El concepto de Entrevista Motivacional aparece descrito por primera vez por Miller (1983), en el contexto de tratamiento de pacientes alcohólicos. Se considera un enfoque o espíritu terapéutico, más que una técnica específica, centrado en el paciente y en la facilitación de la relación interpersonal. Es, por tanto, un estilo comunicativo (nunca directivo o paternalista) basado en la evocación de cogniciones, valores, miedos y expectativas del paciente.