En los últimos años se han producido avances muy significativos, provenientes casi en su totalidad de la Psicología, en la detección de la mentira. El objetivo primordial era diferenciar los testimonios verídicos de los falsos. El gran procedimiento propuesto, el C. B. C. A. , se concretó finalmente como fiable en testimonios de menores y en casos de abusos sexuales.No obstante, las demandas prácticas iban más allá englobando a adultos y otros tipos de casuísticas. En este contexto, nos planteamos un estudio experimental en el que comprobar la validez de la evaluación del Trastorno de estrés Postraumático (TEP) para detectar los falsos testimonios. Al respecto encontramos que el TEP también puede ser fiable y válido en la discriminación de testimonios falsos. Así, concluimos que ambos métodos pueden ser complementarios, estimándose la fiabilidad de los sistemas en función de la validez convergente entre métodos, considerando el tipo de sujeto y la casuística implicada.