Las personas que deben someterse a procederes invasivos, ya sean diagnósticos o terapéuticos como las intervenciones quirúrgicas experimentan sentimientos ambivalentes ante estos, por una parte la operación representa la posibilidad de recuperar la salud y por otra, constituye una fuente generadora de miedo e incertidumbre ante las posibilidades de complicaciones y mutilaciones.El acto quirúrgico condiciona con frecuencia la presencia de niveles elevados de a