Sin renunciar al psicoanálisis, ni al registro que va teniendo, la lectura del contexto social que circunda al profesional, y donde la experiencia nos llevó a ampliarnos en otros campos, como la antropología, y acercarnos a la psiquiatría y las neurociencias, se intenta articularlos, de manera tal que ambos aspectos interactúen en la práctica con la perspectiva de consecución de lo más saludable, dentro de una situación critica. Actualmente, se ha incluido al acompañante terapéutico (AT) en el equipo interdisciplinario para ayudar en el terreno de la salud, desde el abordaje familiar-educacional y de los lazos sociales.El acompañante establece un vínculo a través del encuadre (días, horarios, etc. ) que posibilita un espacio de confianza y continuidad; cuenta con elementos para conocer cuál es el padecimiento del paciente, no sólo por la relación directa que tiene con él, sino también a través de la información y dirección que le proporciona el resto del equip o, a través de las supervisiones, y su propia formación profesional. A su vez, el trabajo incluye a los padres en talleres de reflexión mensuales, donde participan todos los miembros del equipo (psiquiátra infanto juvenil, psicóloga de familia, AT) con el objeto de facilitar la aceptación de un tercero que venga a interactuar con el niño/a que padece alguna psicopatología, y sin cuestionar su papel, lo cual pondría en riesgo la continuidad terapéutica. Este dispositivo ha permitido, durante 2 años de trabajo, compartir sentimientos y saberes en beneficio de la evolución de los pacientes y sus familias.