PUBLICIDAD-

Autoconcepto negativo y alteraciones de la conducta alimentaria en adolescentes.

Autor/autores: C. Maganto
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Personalidad, Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Las investigaciones relacionadas con Trastornos de conducta Alimentaria (TAC) en adolescentes sugieren que el autoconcepto es un variable asociada a dichos trastornos. El objetivo de este trabajo es analizar la relación entre autoconcepto positivo y negativo con alteraciones de la conducta alimentaria en adolescentes. La muestra está compuesta por 724 adolescentes, 341 chicos y 383 chicas de 14 a 18 años. Los instrumentos de evaluación utilizados han sido: el Índice de Masa Corporal, el cuestionario de Autoconcepto (Martorell y cols. , 1993) y el inventario de Trastornos de Alimentación (EDI-2; Garner y cols. , TEA, 1998). Los resultados informan de un autoconcepto negativo significativamente mayor en chicas que en chicos.

No se observan diferencias en el autoconcepto positivo en función del sexo. Los sujetos con autoconcepto positivo (n = 96) presentan puntuaciones significativamente menores que los sujetos con autoconcepto negativo (n = 68) en todas las variables del EDI-2, excepto en Perfeccionismo. Los análisis de regresión múltiple indican que en la obsesión por la delgadez y en la insatisfacción corporal el sexo y el IMC son las dos primeras variables explicativas de los resultados, mientras que en bulimia y en el resto de subescalas del EDI-2, el autoconcepto aparece como primera variable explicativa de los resultados, si bien el peso de los mismos es bajo. Podemos concluir, atendiendo a los resultados obtenidos que sería aconsejable que los profesionales de la educación y salud trabaran la variable autoconcepto en chicas adolescentes como prevención de los TCA.

Palabras clave: Adolescencia, Autoconcepto, Índice de masa corporal, Trastornos de la alimentación


VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-2244

Contenido completo: Texto generado a partir de PDf original o archivos en html procedentes de compilaciones, puede contener errores de maquetación/interlineado, y omitir imágenes/tablas.

Autoconcepto negativo y alteraciones de la conducta alimentaria en adolescentes.

(Negative self-concept and eating disorders in adolescents. )

Maganto C, * Cruz S; Exteverría A.

* Facultad de psicología. Avda de Tolosa, 70. 20018 San Sebastián.  

Departamento de personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Facultad de psicología. Universidad País Vasco. San Sebastián.

1 Esta investigación ha sido subvencionada por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad del País Vasco: 1/UPV 00006. 231-H-14035/2001

PALABRAS CLAVE: adolescencia, Autoconcepto, Índice de Masa Corporal, Trastornos de la Alimentación.

(KEYWORDS: Adolescence, Self-concept, Body Mass Index, Eating Disorders. )

 

Resumen

Las investigaciones relacionadas con Trastornos de conducta Alimentaria (TAC) en adolescentes sugieren que el autoconcepto es un variable asociada a dichos trastornos.

El objetivo de este trabajo es analizar la relación entre autoconcepto positivo y negativo con alteraciones de la conducta alimentaria en adolescentes. La muestra está compuesta por 724 adolescentes, 341 chicos y 383 chicas de 14 a 18 años. Los instrumentos de evaluación utilizados han sido: el Índice de Masa Corporal, el cuestionario de Autoconcepto (Martorell y cols. , 1993) y el inventario de Trastornos de Alimentación (EDI-2; Garner y cols. , TEA, 1998).

Los resultados informan de un autoconcepto negativo significativamente mayor en chicas que en chicos. No se observan diferencias en el autoconcepto positivo en función del sexo. Los sujetos con autoconcepto positivo (n = 96) presentan puntuaciones significativamente menores que los sujetos con autoconcepto negativo (n = 68) en todas las variables del EDI-2, excepto en Perfeccionismo. Los análisis de regresión múltiple indican que en la obsesión por la delgadez y en la insatisfacción corporal el sexo y el IMC son las dos primeras variables explicativas de los resultados, mientras que en bulimia y en el resto de subescalas del EDI-2, el autoconcepto aparece como primera variable explicativa de los resultados, si bien el peso de los mismos es bajo. Podemos concluir, atendiendo a los resultados obtenidos que sería aconsejable que los profesionales de la educación y salud trabaran la variable autoconcepto en chicas adolescentes como prevención de los TCA.

