En estos años de post-reforma psiquiátrica podemos constatar cómo una parte importante de personas afectadas por trastornos mentales graves se han beneficiado de los nuevos servicios de salud mental y sus programas de rehabilitación. Hay evidencias de que en esta población se reducen drásticamente el número de recaídas y de ingresos en Unidades de Hospitalización; sin embargo, muchas personas afectadas continúan experimentando