Última actualización web: 16/06/2021

Hipersexualidad, trastorno hipersexual y comorbilidad en el Eje I.

Autor/autores: Carlos Chiclana Actis
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

La DSM-5 propone el Trastorno Hipersexual (THS) como nuevo diagnóstico, caracterizado por aumento en la frecuencia, intensidad de fantasías, excitación, impulsos y conductas sexuales no parafílicas, asociadas con impulsividad, que provocan malestar significativo, deterioro social u ocupacional. Presenta alta prevalencia en varones y elevada comorbilidad en el Eje I. Evaluamos la presencia del THS mediante los criterios diagnósticos propuestos por la DSM-5 y la comorbilidad en el Eje I en 401 pacientes ambulatorios. 57 pacientes (14, 2%), refirieron presentar una excesiva conducta sexual. 41 (10, 2%), 5 mujeres (12, 2%) y 36 varones (87, 8%), cumplirían los criterios clínicos para THS.

Las conductas referidas fueron uso de pornografía y masturbación (51, 2 %), masturbación (17, 1%), relaciones heterosexuales consentidas (9, 8 %) o todas las conductas (22 %). El 75, 6% presentaba comorbilidad en el Eje I: Trastornos Depresivos (26, 6%), trastorno por Déficit de atención e hiperactividad (24, 4%), Trastornos de ansiedad (12, 2%) y trastorno Obsesivo Compulsivo (9, 8 %). Referían problemas en el área personal (92, 7%), de pareja (37, 1%), social (22%), laboral (17, 1%) y familiar (17, 1%). Los criterios propuestos en la DSM-5 pueden resultar operativos para evaluar la conducta sexual excesiva como psicopatología propia de una patología del Eje I o como un trastorno independiente. La exploración de la conducta sexual y su vivencia desde una perspectiva clínica abierta y sin prejuicios, puede evitar el nihilismo diagnóstico y favorecer la atención de la patología sexual. Son necesarios estudios para conocer la prevalencia, psicopatología, etiopatogenia, correlatos neurobiológicos y tratamiento del THS.

Palabras clave: hipersexualidad

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Hipersexualidad, trastorno Hipersexual y comorbilidad en el Eje I

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Hipersexualidad, trastorno Hipersexual y comorbilidad en el Eje I
Carlos Chiclana Actis MD PhD*+
+ Consulta Dr. Carlos Chiclana (Madrid)
* Universidad San Pablo CEU (Madrid)
carloschiclana@doctorcarloschiclana. com


RESUMEN
La DSM-5 propone el trastorno Hipersexual (THS) como nuevo diagnóstico,
caracterizado por aumento en la frecuencia, intensidad de fantasías, excitación, impulsos y
conductas sexuales no parafílicas, asociadas con impulsividad, que provocan malestar
significativo, deterioro social u ocupacional. Presenta alta prevalencia en varones y elevada
comorbilidad en el Eje I.
Evaluamos la presencia del THS mediante los criterios diagnósticos propuestos por la
DSM-5 y la comorbilidad en el Eje I en 401 pacientes ambulatorios.
57 pacientes (14, 2%), refirieron presentar una excesiva conducta sexual. 41 (10, 2%), 5
mujeres (12, 2%) y 36 varones (87, 8%), cumplirían los criterios clínicos para THS. Las
conductas referidas fueron uso de pornografía y masturbación (51, 2 %), masturbación
(17, 1%), relaciones heterosexuales consentidas (9, 8 %) o todas las conductas (22 %).
El 75, 6% presentaba comorbilidad en el Eje I: Trastornos Depresivos (26, 6%),
trastorno por Déficit de atención e hiperactividad (24, 4%), Trastornos de ansiedad (12, 2%)
y trastorno Obsesivo Compulsivo (9, 8 %). Referían problemas en el área personal (92, 7%),
de pareja (37, 1%), social (22%), laboral (17, 1%) y familiar (17, 1%).
Los criterios propuestos en la DSM-5 pueden resultar operativos para evaluar la
conducta sexual excesiva como psicopatología propia de una patología del Eje I o como un
trastorno independiente. La exploración de la conducta sexual y su vivencia desde una
perspectiva clínica abierta y sin prejuicios, puede evitar el nihilismo diagnóstico y favorecer
la atención de la patología sexual. Son necesarios estudios para conocer la prevalencia,
psicopatología, etiopatogenia, correlatos neurobiológicos y tratamiento del THS.
ABSTRACT
Hipersexual Disorder (HD) is a new diagnosis proposed in DSM-5 characterized by
increased frequency and intensity of fantasies, arousal, impulses and non paraphilic sexual
behavior associated with clinically significant personal distress or impairment in social,
occupational or other important areas of functioning.
HD has a higher prevalence in men and high comorbidity on Axis I, more often with
depressive disorders (DD), Anxiety Disorders (AD), Substance Use Disorders and Attention
Deficit and Hyperactivity Disorder (ADHD).
The aim was to assess the presence of HD using the diagnostic criteria proposed by the
DSM-5 and comorbidity on Axis I in 401 outpatients.
57 outpatients consulted for excessive sexual behavior. 41 (10, 2%), 5 women (12, 2%)
and 36 men (87, 8%) met clinical criteria for HD. The most frequent behaviors observed were
use of pornography and masturbation (51, 2%), masturbation (17, 1%), sexual behavior with
consenting adults (9, 8%) or all behaviors (22%).

