Anna tiene 21 años y reside en Alemania, mientras Jennifer, de 58, vive en EEUU. Aunque no se conocen, comparten historias de abuso sexual reiterado infantil tras el cual desarrollaron hipersexualidad con masturbación compulsiva e insinuación a compañeros de parvulario, empezando precozmente a consumir alcohol. Pese a los conflictos con los adultos abusadores y el consumo enólico concomitante, ambas culminaron bien los estudios. Anna concluye una carrera de Let