Se sabe que una buena relación médico-paciente es curativa. Se sabe que en el resultado del tratamiento de los trastornos de personalidad, influye más la personalidad del terapeuta, que la técnica psicoterapéutica empleada. A la hora de afrontar un paciente con un trastorno del comportamiento creo imprescindible dos factores: un factor externo, como un trato correcto, y otro interno, que no es otra cosa que la ética del médico en su ejercicio prof