La presencia de desconfianza patológica en la población anciana (mayores de 65 años) supera el 15%, y entre un 2-4% cumple criterios diagnósticos para algún tipo de trastorno paranoide, siendo la prevalencia un poco superior en mujeres. El trastorno de ideas delirantes es una enfermedad psiquiátrica grave y con una evolución tendente a la cronicidad, que suele aparecer en individuos predispuestos con alteraciones previas de la personalidad de tipo paranoide.El diagnóstico en ocasiones está dificultado debido a la escasa conciencia de enfermedad de estos pacientes y la tendencia a ocultar información, sobre todo en individuos con escaso apoyo familiar o social. Se presenta el caso de una mujer de 71 años, con un trastorno delirante de evolución mayor a 2 años. Durante este periodo se manifestó psicopatología psicótica activa sin que fuera detectada por diferentes médicos generales y psiquiatras, realizándose por fin el diagnóstico al cabo de sucesivas revisiones y una hospitalización breve en una unidad psiquiátrica. Un número indeterminado de pacientes de la comunidad presentan enfermedades psiquiátricas graves sin que estos sean diagnosticados o tratados hasta años después de su aparición. Estos errores diagnósticos pueden minimizarse mediante una minuciosa entrevista y exploración psicopatológica adecuada, si bien ello puede constituir un desafío en el manejo de la demanda asistencial que se formula en ciertos dispositivos asistenciales.