La realidad vivida en Europa a mediados del siglo pasado produce una insatisfacción en los esfuerzos del momento por adquirir conocimientos científicos en el campo de la psiquiatría.Esta insatisfacción aumenta cuando desde la psiquiatría se intenta profundizar en cuestiones que desbordan la objetividad empírica, ya que cualquier planteamiento queda acorralado entre cuadros categoriales, clasificaciones interminables, clichés psicológicos