El juego y las expresiones plásticas, son los recursos que empleamos los psicoanalistas de niños o adolescentes para llevar adelante los tratamientos. Así como invitamos a un adulto para que asocie libremente, proponemos al niño o al adolescente que juegue, que pinte, que modele. Se posibilita de este modo la expresión de sus conflictos, los actúa poniendo en escena con juguetes o materiales no estructurados y luego habla de ellos. Freud incluyó los dibujos del pequeño Hans para considerar el caso de una neurosis infantil. . D. W. Winnicott se refirió a la creatividad como una condición de estar vivo.Desde el inicio de la vida el niño crea, despierta el interés en el otro, con sus rudimentarios movimientos, con sus juegos que se tornan a través del tiempo más elaborados, con los sonidos que emite. Todo acto humano es creativo, posibilita el intercambio subjetivo con los otros. Hace hablar al receptor, establece un diálogo. Permite descubrir emociones, pone en juego el aparato sensorial para conectarse con el mundo externo. Cuando el niño o el adolescente está enfermo tenemos en cuenta estos conceptos y observamos como la actividad creativa permite llenar un tiempo vacío que transcurre mientras duran los tratamientos o períodos de internación. Implementar acciones creativas facilitan el camino para cambiar el rumbo de los impulsos vitales sin dirección y así descubrir que la vida tiene sentido.