Una de las claves en las decisiones judiciales en casos de malos tratos es la falta de pruebas. Una de ellas es la huella psicológica. Para que la huella psicológica pueda ser considerada como prueba debe ser sometida a un análisis sobre la simulación. Con el objetivo de conocer la potencialidad de simulación de dicha huella pedimos a una muestra de 101 mujeres que intentaran simular las consecuencias psíquicas de los malos tratos.Tras una semana que les dimos para entrenamiento fueron evaluadas a través del MMPI-2. Los resultados mostraron que los sujetos reconocen como propios de una situación de maltrato los síntomas de todas las escalas clínicas básicas a excepción de la masculinidad- feminidad e hipomanía. Asimismo, simularon los síntomas propios del trastorno de estrés postraumático. En resumen, los sujetos siguieron una doble estrategia combinación de síntomas y severidad de síntomas. Por último, se discuten los resultados con vistas a la práctica forense.