Última actualización web: 26/02/2021

Inteligencia Emocional en estudiantes universitarios mexicanos

Autor/autores: Elizabeth Estrada Laredo , Alejandra Moysén Chimal, Patricia Balcazar Nava, Julieta Garay López, Martha Cecilia Villaveces López, Gloria Margarita Gurrola Peña
Fecha Publicación:
Área temática: Psicología general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

Universidad Autónoma del Estado de México UAEMex

RESUMEN

Inteligencia Emocional en estudiantes universitarios mexicanos Resumen El propósito del presente trabajo fue determinar si existen diferencias significativas en la inteligencia Emocional en cuanto al sexo en estudiantes universitarios mexicanos; la IE es la habilidad para reconocer los significados de la emoción y sus relaciones, razonar para solucionar problemas; involucra la capacidad de percibir emociones, asimilar la emoción relacionada a los sentimientos que produce, entender la información de estas emociones y cómo manejarlas. Se utilizó el Trait Meta Mood Scale (TMMS-24), elaborada por Salovey y Mayer; versión de Fernández, Extremera y Ramos y datos validados en México; se considera una medida de autoinforme de IE con 24 ítems tipo Likert con cinco opciones de respuesta, agrupados en tres factores: atención, Claridad y Reparación; con un alfa de cronbach . 879. Los participantes fueron 340 universitarios, 51. 6% hombres, 48. 4% mujeres; promedio de edad 20 años.

El procesamiento de la información se llevó a cabo en el paquete estadístico SPSS versión IBM21 Los resultados obtenidos muestran que los estudiantes universitarios presentan una media más alta en el factor de Reparación, seguido por el Factor Claridad, se considera los tres factores una adecuada percepción de los estados emocionales. Al realizar la comparación por sexo se encontró diferencia estadísticamente significativa en el factor Reparación, los hombres tienden a regular correctamente los estados emocionales. Palabras clave: inteligencia emocional, estudiantes universitarios, educación emocional, género. Key words: Emotional intelligence, university students, emotional education, gender.

Palabras clave: inteligencia emocional, estudiantes universitarios, educación emocional, género

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INTELIGENCIA EMOCIONAL EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS MEXICANOS
Elizabeth Estrada Laredo, Alejandra Moysén Chimal, Patricia Balcazar Nava, Julieta Garay
López, Martha Cecilia Villaveces López, Gloria Margarita Gurrola Peña
Facultad de ciencias de la conducta. Universidad Autónoma del Estado de México
estradal@uaemex. mx
inteligencia emocional. Estudiantes universitarios. Educación emocional. Sexo.

RESUMEN
El propósito del presente trabajo fue comparar la inteligencia Emocional (IE) en cuanto al sexo
en estudiantes universitarios mexicanos; la IE es la habilidad para reconocer los significados de
la emoción y sus relaciones, razonar para solucionar problemas; involucra la capacidad de
percibir emociones, asimilar la emoción relacionada a los sentimientos que produce, entender la
información de estas emociones y cómo manejarlas. Se utilizó el Trait Meta Mood Scale (TMMS24), elaborada por Salovey y Mayer; traducido por Fernández, Extremera y Ramos, y validado
en México; se considera una medida de autoinforme de IE con 24 ítems tipo Likert con cinco
opciones de respuesta, agrupados en tres factores: atención, Claridad y Reparación; con un alfa
de cronbach . 879. Los participantes fueron 340 universitarios, 51. 6% hombres, 48. 4%
mujeres; promedio de edad 20 años. El procesamiento de la información se llevó a cabo en el
paquete estadístico SPSS versión IBM21. Los resultados obtenidos muestran que los estudiantes
universitarios presentan una media más alta en el factor de Reparación, seguido por el Factor
Claridad, se considera los tres factores una adecuada percepción de los estados emocionales. Al
realizar la comparación por sexo se encontró diferencia estadísticamente significativa en el factor
Reparación, los hombres tienden a regular correctamente los estados emocionales.

El constructo de inteligencia Emocional es desarrollado a partir de los trabajos de Salovey y
Mayer en 1990; quienes concebían a la inteligencia Emocional (IE) como la habilidad para
reconocer los significados de la emoción y la habilidad de razonar para solucionar problemas
tomando en cuenta la información proporcionada por la emoción.