Abstract

Research on Eating Disorders in adolescents suggests that self-concept is a variable associated with these problems. The aim of this paper is to analyse the relationship between a positive and negative self-concept with eating disorders in adolescents. The sample is 341 boys and 383 girls between the ages of 14 and 18. The measurements used were: the Body Mass Index (BMI), the Self-concept Questionnaire (Martorell & col. 1993) and the Eating Disorders Inventory (EDI-2; Garner & Col. , TEA, 1998). The results show a significantly greater negative self-concept in girls than in boys. Differences in positive self-concept have not been observed as a function of their sex. The subjects with a positive self-concept (N=96) present significantly lower scores than the subjects with a negative self-concept (N=68) in all the variables of the EDI-2 except in Perfectionism. The multiple regression analyses show that in Obsession for Thinness and in Body Dissatisfaction, the sex of the subject and the IBM are the first two variables which explain the results, while in bulimia and in the rest of the sub-scales of the EDI-2, self-concept appears as the first variable which explains the results, although the weighting given to these is low. We can conclude from the results obtained that it would be advisable for educational and health experts to single out the self-concept variable in adolescent girls in the prevention of Eating Disorders.



Introducción

En los últimos cincuenta años las investigaciones sobre el autoconcepto y autoestima han proliferado en todos los países. Existe evidencia de la importancia, especialmente en adolescentes, de un autoconcepto positivo y una buena autoestima para el desempeño escolar, las habilidades sociales, el liderazgo, la motivación de logro y la ausencia evidente de trastornos de personalidad (Garanto, 1984; Hamacheck, 1981; Marchago, 1991; Ontoria, Domingo, Martín, Molina y Sedeño, 1993; Oñate, 1989; Rodríguez Espinar, 1982; Shavelson y cols. , 1976). A pesar de ello, la revisión de la literatura pone de manifiesto que no existe unanimidad semántica en relación al término autoconcepto, debido en parte a las distintas teorías que han formulado el constructo y a la diversidad de instrumentos de evaluación que los investigadores han utilizado para llevarlas a cabo. Para Ontoria y colbs. , (1993) el autoconcepto hace referencia a ideas y actitudes sobre sí mismo, o bien a la autoconciencia derivada del yo personal. L´Ecuyer (1981, p. 32) incorpora la dimensión social y define el autoconcepto como “conjunto de rasgos, de imágenes y sentimientos que el individuo reconoce como formando parte de sí mismo, conjunto influido por el entorno y organizado de manera más o menos consciente”.

A pesar de las diferentes concepciones habidas a través de la historia hay acuerdo al considerar que la percepción de sí mismo -intereses, valores, resultados académicos, valoración y aprecio de los demás respecto a las propias cualidades- influyen en el construcción de un autoconcepto personal positivo o negativo, y a la inversa, el autoconcepto positivo o negativo incide en los resultados académicos, en la adaptación a situaciones nuevas, en el aprecio a su propio cuerpo, habilidades y comportamiento social, etc. (Elexpuru, Garma, Marroquín y Villa, 1992). Nos encontramos de este modo con un constructo que podríamos denominar de causalidad circular, puesto que es a la vez causa y consecuencia de sí mismo.

Según Ontoria y colbs. (1993) para el adolescente el descubrimiento y la conciencia del propio cuerpo lo expone a experiencias desconocidas. Estas pueden incidir en mayor seguridad o inseguridad respecto a sí mismo, en función de la valoración psicoafectiva que está viviendo. Harter (1993) encontró que para la determinación de los dominios con mayor impacto sobre los sentimientos de autovalía, la apariencia física junto con la aceptación social (atractivo físico y popularidad) se constituyen en los elementos más poderosos a la hora de considerarse a sí mismo competente y capaz, al menos durante la infancia y preadolescencia, más en estos tiempos en los que en la sociedad actual el atractivo físico y la aceptación social son dominios altamente valorados e incluso sobrevalorados.
Está sobradamente demostrado que en mujeres existe una alta correlación entre atractivo físico y autoestima (Rosen, 1993). Los estudios confirman que la autoestima alta o el autoconcepto positivo se relacionan con una imagen corporal satisfactoria, y a la inversa la insatisfacción corporal se asocia de forma estadísticamente significativa con autoestima baja o bajo autoconcepto (Kenealy, Gleeson, Frude y Shaw, 1991) sin que haya podido ser confirmada la relación de causalidad. Ambos constructos, insatisfacción corporal y baja autoestima están asimismo asociados a trastornos de conducta alimentaria (Mora y Raich, 1993; Perpiña, 1989). En esta misma línea, los autores de este trabajo han encontrado en datos previos de investigación resultados que avalan la relación entre la satisfacción corporal y el autoconcepto negativo, positivo y la autoestima (Cruz, Maganto y Echebarria, 2002), así como que los sujetos con mayor insatisfacción corporal tienen mayor riesgo de trastornos alimenticios (Cruz y Maganto, 2002; Maganto y Cruz, 2000).

