Pertenezco a un equipo que trabajamos en la capacitación de cuidadores de ancianos, lo integramos una médica gerontóloga, una Licenciada en Enfermería y una Licenciada en psicología. A partir de la experiencia en el dictado de este curso teórico-práctico, hemos podido identificar temores y ansiedades que despierta la tarea de cuidar a personas mayores. Una reflexión sobre estos aspectos constituye el motivo de esta presentación. Entre varias de las cuestiones que deberá zanjar el aprendiz de cuidador se encuentra la de enfrentarse con su conceptualización de la vejez.Esto implica despojarse de prejuicios aceptando la singularidad de cada anciano, que nos lleva a plantear la posibilidad de muchas modalidades de envejecer. Antes de la concurrencia a la Institución geriátrica donde se realizan las clases prácticas, se prepara a los alumnos convenientemente para dicha experiencia. Utilizando distintas técnicas grupales se promueve un aprendizaje vivencial y la verbalización de aquellas situaciones que ellos consideran un obstáculo a vencer. Entre las que más comúnmente mencionan como rechazadas figuran algunas que producen una amplia gama de sentimientos que van desde la repugnancia hasta el temor y tristeza de cuidar un anciano con demencia o por morir. El rechazo y discriminación que sufren los viejos, se relacionan en gran medida, con el temor a nuestra propia muerte que nos recuerdan.