La IE considera tanto habilidades como disposiciones individuales, tales como flexibilidad, pensar más creativamente,
usar las propias emociones para resolver problemas, mantener adecuadas relaciones inter e
intrapersonales, acciones que contribuyen a que las personas puedan ser exitosas en la vida
(Mayer y Salovey, 1993).
En el año 2000, Mayer, Salovey y Caruso aportan una definición más amplia de la IE,
considerándola como un conjunto de habilidades que le permiten al individuo percibir y expresar
emociones, asimilar la emoción en el pensamiento, entender y razonar con esta emoción y
regular las propias emociones y las de otros. Esto incluye las habilidades de percibir emociones
precisas, acceder y generar emociones y de esta manera brindar ayuda al pensamiento, al
entender y conocer las emociones, y así regularlas de tal forma que promuevan un crecimiento
en la persona (Mayer, Salovey y Caruso, 2004). Así mismo la IE se refiere en parte a la capacidad
de reconocer el significado de patrones emocionales y por otra la capacidad de razonar y resolver
problemas sobre la base de ellos (Mayer, Salovey, Caruso y Cherkasskiy, 2011).
La investigación sobre IE ha puesto de manifiesto modelos diferentes que tratan de explicar los
componentes que la conforman; se puede abordar desde dos perspectivas generales de acuerdo
a Mayer et al. , (2000); el modelo Mixto o de rasgos y el modelo de Habilidades.
Por otra parte, en el modelo mixto se integran las habilidades emocionales que se vinculan con
dimensiones psicológicas asociadas a aspectos de personalidad y factores cognoscitivos. Al
concebir la IE emocional como un rasgo (Bar-On, 2000; Goleman, 1995; Petrides y Furnham,
2001), se considera como una característica innata que permite y promueve el bienestar; un
conjunto de autopercepciones emocionales en las jerarquías y niveles más bajos de la
personalidad. Por otra parte, al concebir la IE como una habilidad (Salovey y Mayer, 1990), se
estima importante para comprender y regular las emociones, así como también para comprender
e integrarlas en conocimientos (Valadez, Pérez y Beltrán, 2010).
El modelo de habilidad es propuesto por Mayer y Salovey (Fernández- Berrocal y Extremera,
2005), autores quienes conciben la IE como una inteligencia genuina basada en el uso adaptativo
de las emociones y su aplicación al pensamiento; de esta forma, al ser entendida como la
habilidad para procesar información relevante de las propias emociones es independiente de los
rasgos estables de personalidad (Grewal y Salovey, 2005).
La IE se centra en el procesamiento emocional de la información y en el estudio de las
capacidades relacionadas con dicho procesamiento, limita el concepto a factores cognoscitivos
de la emoción y al rol auxiliador de las emociones en los procesos cognoscitivos-intelectuales.

Este modelo sugiere que la emoción y la inteligencia pueden trabajar conjuntamente; hace
predicciones acerca de la estructura interna de la inteligencia y también sus implicaciones para
la vida de una persona (Mayer et al. , 2000). Establece cuatro habilidades básicas, la habilidad
para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud, la habilidad para acceder y/o generar
sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el
conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento
emocional e intelectual (Mayer y Salovey, 1997).
Las cuatro ramas del modelo de Mayer y Salovey (1997) contemplan una serie de dimensiones
que son esquematizadas por Fernández-Berrocal y Extremera (2005) La primera es Regulación
de las emociones, que comprende la habilidad para estar abierto a emociones positivas y
negativas, reflexionar sobre estas emociones y determinar la utilidad de su información,
reflexionar las emociones propias y las de los otros, así como reconocer su influencia y regular
las emociones propias y las de los demás sin minimizarlas, ni exagerarlas. La segunda,
Comprensión y análisis de las Emociones, consiste en poder identificar las diferentes emociones
y reconocer las relaciones entre la palabra y el propio significado de la emoción, entender las
relaciones entre las emociones y las diferentes situaciones a las que obedecen, así como
reconocer las transiciones de unos estados emocionales a otros.
La tercera es la emoción Facilitadora del pensamiento, al dirigir la atención a la información
importante, las variaciones emocionales permiten cambiar de perspectiva al considerar múltiples
puntos de vista y los diferentes estados emocionales favorecen acercamientos específicos a los
problemas, así como facilitan la formación de juicio y recuerdos respecto a emociones. La cuarta,
la percepción, Evaluación y Expresión de las Emociones, considera la habilidad para identificar
las propias emociones, las emociones en otras personas, diseños, arte a través del lenguaje,
sonido; habilidad para expresar correctamente los sentimientos y las necesidades asociadas a
los mismos y la habilidad para discriminar entre expresiones emocionales honestas y
deshonestas.