Hipersexualidad, trastorno Hipersexual y comorbilidad en el Eje I

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75. 6% had comorbidity on Axis I: DD (26, 6%), ADHD (24, 4%), AD (12, 2%), OCD
(9, 8%) with clinically significant personal distress (92, 7%) and impairment in different areas:
partner (37, 1%), social (22, 2%), occupational (17, 1%) and familiar (17, 1%).
DSM-5 criteria should be useful to evaluate excessive sexual conduct as an Axis I
psychopathology or as an independent disorder. Excessive sexual conduct referred by the
patient may be attended in order to improve diagnosis and treatment. It would be interesting
include an item excluding HD diagnosis if it is present another Axis I diagnosis. Further
studies are necessary to know HD prevalence, psychopathology, ethiopathogenesis
neurobiological correlates and treatment.

La hipersexualidad cuyo origen no es debido a una patología neurológica, consumo de
sustancias o fármacos o episodios maniacos, ha sido entendida desde diversas perspectivas
psicopatológicas como un comportamiento impulsivo, compulsivo, adictivo, aprendido o de
dependencia (1-6).
La DSM-5 propone el trastorno Hipersexual (THS) como un nuevo diagnóstico,
caracterizado por el aumento en la frecuencia e intensidad de fantasías, excitación, impulsos
y conductas sexuales no parafílicas, asociadas a un componente de impulsividad, que
provocan un malestar significativo o un deterioro social u ocupacional (www. dsm5. org).
Con unos criterios específicos para el THS (Tabla 1) se evitaría el "cajón de sastre"
del "trastorno sexual no especificado" y se diferenciaría de los comportamientos compulsivos
o adictivos no parafílicos (7; 8).
tabla 1. - Criterios diagnósticos propuestos por la DSM-5 para el trastorno Hipersexual
A. Durante un período de al menos seis meses, presenta fantasías sexuales recurrentes e intensas, impulsos
sexuales y conducta sexual en asociación con cuatro o más de los siguientes cinco criterios:
1. Consume excesivo tiempo en fantasías e impulsos sexuales, planificando y participando en conductas
sexuales.
2. Repetidamente desarrolla esas fantasías, impulsos y conductas sexuales como respuesta a estados de
ánimo disfóricos (por ej. :ansiedad, depresión, aburrimiento, irritabilidad).
3. Repetidamente desarrolla fantasías, impulsos y conductas sexuales como respuesta a eventos
estresantes de la vida.
4. Repetitivos e infructuosos esfuerzos por controlar o reducir significativamente esas fantasías,
impulsos y conductas sexuales.
5. Repite el comportamiento sexual sin tener en cuenta el riesgo de daño físico o emocional a sí mismo
o a otros.
B. Hay un malestar clínicamente significativo o deterioro personal en las áreas social, profesional o de otro tipo
de funcionamiento, asociado con la frecuencia e intensidad de estas fantasías, impulsos y conductas sexuales.
C. Estas fantasías sexuales, impulsos y conductas no se deben a los efectos fisiológicos directos de sustancias
exógenas (por ejemplo, drogas de abuso o medicación) o a episodios maníacos.
D. La persona tiene al menos 18 años.
Además se debe especificar si las conductas son masturbación, consumo de pornografía, relaciones
sexuales consentidas con adultos, prácticas sexuales a través de internet (cibersexo), llamadas a teléfonos de
contenido sexual, asistencia a clubs de striptease o varias de ellas.

