudido. Cursos para médicos. Banco de Monografías. Buenos Aires. 11 jul, 2005.

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Anexos


Anexo 1




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