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Última actualización web: 04/12/2022

Actuación psicológica en situaciones de catástrofe.

Autor/autores: Luis Javier Sanz Rodríguez
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Trastornos de ansiedad .
Tipo de trabajo:  Comunicación

RESUMEN

Las reacciones psicológicas que se dan en los sujetos en situaciones de catástrofe son semejantes a cuadros de ansiedad y depresión y afectan tanto a las víctimas como a los profesionales. Los objetivos de la intervención psicológica en catástrofes van a estar dirigidos a: - intervención psicológica inmediata en la situación de catástrofe, - seguimiento psicológico de los afectados posterior a la catástrofe; prevención y tratamiento del estrés postraumático, - evaluación y atención psicológica a profesionales que trabajan en situaciones de catástrofe.

Diferentes investigaciones han llevado a elaborar el conjunto de acciones y terapias específicas más beneficiosas en relación a cada uno de los objetivos propuestos. En la atención inmediata a la catástrofe es esencial un adecuado contacto psicológico, valorar el problema, analizar posibles soluciones y hacer un seguimiento. Tras la catástrofe y como prevención y tratamiento del trastorno por estrés postraumático son fundamentales la expresión de sentimientos y técnicas cognitivo-conductuales.

En la atención a los profesionales es necesario centrarse en el tratamiento del estrés y en el empleo de la técnica de desahogo psicológico. En el caso del síndrome de burnout las técnicas más usadas son la reestructuración cognitiva y relajación. A la vista de los resultados obtenidos en estas investigaciones podemos concluir que si acompañamos a la persona en la experiencia traumatizante, enseñándole habilidades y recursos y dando apoyo emocional, disminuiremos la probabilidad de aparición de conductas desadaptativas posteriores.

Asimismo, en el caso de los profesionales, una intervención terapeútica que enseñe al profesional a manejar conductas que incrementan su estrés mejora su calidad de vida y su adaptación al mundo laboral.

Palabras clave: Actuación en desastres, Debriefing, Estrés post-traumático


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Actuación psicológica en situaciones de catástrofe.

Marín Morales, Dolores*; Carmona Monge, Francisco Javier*; Sanz Rodríguez, Luis Javier**.

* Licenciado en psicología. Diplomado en Enfermería.

** Licenciado en psicología. Residente de 2º año del Área 10 de Madrid. 1

PALABRAS CLAVE: actuación en desastres, estrés post-traumático, Debriefing.

[5/2/2003]


Resumen

Las reacciones psicológicas que se dan en los sujetos en situaciones de catástrofe son semejantes a cuadros de ansiedad y depresión y afectan tanto a las víctimas como a los profesionales. Los objetivos de la intervención psicológica en catástrofes van a estar dirigidos a:

- intervención psicológica inmediata en la situación de catástrofe,

- seguimiento psicológico de los afectados posterior a la catástrofe; prevención y tratamiento del estrés postraumático,

- evaluación y atención psicológica a profesionales que trabajan en situaciones de catástrofe.

Diferentes investigaciones han llevado a elaborar el conjunto de acciones y terapias específicas más beneficiosas en relación a cada uno de los objetivos propuestos. En la atención inmediata a la catástrofe es esencial un adecuado contacto psicológico, valorar el problema, analizar posibles soluciones y hacer un seguimiento. Tras la catástrofe y como prevención y tratamiento del trastorno por estrés postraumático son fundamentales la expresión de sentimientos y técnicas cognitivo-conductuales. En la atención a los profesionales es necesario centrarse en el tratamiento del estrés y en el empleo de la técnica de desahogo psicológico. En el caso del síndrome de burnout las técnicas más usadas son la reestructuración cognitiva y relajación.

A la vista de los resultados obtenidos en estas investigaciones podemos concluir que si acompañamos a la persona en la experiencia traumatizante, enseñándole habilidades y recursos y dando apoyo emocional, disminuiremos la probabilidad de aparición de conductas desadaptativas posteriores. Asimismo, en el caso de los profesionales, una intervención terapeútica que enseñe al profesional a manejar conductas que incrementan su estrés mejora su calidad de vida y su adaptación al mundo laboral.

 



Desde finales del siglo XIX se comienzan a estudiar las reacciones psicosociales que se dan en las personas durante una catástrofe. A partir de los años setenta se analizan con más intensidad las consecuencias de desastres naturales e industriales además de los provocados por guerras y se comienza a utilizar el diagnóstico de estrés postraumático.

