En la práctica clínica cuando nos remiten a un paciente anciano por deterioro cognitivo y síntomas depresivos, nos vemos con el gran desafío de realizar un diagnóstico diferencial entre demencia con síntomas depresivos y pseudodemencia depresiva. El problema sobreviene cuando los síntomas depresivos son clínicamente significativos y aparecen a la vez que los primeros síntomas de deterioro cognitivo. Entonces, es difícil distinguir si los síntomas depresivos son secundarios o síntomas primarios acompañados de quejas de memoria. Según algunos autores hasta un 25% de pacientes con demencia son inicialmente diagnosticados erróneamente como trastorno afectivo y un 30% de los casos de depresión en el anciano son diagnosticados como demencia. Presentamos un caso de una paciente de 68 años con sintomatología de las dos esferas, describiendo el proceso hasta llegar a su diagnóstico y nos centraremos en describir el aporte de las evaluaciones neuropsicológicas como monitoreo de estos pacientes.