Así mismo, el desarrollo de la IE también ha implicado la necesidad de evaluar las dimensiones
emocionales propuestas a través de instrumentos que cumplieran con criterios psicométricos,
indicadores de fiabilidad y validez; entre las medidas que más se han empleado están las escalas
de autoinforme, test de ejecución y los informes de observadores externos (Fernández-Berrocal,
Extremera y Ramos, 2004). En el caso del modelo de Mayer y Salovey la evaluación se ha
centrado en medidas de autoinforme y medidas de ejecución (Fernández-Berrocal y Extremera,
2005).
La IE se ha relacionado con diversas variables, entre éstas está el sexo, el rendimiento
académico, la salud mental, conductas de riesgo; los resultados que se han obtenido no son
concluyentes; en el caso de género, algunos estudios reportan diferencias favoreciendo a las
mujeres y otros por el contrario reportan ausencia de ello (Valadez et al. , 2010).
Lo que si se considera unánime es que el desarrollo de la IE favorece diversos aspectos entre
los que destacan el proceso de aprendizaje, las relaciones interpersonales, la solución de
problemas,  entre otros (Bisquerra y Pérez-Escoda, 2007; Fernández-Berrocal y
Extremera,  2005) ya incrementa una adaptación más adecuada al contexto y favorece un afrontamiento
a las circunstancias de la vida con mayores probabilidades de éxito (Bisquerra, 2005) y el
caso de estudiantes universitarios el tema de IE cobra importancia ya que les permitirá a estos
jóvenes que están en proceso de formación, atender al desarrollo de competencias emocionales
para alcanzar éxito profesional y en su vida personal.

MÉTODO DE INVESTIGACIÓN
Participantes
La muestra se conformó por 340 estudiantes de diferentes licenciaturas de una Universidad
pública de la Ciudad de Toluca, localizada en la zona centro de México; de los cuales 51. 6%
hombres y 48. 4% mujeres y con un promedio de edad de 20 años.
Instrumento
Se utilizó la escala TMMS-24 versión española de Fernández-Berrocal et al. (2004). La cual es
una revisión de la TMMS (Trait Meta-Mood Scale) de Salovey, Mayer, Goldman, Turvey y Palfai
(1995). Evalúa metaconocimientos de los estados emocionales (destrezas con las que se puede
ser consciente de las propias emociones y la capacidad personal para regularlas). Consta de 24
ítems, es una escala tipo Likert con una valoración del 1 a 5 que va de Nada de acuerdo a
Totalmente de acuerdo; está organizada en tres factores: atención o percepción, Claridad o
Comprensión y Reparación o Regulación de las emociones. El puntaje se obtiene sumando las
respuestas de cada factor, oscila en cada una de ellas entre 8 y 40 puntos. Se suman los ítems
del 1 al 8 para el factor atención emocional, se considera adecuada con puntuaciones que van
de 22 a 32 para hombres y de 25 a 35 para mujeres; para el factor Claridad emocional se suman
los valores de los ítems 9 a 16, si la suma cae en rango de 26 a 35 puntos para hombres y de
24 a 34 puntos para mujeres se considera adecuada; los ítems 17 al 24 para el factor Reparación
de las emociones, siendo adecuada si los puntajes oscilan entre 24 a 35 y 24 a 34 para hombres
y mujeres respectivamente.
Procedimiento
La aplicación de la escala TMMS-24 fue grupal en aulas de clase y contestada en forma individual,
sin límite de tiempo. Las instrucciones que se dieron fueron las mismas sugeridas por la Escala:
marcar con una X el grado de acuerdo o desacuerdo con cada una de las afirmaciones sobre las
emociones y sentimientos personales; se aclaró que no existían respuestas correctas o
incorrectas, ni buenas o malas y que los resultados serían utilizados con fines de investigación.
Se realizó el análisis de estadísticos descriptivos a través de medias y desviaciones típicas de las
puntuaciones de mujer y hombre Se realizó la prueba de t de student para identificar diferencias
entre género a un nivel de significancia de . 05. Los análisis estadísticos se realizaron en el
programa estadístico SPSS v21 para Windows.