Hay autores que defienden que la hipersexualidad tiene una expresión dimensional que
iría desde el comportamiento sexual excesivo hasta el THS (9) y otros autores consideran que

Hipersexualidad, trastorno Hipersexual y comorbilidad en el Eje I

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esta realidad existe, pero que es innecesario y dañino (10) que se recoja en la DSM-5 al faltar
evidencia empírica suficiente y confundirse la hipersexualidad con otras patologías (11).
Es cierto que no hay todavía suficientes estudios de campo que permitan
afirmar con rotundidad que el THS es un trastorno con una identidad propia. El único estudio
publicado hasta la fecha (octubre 2012) con los criterios y cuestionario propuesto por la
DSM-5, informa de una buena validez diagnóstica del cuestionario propuesto (Tabla 2) y alta
fiabilidad (12).
Las personas con hipersexualidad presentan con mayor frecuencia alteración de la
dinámica de pareja y familiar, mayor riesgo de enfermedades de transmisión sexual y
embarazos no deseados, problemas laborales derivados del consumo de pornografía en las
horas de trabajo y presencia de malestar personal como consecuencia de su conducta sexual
(8; 13).
Se estima que la prevalencia de comportamientos hipersexuales ­incluyendo
parafilias- se encuentra entre un 3 y un 6% (13-15) aunque no hay estudios suficientemente
amplios y se postula que con el desarrollo de internet probablemente sea una patología en
aumento (2; 4; 13). En casi todos los estudios la prevalencia es mucho mayor en varones que
en mujeres (8; 15; 16).
Diversos factores pueden dificultar el diagnóstico, adecuado tratamiento del THS y
que los pacientes consulten a los profesionales, lo que ayudarían a perpetuar el problema
(3; 17). Unos factores pueden radicar en el profesional, que considere de forma errónea que
esta sintomatología es poco frecuente, que el diagnóstico es muy cuestionable, que se deje
llevar por el mito de que "en sexo todo vale", que no realice la historia clínica completa por
falta de tiempo u otras circunstancias o que evite preguntar por la sexualidad al considerarlo
un tema tabú o sin relevancia clínica.
Otros factores que lo dificulten pueden darse en el paciente, quien puede no relatar los
síntomas por sentimientos de culpa, vergüenza, frustración o por la estigmatización moral y
sociocultural que pudiera ocasionarse (18). Es frecuente que consulten primero por otros
comportamientos comórbidos más aceptados socialmente como problemas con la comida,
tóxicos o ira (19).
El THS presenta una elevada comorbilidad en el Eje I con mayor frecuencia con los
Trastornos del humor, los Trastornos de ansiedad, los Trastornos por Uso de Sustancias y el
trastorno por Déficit de atención e hiperactividad (1; 3; 8; 12; 13). Esta es una de las críticas
que puede hacerse a la propuesta de incluirlo en la DSM-5 pues los criterios diagnósticos no
reflejan ningún criterio de exclusión en este sentido y sería conveniente que se realicen más
investigaciones que permitan estudiar el significado de la hipersexualidad en el marco de
patologías psiquiátricas propias del Eje I (12).
Existen diversos cuestionarios para evaluar el comportamiento sexual excesivo desde
la perspectiva de esta conducta como adictiva (20), compulsiva (21), sus consecuencias (12) o

