El presente artículo describe ciertos aspectos que emergen durante el proceso de la relación clínica con pacientes terminales. Se justifica la importancia de atender dichos factores y se señalan los efectos beneficiosos para el enfermo. Se enfatiza además la importancia de la comunicación como vía terapéutica para el abordaje de la faceta emocional y se plantea a su vez la vulnerabilidad de la familia y otros cuidadores del paciente a las alteraciones psicológicas resultantes del deterioro físico del enfermo terminal.