RESULTADOS
La tabla 1, muestra el promedio de las puntuaciones obtenidas por mujeres y hombres en el
TMMS-24 considerando los baremos establecidos por los autores de la escala, que muestran los
puntos de corte para hombres y mujeres, pues existen diferencias en las puntuaciones para
cada uno de ellos.

tabla 1. Promedio obtenido en los Factores del TMMS-24
según género
Factor
Sexo
Puntuación Media
femenino

25. 84

masculino

24. 98

femenino

27. 11

masculino

28. 19

femenino

28. 49

masculino

29. 93

Atención

Claridad

Reparación

Fuente: Elaboración propia

Teniendo en cuenta los rangos dados por los autores de la escala en la baremación de cada uno
de los Factores, se tiene que tanto las estudiantes como los estudiantes se ubican en el baremo
Adecuada percepción o atención (rango Mujeres 25 a 35, Hombres 22 a 32); Adecuada Claridad
emocional

(rango Mujeres 24 a 34, Hombres 26 a 35) y Adecuada Reparación o regulación

emocional (rango Mujeres 24 a 34, Hombres 24 a 35).
La tabla 2 muestra los resultados obtenidos de la prueba t student al comparar cada uno de los
factores del instrumento de inteligencia emocional, de acuerdo con los datos obtenidos se
observa que existe diferencia estadísticamente significativa únicamente en el factor de
reparación, de acuerdo con la medias, se encuentra más alta en el grupo de los hombres
(M=29. 931).

tabla 2. Diferencias por Sexo en la inteligencia Emocional
Factor

Mujeres
M

Hombres
DE

M

t

p

DE

Atención

25. 840

6. 819

24. 982

6. 519

1. 180

. 239

Claridad

27. 111

6. 798

28. 188

6. 267

1. 499

. 135

Reparación

28. 487

5. 969

29. 931

5. 668

2. 280

. 023

Nota: N=340, datos obtenidos de la aplicación del instrumento TMMS-24

DISCUSIÓN
Estudios en México (Ruvalcaba, Fernández-Berrocal y Salazar, 2014 y Rodríguez, Sánchez,
Valdivia y Padilla, 2005) reportan la consistencia interna de la escala TMMS-24 con estudiantes
mexicanos, el índice de fiabilidad hallado para el Factor de atención fue de . 878; de . 874 para
el Factor de Claridad, y de . 865 para el Factor de Reparación, un alfa de cronbach total de . 90.
Es manifiesto que se requiere una formación centrada en la adquisición por parte del estudiante
de competencias, habilidades, capacidades y valores; el desarrollo de la IE da la pauta para que
posea la capacidad para reconocer, comprender y regular las propias emociones y la de los
demás. Esto implica tres procesos: 1) percibir que sentimos y ser capaces de darle una etiqueta
verbal; 2) comprender, integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento y saber
considerar la complejidad de los cambios emocionales; 3) regular, dirigir y manejar las
emociones tanto positivas como negativas de forma eficaz (Fernández-Berrocal y Ramos, 2002)
A pesar de que los resultados de las puntuaciones obtenidas por los estudiantes, ubican tanto a
los hombres como a las mujeres en un rango que se considera un manejo Adecuado de sus
emociones, cabe resaltar que en el Factor atención que se refiere a la capacidad de sentir y
expresar los sentimientos de forma adecuada, el grupo de mujeres obtuvo una puntuación media
de 25, colocándolo en el límite inferior del rango de Adecuada atención a las emociones; aspecto
que llama la atención porque diversos estudios (Sánchez-Núñez, Fernández-Berrocal, Montañez
y Latorre, 2008, Fernández-Berrocal, 2003, Otero, Martín, León y Vicente, 2009) manifiestan
que las mujeres tienden a expresar más fácilmente sus emociones.
Por otra parte, la diferencia encontrada en el Factor Reparación, donde en el grupo de varones
la media (29. 3) es mayor que la de las mujeres, siendo esto significativo; coincide con estudios
que han encontrado también está diferencia; por ejemplo Grossman y Wood (1993; citado en
Sánchez-Núñez et al. , 2008) informaron que no existían diferencias en el tipo de emoción
autoinformada por hombres y mujeres, pero sí en la intensidad de éstas, que se refiere este
factor que alude a la creencia del sujeto en su capacidad para interrumpir y regular estados
emocionales negativos y prolongar los positivos.
En estudios que han empleado el TMMS las diferencias encontradas van en la dirección de una
mayor atención percibida hacia sus emociones por parte de las mujeres frente a los hombres o,
en otros casos, las mujeres se perciben más hábiles a la hora, no sólo de atender sus emociones,
sino de comprenderlas, mientras que los varones lo hacen en relación con el control de impulsos
y la tolerancia al estrés (Salovey et al. , 1995; Fernández-Berrocal et al. , 2004, FernándezBerrocal y Extremera, 2003).
Núñez et al. (2008) refiere que es probable que en la actualidad estos estereotipos se desvíen
de lo que las creencias culturales han manifestado a lo largo del tiempo, ya que los roles sexuales
están cambiando y las conductas andróginas muestran un incremento a través de las
generaciones.

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