Una situación catastrófica ocurre bruscamente, sin previsión de sus consecuencias y con dificultades para su control. Hay dos factores de riesgo esenciales que distinguen las situaciones de riesgo de las normales:
- El hecho de estar en juego la propia vida.
- El tiempo disponible para escoger alternativas.

El impacto que puede originar una situación de catástrofe puede variar en función de la capacidad psicológica de las víctimas para reaccionar de manera adecuada, así como de la capacidad técnica y recursos de la zona afectada para hacer frente a la catástrofe. Las reacciones que se dan en los sujetos son muy similares a cuadros de ansiedad y depresión. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

 

Las catástrofes repercuten en la integridad psicológica de los afectados, tanto víctimas como profesionales que actúan en el lugar del hecho. Es esencial el desempeño de la actuación psicológica y nuestros objetivos en este caso serían:

1. Realizar una intervención psicológica inmediata en la situación de catástrofe, intervención a la que se le ha denominado primeros auxilios psicólogicos, fundamentales por el gran impacto psicológico sufrido en víctimas y familiares.

2. Seguimiento psicológico de los afectados después de la catástrofe, para reanudar en lo posible el desarrollo de sus anteriores actividades o la adaptación a cambios importantes originados por la catástrofe. Así mismo se hace necesario la atención después de la crisis para prevenir la aparición del trastorno de estrés postraumático, y en el caso de que surja, aplicar terapia para su tratamiento.

3. Evaluación y atención psicológica a los profesionales que desmpeñan su labor en situaciones de catástrofe, dirigido fundamentalmente a prevenir el síndrome de burnout.

 

Metodología

Se ha realizado un análisis retrospectivo de bibliografía desde 1994 a 2002 sobre intervención en crisis, desastres y catástrofes; trastorno de estrés postraumático y síndrome de burnout, a través de la base de datos PSICODOC.

 

Resultados

Una revisión de diferentes estudios ha permitido elaborar un compendio de acciones en la atención psicológica para situaciones de desastre, y las posibles terapias específicas que pueden ser más beneficiosas en cada una de las etapas del proceso. En relación a los objetivos anteriormente propuestos lo podríamos sintetizar así:

1. atención inmediata en la situación de catástrofe.
Indudablemente la intervención psicológica se desarrollará cuando los diferentes profesionales que trabajan en una situación de catástrofe valoren que no hay circunstancias más prioritarias sobre las que actuar. La finalidad de la intervención es únicamente proporcionar un sistema de referencia para el individuo y familiares de las víctimas. Las actividades principales serían:

a. Realizar un adecuado contacto psicológico:

- Es importante conseguir el clima idóneo de comunicación rápidamente.
- Escuchar sin críticas lo que la persona comenta, mostrar interés por comunicarse. Analizar y resumir los hechos y sentimientos que la persona nos ha contado.

b. Examinar las dimensiones del problema:

- Cuantificar las pérdidas.
- Futuro inmediato.
- Decisiones inminentes (esta noche, fin de semana, etc. ).
- Recursos sociales y personales.
- Pasado inmediato.

c. Analizar posibles soluciones:

- Examinar qué es lo que el sujeto ha hecho hasta ahora y qué es lo que podría hacer.
- Establecer prioridades.
- Proponer nuevas alternativas.
- Abordar directamente los obstáculos.

d. Acciones concretas:

- Establecer objetivos a corto plazo.
- Valorar la mortalidad (si es alta o baja) y si la persona es capaz de actuar o no en su propio beneficio. Si es así la actitud es facilitadora, mientras que si no es así la actitud es directiva.
- Facilitar el proceso de duelo.

e. Seguimiento:

- Valorar posteriores contactos.
- Evaluación de las etapas de acción.

2. Seguimiento psicológico después de la catástrofe.

a. Área somática:

- Preservar la salud física.
- Valorar intentos de suicidio.

b. Área afectiva:

- Expresar los sentimientos en relación con la crisis.
- Reconducir hacia modos apropiados de expresión, manejo de la ansiedad, técnica de silla vacía, relajación y respiración profunda, etc.

c. Área cognoscitiva:

- reflexionar sobre el incidente en crisis y las circunstancias. Disminuir la credibilidad de los pensamientos de culpa.
- Analizar los pensamientos previos a la crisis y expectativas y el impacto de la catástrofe en cada una de estas áreas.
- Adaptar o cambiar creencias, autoimagen y planes futuros, afrontar la separación y lo desconocido.

d. Área conductual:

- Analizar qué cambios pueden requerirse a consecuencia de la crisis. .

