La evolución clínica de un síndrome demencial, sea cual sea su origen, comporta la presentación de múltiples condiciones clínicas, a menudo cambiantes, que exigen intervenciones de diferentes profesionales o recurrir a recursos asistenciales diversos. Paralelamente, la familia cuidadora pasa, junto con el paciente, por similares vicisitudes durante el largo periodo de acompañamiento esperable (unos ocho años de promedio, para la enfermedad