La experiencia clínica y numerosos estudios sobre TDHA demuestran que una de sus características fundamentales son las fallas en las funciones ejecutivas junto a una dificultad específica en la inhibición de los impulsos. las dificultades que tienen estos niños en el manejo adecuado de los impulsos interfiere en forma directa en el desarrollo normal de las funciones ejecutivas. estas son necesarias para poder lograr el autocontrol y dirigir la conducta hacia fines predeterminados. Entre las funciones ejecutivas a trabajar en el contexto clìnico y que son indispensables para el desempeño social y escolar de niños y adolescentes estàn, entre otras, el desarrollo del lenguaje interno, la memoria de trabajo, la habilidad para resolver problemas (habilidades sociales), la autorregulación de las emociones y de la motivación.Dentro del acompañamiento y trabajo terapéutico se debe articular la estimulación de las funciones mencionadas con el autocontrol de los impulsos, de manera conjunta a intervenciones conductuales, cognitivas y oportunamente psicofarmacológicas. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad e impulsividad es uno de los problemas infanto juveniles más estudiados, probablemente por la cantidad y diversidad de dificultades asociadas que posee, su alta prevalencia y las consecuencias a largo plazo que tienen estos sujetos en el ajuste de su conducta social y personal.