En el presente artículo se describe a una paciente de 49 años que ingresó en el hospital por alteraciones de conducta e ideación delirante consistente en pensar que su marido eran dos dobles, uno bueno y amable y el otro malo, sin saber claramente cómo diferenciarlos más que por su relación con ella, sin completar un síndrome definido, pero de forma estructurada e irreductible a la argumentación. Además presentaba inquietud ps