En un estudio realizado por Díaz-Atienza y colbs. , (1999) sobre autoconcepto, acontecimientos vitales y anorexia nerviosa llegan a la conclusión de que los acontecimiento vitales tienen poco valor como factores precipitantes de la patología del trastorno alimenticio, mientras que el autoconcepto es la característica fundamental más importante como variable diferenciadora entre pacientes y los casos controles. Parece, según estos autores, que están asociadas especialmente las dimensiones del autoconcepto relacionadas con el prestigio social. Las investigaciones de Silverstone (1990) resaltaron la existencia de baja autoestima en pacientes con anorexia y bulimia. También Berns y Quinland (1992) y Stein Karen (1996) confirman la presencia de baja autoestima en pacientes con trastornos alimenticios. Incluso, dentro de las pacientes con trastornos alimenticios se ha demostrado que las anoréxicas restrictivas tienen menor autoestima que las que no restringen su alimentación con dietas extremas (Rodríguez-Ramírez, 1998).

Teniendo en cuenta, como se ha llegado a afirmar (Branden, 1987) que toda dificultad psicológica tiene como substrato una autoestima deficiente, en este estudio interesa conocer el papel que el autoconcepto positivo o negativo juega en los trastornos de la conducta alimentaria.


El adolescente con autoestima negativa se sentirá infravalorado e insatisfecho manifestándose esta insatisfacción en alguna alteración de la conducta y expresándose en un trastornos de la conducta alimentaria en los casos en los que la baja autoestima tenga como sustrato una insatisfacción con la imagen corporal. Así pues, el objetivo de este trabajo es analizar la relación entre autoconcepto positivo y negativo y las alteraciones de la conducta alimentaria en adolescentes.


Método

Muestra

La muestra está compuesta por 724 sujetos de los cuales 341 son chicos y 383 chicas. Las edades van de 14 a 18 años, distribuyéndose de la manera siguiente: 122 sujetos de 14 años, 165 sujetos de 15, 135 sujetos de 16, 141 sujetos de 17 y 162 sujetos de 18 años.
A todos los sujetos se les informó sobre el objetivo de la investigación y se solicitó su consentimiento para participar en la misma. Una vez que los sujetos accedieron a colaborar se les aplicó las pruebas en el centro escolar en horario lectivo. En esta recogida de datos intervinieron un grupo de psicólogos entrenados a tal efecto.

Instrumentos

Indice de Masa Corporal. De todos los sujetos se obtuvo la medida del peso y altura a fin de obtener el IMC = peso /altura².

Inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria (EDI-2. Garner y Olmstead, 1984. TEA, 1998). inventario compuesto de 91 elementos distribuidos en 11 escalas diferentes relacionadas con los trastornos de la conducta alimentaria. Poner las escalas. Los estudios psicométricos presentados en el manual del test ponen de relieve que el instrumento posee adecuadas cualidades psicométricas. Los datos de fiabilidad ofrecen para la versión definitiva del EDI-2 una consistencia interna (alfa de Cronbach) superior a 0, 80 en muestras de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, y coeficientes comprendidos entre 0, 65 y 0, 92 en muestras no clínicas (Garner y Olmstead, 1984; Raciti y Norcross, 1987; Shore y Porter, 1990; Vanderheyden, Fekken, Boland, 1988). En muestras experimentales españolas se ha analizado la consistencia interna de los elementos (TEA, 1998), aplicándose la técnica de las dos mitades, presentando datos similares a los obtenidos en la muestra americana especialmente en el grupo clínico ( r = 0, 76 a r = 0, 91).

