Sabemos que uno de los factores comunes de toda intervención (psico)terapéutica es el factor esperanza: la creación de una expectativa positiva, la transmisión de la idea de que un cambio a mejor es posible. Todo efecto placebo tiene sus raíces en esta respuesta afectiva. Personas, parejas y familias vienen muchas veces a buscar ayuda en respuesta a una experiencia de perdida, frecuentemente traumática.Las puntuaciones más altas de estresores vitales tienen que ver con situaciones de muerte y separación. También sabemos de la extraordinaria capacidad humana de sacar lo mejor de si mismo precisamente en las peores circunstancias. La utilización del termino resiliencia para describir esta capacidad de crecer con la adversidad es relativamente reciente. El trabajo plantea la utilización de algunas técnicas de intervención que fomentan la capacidad de focalizar de manera directa o indirecta en experiencias de esperanza y resiliencia.