 

3. tratamiento del trastorno de estrés postraumático.
Es esencial una intervención terapéutica temprana, ya que así se reduce el impacto psicológico y se evita la cronificación del trastorno. Los problemas materiales originados pueden interferir negativamente en el tratamiento psicológico. Las alternativas terapéuticas han sido:

a. Testimonio: consiste en que el paciente relate la historia, de este modo se comienza a ganar control sobre el pasado. La experiencia va pasando de ser rígida a ser más flexible y se consigue una reelaboración del trauma.

b. Técnicas cognitivas:

- Resolución de problemas.
- Habilidades de afrontamiento en situaciones específicas.
- análisis de creencias erróneas, ayudar a hacerle entender que no es culpable de su experiencia.
- Inoculación de estrés, cuya finalidad es disminuir la tensión y activación fisiológica y sustituir las interpretaciones negativas por pensamientos positivos.

c. Técnicas conductuales:

- Desensibilización sistemática, para conseguir la habituación del objeto temido.
- Interrupción del pensamiento.
- Técnicas de relajación.

d. Otras técnicas: como interpretación de sueños, diarios, hipnosis, terapias de grupo, de familia y grupos de autoayuda, recuperación de actividades cotidianas.

4. atención psicológica a los profesionales:

Es fundamental proporcionar recursos y técnicas para afrontar las situaciones estresantes a todos los profesionales que van a intervenir en las situaciones de catástrofe, para prevenir el desgaste profesional o síndrome de burnout. Para ello los aspectos principales a trabajar son:

a. Centrarse en la atención del estrés:

- Conocer e identificar manifestaciones de estrés.
- Aplicar técnicas de control de estrés.

b. Utilizar la técnica de desahogo psicológico (debriefing), cuyo objetivo es minimizar el sufrimiento psicológico innecesario. Se suele emplear durante las cuarenta y ocho horas tras la catástrofe. Actualmente numerosas investigaciones están valorando su eficacia. Sus objetivos son:

- Expresar sentimientos.
- Reorganización cognitiva.
- Disminuir el nivel de tensión y la sensación de tener síntomas anormales.
- Movilizar recursos dentro y fuera del grupo para fomentar la cohesión.
- Identificar necesidades mayores.

Si se ha desencadenado el síndrome de burnout se requiere una atención más especializada. Para ello se utiliza un modelo de intervención de varios componentes. Su finalidad es mejorar los recursos para afrontar eficazmente los estresores y potenciar la percepción de control y autoeficacia. Las técnicas más usadas son:

- Inoculación de estrés.
- Reestructuración cognitiva: centrarse en las creencias erróneas y desadaptativas. Incremento de la autoestima.
- relajación y respiración profunda.
- habilidades sociales. La calidad en las relaciones interpersonales mejora el nivel de burnout.
- Hábitos de vida saludables: comida, sueño, práctica de actividades de ocio.

 

Conclusiones

La sociedad actual nos ha imbuido en una percepción de control y de seguridad falsa que provoca en las personas indefensión ante los desastres y catástrofes, hemos interiorizado que las causas que generan las catástrofes se pueden evitar y el hecho de que esto no sea siempre así nos hace ser más vulnerables.

La intervención del psicólogo se desarrolla en una situación donde las personas están en condición de presentar posibles trastornos. Si acompañamos a la persona en la experiencia traumatizante enseñándole habilidades y recursos procurando dar apoyo emocional estaremos disminuyendo la probabilidad de aparición de conductas desadaptativas posteriores como depresión o trastorno de estrés postraumático.

En cuanto al estrés postraumático hay que tener en cuenta que la remisión o cronificación de los síntomas no depende sólo del tipo de acontecimiento vivido por la persona sino también de la existencia de un trastorno psicológico previo, la percepción de control sobre el suceso, la presencia de síntomas disociativos y el apoyo psicológico social durante el trauma.

Con respecto al estrés laboral o síndrome de burnout está ampliamente demostrado que una intervención terapéutica enseñando a la persona a manejar las conductas que incrementan su estrés mejora su calidad de vida y su adaptación al mundo laboral.

 

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