AC. escala de autoconcepto. (Martorell, Aloy, Gómez, y Silva, 1993). El AC es un instrumento con 38 items con cuatro alternativas de respuesta (nunca, algunas veces, muchas veces y siempre), que evalúa autoconcepto negativo (hipersensibilidad negativa o autodespreciación), autoconcepto positivo (valoración positiva relacionada con la importancia de sí mismo en relación con los demás) y autoconcepto-autoestima (percepción positiva del individuo sobre su propia forma de actuar). En esta investigación se han unido los ítems que evalúan autoconcepto positivo y autoconcepto-autoestima. Por ello, se van a obtener 2 puntuaciones una correspondiente al autoconcepto negativo y otra para autoconcepto positivo. En el estudio de la fiabilidad del instrumento, se tuvo en cuenta la consistencia interna y la estabilidad temporal. El valor de los coeficientes alfa de cronbach fue de . 88 para la escala de Autoconcepto Negativo, de . 86 para la escala de Autoconcepto Positivo y, por último, de . 85 para la escala de Autoconcepto-Autoestima. En cuanto a la estabilidad temporal, el período temporal utilizado en este estudio ha sido de dos meses, alcanzando un valor de . 75, . 80 y . 71 respectivamente, lo que pone de manifiesto la estabilidad de los aspectos que se evalúan a través de este cuestionario.

Resultados

1. Diferencias en autoconcepto según sexo y edad
Para comprobar si se daban diferencias en autoconcepto en función del sexo o de la edad se llevaron a cabo análisis de diferencia de medias (T-Test y Anova). Los resultados correspondientes a estos análisis se presentan en la tabla 1.

 


Tabla 1 Diferencias en autoconcepto en función del sexo


Como puede verse en la tabla 1, se observan diferencias estadísticamente significativas entre chicos y chicas en autoconcepto negativo, presentando las chicas una puntuación significativamente superior que los chicos. No se observan diferencias significativas entre chicos y chicas en autoconcepto positivo, t (719) = -0, 274, p = . 784. Los resultados de diferencias de medias atendiendo a la edad (Anova) no revelan la existencia de diferencias significativas entre las distintas edades.

Así en el caso de los chicos se obtienen los siguientes resultados: autoconcepto negativo, F (4, 338) =0, 462, p = . 764 , y para autoconcepto positivo, F (4, 334) =0, 397, p = . 811. Para las chicas los resultados obtenidos son: autoconcepto negativo, F (4, 380) =0, 407, p = . 804 , y para autoconcepto positivo, F (4, 376) =0, 308, p = . 872.

2. Relaciones del autoconcepto con el inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria (EDI-2) y con el Índice de Masa Corporal (IMC)

Para conocer las relaciones entre el autoconcepto negativo y positivo con las escalas que componen el inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria, y con el Índice de Masa Corporal se realizaron análisis correlaciones (Pearson), los datos correspondientes a dichos análisis quedan recogidos en la tabla 2.

 


Tabla 2 Diferencias de medias en autoconcepto en los chicos en función de la edad

El autoconcepto negativo presenta correlaciones altamente significativas y de tipo positivo con todas las escalas que componen el inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria.

Las relaciones más altas se encuentran entre autoconcepto negativo y las siguientes escalas: conciencia Introceptiva, r = . 368, p = . 000, Ineficacia, r = . 360, p = . 000, y con impulsividad, r = . 325, p = . 000. No están relacionados significativamente el autoconcepto positivo y las escalas siguientes del inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria: obsesión por la Delgadez, r = -. 049, p = . 198, bulimia, r = -. 029, p = . 449, e impulsividad, , r = -. 036, p = . 338. Sí que se presentan relaciones significativas de tipo negativo y de magnitud baja entre el autoconcepto positivo y el resto de las escalas del inventario, las relaciones más altas se dan con la escala de Ineficacia, r = -. 262, p = . 000, inseguridad Social, r = -. 262, p = . 000, y con Insatisfacción Corporal, r = -. 192, p = . 000. No se dan relaciones significativas entre el autoconcepto negativo y el Índice de Masa Corporal, r = . 026, p = . 495, con respecto al autoconcepto positivo se observa relación con el Índice de Masa Corporal a nivel tendencial, r = -. 074, p = . 054.