Hipersexualidad, trastorno Hipersexual y comorbilidad en el Eje I

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cuando se lleva a cabo en internet (2; 22). La DSM-5 propone "The Hypersexual Disorder
Screening Inventory" (HDSI) como cuestionario de screening (Tabla 2), que no está validado
en castellano, y presenta una adecuada fiabilidad y validez (12).
tabla 2. inventario de detección del trastorno Hipersexual.
0 = Falso 1 = Raramente verdad 2 = A veces verdad 3 = A menudo verdad 4 = Casi siempre verdad
A. 1. Durante los últimos 6 meses, he gastado una gran cantidad de tiempo en fantasías e impulsos sexuales así
como planificando y participando en comportamiento sexual.
A. 2. Durante los últimos 6 meses, he utilizado las fantasías sexuales y la conducta sexual para hacer frente a
sentimientos difíciles (por ej. : preocupación, tristeza, aburrimiento, frustración, culpa o vergüenza. )
A. 3. Durante los últimos 6 meses, he utilizado las fantasías sexuales y la conducta sexual para evitar, aplazar o
hacer frente a tensiones y otros problemas difíciles o responsabilidades en mi vida.
A. 4. Durante los últimos 6 meses, he tratado de reducir o controlar la frecuencia de las fantasías, impulsos y
comportamientos sexuales, pero no he tenido mucho éxito.
A. 5. Durante los últimos 6 meses, he seguido participando en el comportamiento sexual de riesgo que podría o
ha causado lesiones, enfermedad o daño emocional a mí mismo, mi pareja(s) o a una relación significativa.
B. 1. Durante los últimos 6 meses, frecuentes e intensas fantasías, impulsos y comportamientos sexuales han
hecho que me sienta molesto o mal conmigo mismo (por ejemplo, sentimientos de vergüenza, culpa, tristeza,
preocupación o disgusto) o he tratado de mantener en secreto mi comportamiento sexual.
B. 2. Durante los últimos 6 meses, frecuentes e intensas fantasías sexuales, impulsos y comportamientos sexuales
han causado problemas significativos para mí en el plano personal, social, laboral u otras áreas importantes de
mi vida.
Puntuación Total____________
C. 1. Marque con una "X" en la línea de la izquierda en cada tipo diferente de comportamiento sexual que usted
piensa que le ha afectado para tener problemas (como en el apartado B. 1. ) y/o ha tenido consecuencias
significativas (como en el apartado B. 2. ) durante los últimos 6 meses.
____ Masturbación: por sí misma o en otras actividades sexuales.
____ Pornografía (algunos ejemplos incluidos: videos de Internet, imágenes y webcasts, revistas porno,
DVDs/videos, Tv y películas de clasificación X. )
____ Comportamientos sexuales con el consentimiento de adultos (contacto directo). Algunos ejemplos
incluidos: utilización de servicios de acompañamiento, prostitutas, repetidos "one-night stands", anónimos y
breves encuentros sexuales, affairs repetidos, visitas a salas de masaje que incluyen sexo. )
____ Actividades de Cibersexo (algunos ejemplos incluidos: charlar por internet relacionadas con el sexo,
comportamientos sexuales con web-cams, otros comportamientos sexuales virtuales. )
____ Sexo Telefónico.
____ Clubs de striptease.
____ Otros comportamientos sexuales: (especificar___________________)
Nº Total de los diferentes comportamientos sexuales reportados _______(0-7)

OBJETIVOS
El objetivo de este estudio fue evaluar la presencia del THS mediante los criterios
diagnósticos propuestos por la DSM-5 y la comorbilidad con patología psiquiátrica en el Eje
I.
METODOLOGÍA
Revisión de la historia clínica y aplicación de los criterios diagnósticos de THS en los
últimos 401 pacientes ambulatorios.

Hipersexualidad, trastorno Hipersexual y comorbilidad en el Eje I

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RESULTADOS
De los 401 pacientes revisados, 57 (49 varones, 8 mujeres) demandaron atención por
una excesiva conducta sexual. Tras la aplicación de de los criterios diagnósticos en una
entrevista clínica y exploración psicopatológica llevada a cabo por un médico psiquiatra, 41
pacientes (10, 2%) cumplirían los necesarios para presentar un THS, 5 mujeres (12, 2%) y 36
varones (87, 8%).
Los pacientes con criterios positivos para el THS tenían una edad media de 33, 8 años
(18-64), la mayoría, 30 (73, 2%), estaban solteros y 11 (26, 8%) estaban casados.
Las conductas presentadas fueron uso de pornografía y masturbación (51, 2%), sólo
masturbación (17, 1%), relaciones heterosexuales consentidas (9, 8%) o un conjunto de todas
las conductas (22%).
Los problemas que les generaba el THS y referidas por cada paciente fueron: malestar
personal (92, 7%), alteración de la dinámica de pareja (37, 1% de la muestra y 100% de los
casados), problemas sociales (22%), problemas laborales (17, 1%) y dinámica familiar
disfuncional (17, 1%).
El 75, 6% presentaba comorbilidad en el Eje I. Los trastornos más frecuentes fueron
Trastornos Depresivos (26, 6%), trastorno por Déficit de atención e hiperactividad (24, 4%),
Trastornos de ansiedad (12, 2%) y trastorno Obsesivo Compulsivo (9, 8 %).
DISCUSIÓN
En nuestro estudio encontramos una alta demanda por excesiva conducta sexual y una
alta prevalencia de THS (10, 2%) en comparación con estudios previos (8). Un posible motivo
de esta alta prevalencia sea la exploración psicopatológica inicial que se realiza en nuestro
centro. El protocolo incluye la exploración de la sexualidad y facilita que el paciente pueda
trasmitir sus preocupaciones con una perspectiva de atención clínica sin temor a ser
estigmatizado. Nuestro centro es ambulatorio, privado, atendemos una población de un nivel
social medio. Sólo uno de los pacientes estaba obligado a acudir a nuestra Consulta por
motivos legales relacionados con la sexualidad y necesariamente había de comunicar los
hechos (14).
El THS fue más frecuente en los varones (73, 4%) que en las mujeres (62, 5%), tanto de
forma global en la muestra como en los pacientes que consultaron, de la misma manera que se
recoge en todos los estudios previos (2; 8; 12; 14-16; 19; 23).
Respecto al tipo de conductas presentadas la más frecuente fue el uso de pornografía
(principalmente a través de internet) y masturbación (51, 2%) de modo similar a estudios
previos que oscilan entre el 50 y el 75% (8; 12). La variabilidad de estas frecuencias
probablemente esté relacionada con el modelo psicopatológico (impulsivo, compulsivo,
dependencia) y el instrumento empleados. En el estudio de Reid et al. 2012 que también
emplea los criterios de la DSM-5 encontraron, al igual que en el nuestro, que el consumo de
pornografía acompañado de masturbación fue la conducta más frecuente seguida de las
relaciones sexuales consentidas con adultos (12).

