El ejercicio de la autonomía está condicionado por una realidad social e histórica. En la Argentina, la realidad que atravesamos no promueve espacios de intercambio simétrico en las diferentes esferas; esta realidad generadora de una gran crisis laboral produce en las personas una crisis vital por la pérdida de identidad social, en ausencia de trabajo y aumento de tiempos ociosos, instalando el sentimiento de desesperanza, vacío y temor; perdiendo la posibilidad de las identificaciones estructurantes y dando lugar a resonantes sufrimientos psíquicos de carácter endémico.