3. Diferencias en el inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria y en el Índice de Masa Corporal entre sujetos con bajo y alto autoconcepto

Hemos considerado que los sujetos de la muestra que tenían puntuaciones altas en autoconcepto negativo y bajas en autoconcepto positivo eran sujetos con bajo autoconcepto, y los sujetos con puntuaciones bajas en autoconcepto negativo y puntuaciones altas en autoconcepto positivo eran sujetos con alto autoconcepto. Para establecer estos grupos hemos establecido 3 niveles en los dos aspectos del autoconcepto evaluados. Estos niveles se han establecido en base a los percentiles 25 y 75 en autoconcepto negativo y en autoconcepto positivo para cada sexo. En el caso de los chicos se ha considerado que los sujetos con puntuaciones iguales o superiores a 33 (percentil 75) en autoconcepto negativo y que, al mismo tiempo, tenían puntuaciones iguales o inferiores a 44 (percentil 25) en autoconcepto positivo eran sujetos con bajo autoconcepto, y los sujetos con puntuaciones iguales o inferiores a 25 (percentil 25) en autoconcepto negativo y puntuaciones iguales o superiores a 53 (percentil 75) en autoconcepto positivo tenían alto autoconcepto. Para las chicas los puntos de corte utilizados han sido los siguientes: aquellas chicas que han obtuvieron resultados iguales o superiores a 36 (percentil 75) en autoconcepto negativo y, a la vez, puntuaciones iguales o inferiores a 44 (percentil 25) en autoconcepto positivo eran chicas con bajo autoconcepto, y las chicas con puntuaciones iguales o inferiores a 26 (percentil 25) en autoconcepto negativo y puntuaciones iguales o superiores a 54 (percentil 75) eran chicas con alto autoconcepto.

Una vez establecidos estos 2 grupos, sujetos con alto y bajo autoconcepto, hemos comprobado las diferencias entre ambos en el inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria y en el Índice de Masa Corporal. Los datos correspondientes a este análisis se recogen en la tabla 3.

 


Tabla 3 Diferencias de medias en autoconcepto en las chicas en función de la edad


Sin diferenciar por sexos se presentan diferencias estadísticamente significativas entre sujetos con bajo y alto autoconcepto en todas las variables valoradas por el inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria con excepción de la escala de Perfeccionismo, t (158) = -0. 330, p = . 741. En todas las escalas en las que se observan diferencias los sujetos con bajo autoconcepto puntúan significativamente más alto que los sujetos con alto autoconcepto. En cuanto al Índice de Masa Corporal se observa una tendencia en los sujetos con bajo autoconcepto a tener índices superiores a los obtenidos por sujetos con alto autoconcepto, t (158) =1. 668, p = . 097.

Si atendemos a la variable sexo, los resultados obtenidos para las chicas coinciden básicamente con lo comentando previamente. En el caso de los chicos, además de en Perfeccionismo, no se presentan diferencias significativas entre sujetos con alto y bajo autoconcepto en las siguientes escalas: obsesión por la Delgadez, t (60) = 1. 113, p = . 272, bulimia, t (60) = 1. 451, p = . 152 y miedo a la Madurez, t (60) = 1. 461, p = . 149, ni en el Índice de Masa Corporal, t (58) = 0. 745, p = . 460.

4. Valor explicativo del autoconcepto en el inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria

Para conocer en qué medida los resultados en las escalas del inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria están influidas por las variables, edad, sexo, Índice de Masa Corporal y autoconcepto se han realizado análisis de regresión múltiple (Stepwise) tomando como variable criterio cada una de las escalas del inventario. Los resultados correspondientes a estos análisis aparecen en la tabla 4.

 


Tabla 4 Correlaciones del autoconcepto con el inventario de Trastornos de la Alimentación (EDI-2) y con el Índice de Masa Corporal (IMC)


Como puede verse en la tabla que se presenta (tabla 4), los mayores porcentajes de varianza explicada se dan en 2 escalas, obsesión por la Delgadez e Insatisfacción Corporal, del inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria. En la escala de obsesión por la Delgadez se incluyen en la ecuación de regresión 4 variables, sexo, índice de masa corporal, autoconcepto negativo y edad, que explican el 26, 5% de la variabilidad de los resultados en dicha variable. En la variable Insatisfacción Corporal se incluyen en la ecuación 5 variables, sexo, índice de masa corporal, autoconcepto positivo, autoconcepto negativo y edad, explicando en conjunto dichas variables el 34, 1% de la varianza de la Insatisfacción Corporal.