Hipersexualidad, trastorno Hipersexual y comorbilidad en el Eje I

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Al igual que en otras series de casos observamos una alta comorbilidad en el Eje I
asociada al THS. En nuestra muestra en mayor medida con los Trastornos depresivos (26, 6%)
y el TDAH (24, 4%) de modo similar a los estudios con una muestra compuesta de pacientes
ambulatorios (2; 8; 12).
Podría considerarse que el THS no es un trastorno independiente sino que es
sintomatología presente en otros trastornos y una muestra del caos en el modo de entender la
psicopatología actualmente (10). No obstante se han encontrado subgrupos de pacientes con
hipersexualidad sin patología del Eje I comórbida y sin alteraciones neuropsicológicas (16)
que difieren de las clásicas propuestas psicopatológicas en la etiología del "comportamiento
sexual excesivo".
Así, parece que son necesarios estudios más profundos, que consideren la
psicopatología subyacente a la conducta para poder discriminar entre síntomas o síndrome de
hipersexualidad que acompañen a otras patologías y trastorno hipersexual que, con entidad
propia, puedan padecer algunas personas. Podría ser de interés la inclusión de un ítem
excluyente del diagnóstico de THS si existe otro trastorno del Eje I presente, además de la
manía y el consumo de sustancias.
Desde otra perspectiva, los criterios propuestos en la DSM-5 pueden resultar
operativos para evaluar la conducta sexual excesiva como sintomatología comórbida que nos
guíe hacia el diagnóstico de una patología del Eje I (3; 8; 12; 24). Como se observa en los
diferentes estudios en muchas ocasiones el motivo de consulta es la conducta sexual y tras la
exploración se detecta una patología psiquiátrica. Parece de interés, por tanto, no desdeñar la
sintomatología de hipersexualidad en la exploración psicopatológica en aquellos pacientes
que lo demanden, aunque sean conductas "socialmente aceptadas" (3; 8; 12; 12; 24).
Es necesario no obviar el comportamiento sexual de nuestros pacientes y estudiar la
psicopatología de los comportamientos hipersexuales para delimitar mejor la etiología y
fisiopatología que permitan un mejor abordaje terapéutico (25). La exploración de la conducta
sexual y su vivencia desde una perspectiva clínica abierta y sin prejuicios, puede evitar el
nihilismo diagnóstico y favorecer la atención de la patología sexual (26).
Futuras líneas de investigación podrán determinar la verdadera prevalencia del THS en
población general y en poblaciones clínicas, sus correlatos neurobiológicos, la psicopatología
específica que permita diferenciar la hipersexualidad "esencial" de aquella secundaria a otras
patologías del Eje I o a otra etiopatogenia, y el diseño de orientaciones terapéuticas
específicas, adaptadas a los nuevos modos sociales de relación interpersonal y de acceso a
contenido pornográficos en la red (12; 26).
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