En el resto de las escalas que componen el inventario aparece como primera variable explicativa de la variabilidad de los resultados el autoconcepto si bien su valor explicativo, en general, es bajo. Recogiendo los resultados de aquellas escalas donde se explica al menos el 10% de la varianza podemos destacar que para la escala Ineficacia se incluyen en la ecuación 3 variables, autoconcepto negativo, autoconcepto positivo y sexo, que explican el 16, 6%; para la escala de conciencia Introceptiva se incluyen 3 variables, autoconcepto negativo, sexo y edad, explicando igualmente el 16, 6% de la variabilidad de dicha variable; para la escala impulsividad se incluyen 2 variables, autoconcepto negativo y edad que explican un 11, 3% de la varianza; para la escala Ascetismo se incluyen en la ecuación autoconcepto negativo, índice de masa corporal, edad y sexo que explican un 10, 2% de la varianza, y para la escala inseguridad Social se incluyen el autoconcepto negativo y autoconcepto positivo como variables explicativas del 10, 6% de la varianza de la variable inseguridad Social. De estos resultados se deduce que en 2 de las variables de la escala más relacionadas con Trastornos Alimentarios, obsesión por la Delgadez e Insatisfacción Corporal, las variables sexo y el índice de masa corporal tienen un poder explicativo mayor que el autoconcepto y la edad. Para el resto de las escalas, en general, el autoconcepto negativo es la variable con mayor poder explicativo en dichas escalas.


Conclusiones

Los resultados relativos a la relación de la variable autoconcepto con la edad y el sexo de los sujetos permiten concluir que en autoconcepto positivo no se presentan diferencias significativas en función del sexo o de la edad de los mismos. Es decir, las puntuaciones en autoconcepto positivo son similares en chicos y chicas, no observándose tampoco diferencias significativas entre las distintas edades estudiadas. Sin embargo, en autoconcepto negativo se encuentran diferencias estadísticamente significativas en función del sexo. Las chicas presentan un nivel de autoconcepto negativo más alto que los chicos con lo que se puede concluir que presentan más sentimientos de autodepreciación que sus homólogos masculinos.

El autoconcepto positivo no está relacionado con dos de las escalas más implicadas en los Trastornos de conducta Alimentaria, obsesión por la Delgadez y bulimia, es decir, tener una buena valoración de sí mismo en la adolescencia no guarda relación con estos trastornos. Pero sí que obtenemos relación entre el autoconcepto positivo y el resto de las escalas del EDI-2, lo que nos lleva a concluir que los sujetos con una mejor valoración de sí mismos tienen menos probabilidad de presentar insatisfacción corporal, sentimientos de incapacidad, inseguridad y falta de control sobre la propia vida, así como relaciones sociales tensas e insatisfactorias. En cambio, los sujetos con autoconcepto negativo tienen mayor probabilidad de presentar Trastornos de la conducta Alimenticia y otros problemas clínicos relacionados con sentimientos de ineficacia, dificultades para dominar impulsos hostiles y agresivos, y cierta dificultad para reconocer e identificar sensaciones relacionadas con hambre y saciedad así como con otras funciones corporales.

Esto nos lleva a pensar que la predicción basada en factores negativos (alto autoconcepto negativo) es mayor que la predicción basada en aspectos positivos (bajo autoconcepto positivo) , es decir es más probable que sujetos con un alto autoconcepto negativo puedan presentar problemas de alimentación que descartar a partir de un alto autoconcepto positivo problemas de alimentación o de tipo clínico.

Para concluir, los análisis de regresión muestran que el sexo y el índice de masa corporal (IMC) son las dos variables con mayor poder explicativo en dos de las escalas del EDI-2 más específicas de trastornos de alimentación (Obsesión por la Delgadez e Insatisfacción Corporal), si bien el autoconcepto negativo también entra a formar parte de dicha explicación, lo hace en menor grado que las anteriores. Una mayor importancia de la variable autoconcepto, especialmente del negativo, la encontramos en la explicación del resto de las escalas que componen el EDI-2: Ineficacia, Perfeccionismo, Desconfianza Interpersonal, conciencia Introceptiva, miedo Madurez, Ascetismo, impulsividad e inseguridad Social. Si bien los aspectos valorados en estas escalas se suelen encontrar en sujetos que presentan un trastorno alimentario, también se pueden encontrar en otro tipo fr alteraciones o trastornos psicológicos por lo que, en parte, estos resultados vendrían a confirmar lo que ya señalaba Branden (1987) al afirmar que toda alteración psicológica tiene como base una autoestima deficiente.


Referencias Bibliográficas

Bers Susan, A. y Quinland, D. M. (1992). Perceived competence deficit in anorexia nervosa. Jounal of Abnormal Psychology, 10 (3), 423-431.

Branden, N. (1987). ¿Cómo mejorar su autoestima? In. Barcelona: Paidós.

Cruz, S. y Maganto, C. (2002). Los trastornos de la imagen corporal y los trastornos alimenticios en adolescentes: Un estudio empírico. Psiquis, 23 (1), 36-43.

Cruz, S. , Maganto, C. , & Echebarria, A. (2002). Autoconcepto e imagen corporal en adolescentes. In C. Maganto (Ed. ), Investigaciones en psicología clínica. San Sebastián: Departamento de personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos.

Díaz-Atienza, J. , Torres, A. , Zapata, R. , Villegas, A. , Esteban, I. , Blanquez, Mª P. y Marcos, E. (1999) Autoconcepto y acontecimiento vitales en la anorexia neviosa del adolescente: Estudio de casos y controles. Psiquis, 20 (6), 246-254.

Elexpuru, I. , Garma, A. M. , Marroquín, M. , & Villa, A. (1992). Autoconcepto y educación. teoría, medida y práctica pedagógica. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

Garanto, J. (1984). Las actitudes hacia sí mismo y su medición. Barcelona: E. U.

Garner D. M. y Olmstead, R. P. (1998). inventario de Trastornos de la conducta Alimentaria (EDI-2). Madrid: TEA.
Hamachek, D. E. (1981). Encuentros con el yo (2ª ed. ). México: Interamericana.

Harter, S. (1993). Causes and consequences of low self-esteem in children and adolescents. In R. F. Baumeister (Ed. ), Self-esteem: The puzzle of kow self-regard. New York: Plenum.

Kenealy, P. , Gleeson, K. , Frude, N. y Shaw, W. (1991). The importance of the individual in the “causal” relationship between attractiveness and self-esteem. Journal of Community and Applied Social Psychology, 1, 45-56.

L´Ecuyer, R. (1981). El concepto de sí mismo. Barcelona: Oikos-tau.

Maganto, C. y Cruz, S. (2000). La imagen corporal y los trastornos alimenticios: una cuestión de género. Cuadernos de psiquiatría y psicoterapia Infantil, 30, 45-59.

Marchago, J. (1991). El profesor y el autoconcepto de sus alumnos. teoría y Práctica. Madrid: escuela Española.

Martorell, M. C. , Aloy, M. , Gómez, O. y Silva, F. (1993). AC. escala de Autoconcepto. En F. Silva y M. C. Martorell (Eds. ), EPIJ. Evaluación Infanto-Juvenil (pp. 25-53). Madrid: MEPSA.

Mora, M. & Raich, R. Mª. (1993). prevalencia de las alteraciones de la imagen corporal en poblaciones con trastorno alimentario. Revista de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Barcelona, 3(20), 113-135.

Ontoria, A. , Domingo, P. , Martín, O. , Molina, A. , & Sedeño, M. V. (1993). Educar el autoconcepto en el aula. Córdoba: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba.

Oñate, M. p. (1989). El autoconcepto: Formación, medida e implicaciones en la personalidad. Madrid: Narcea.
Perpiñá, C. (1989). Hábitos alimenticios, peso e imagen corporal. Revista de la Facultad de Medicina de Barcelona, 6, 303-312.

Rodríguez Espinar, J. (1982). Factores de rendimiento escolar. Barcelona: Oikos-Tau.

Rodríguez-Ramírez, C. (1998). sintomatología clínica en jóvenes que realizan dietas alimenticias. Clinica y Salud, 9 (3), 597-600.

Rosen, J. (1993). Body image disturbances in eating disorders. En T. F. Crash y D. Pruzinsky (Ed. ) Body Image Development, Deviance and Change. NY London: The Guilford Press.

Shavelson, R. J. , Hubner, J. J. , & Stanton, J. C. (1976). Self concept: Validation of construct interpretations. Review of Educational Research, 46, 407-441.

Silverstone, PH. (1990) Low self esteem in eating disordered patients in the absence of depresión. Psychological Reports, 67 (1), 276-278.

Stein Karen, F. (1996). The self-schema model: A theoretical approach to the self concept in eating disorders. Archives of Psychiatry, 10 (2), 27-32.

 

 





Comentarios/ Valoraciones de los usuarios



¡Se el primero en comentar!