Última actualización web: 26/02/2021

EL SÍNTOMA;ENFERMEDAD FÍSICA VERSUS SOMATIZACIÓN. A PROPÓSITO DE UN CASO.

Autor/autores: María * Burillo Gonzalvo , Ricardo*** Robles Martínez, María José*** García Rubio, Asún**** Pascual García, Jaíme **** Ferrandez Cortes, María Jesús** Perez Echeverría, Manuel***** Gonzalez Panzano, David***** Rohner del Sordo
Fecha Publicación:
Área temática: Medicina psicosomática .
Tipo de trabajo:  Comunicación

* Residente Psicología Clínica **Jefe de Servicio, FEA Psiquiatria ***FEA Psicología Clínica ****FEA Psiquiatría *****Residente Psiquiatría

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: Tras un proceso evolutivo del concepto de somatización, Lipowski (1986) propone la siguiente definición; tendencia a experimentar y expresar malestar psicológico en forma de síntomas somáticos que el sujeto interpreta erróneamente como signo de alguna enfermedad física severa y en consecuencia solicita asistencia médica para ello.

OBJETIVOS: Mostrar las dificultades de diagnóstico de los trastornos de somatización y la necesidad de realizar un tratamiento a tiempo para evitar la cronificación del cuadro.

METODO: Exposición de un caso clínico y breve revisión bibliográfica sobre el tema.

RESULTADOS: La discusión atravesará un caso clínico atendido en el hospital Universitario Miguel Servet: varón de 62 años que presenta episodios de mareos, inestabilidad en la marcha y visión borrosa, sin cuadros sincopales desde hace más de 30 años. Es derivado a la Unidad de Psicosomática y psiquiatría de enlace para valoración y tratamiento si procede. Se expondrá la historia previa del paciente , su evolución desde el momento de la clínica hasta la actualidad y el abordaje psicoterapéutico realizado.

CONCLUSIONES: Se demuestra la mejoría de los síntomas vertiginosos del paciente tras abordar sus dificultades emocionales no identificadas previamente y que tenían su reflejo en la sintomatología orgánica.

Palabras clave: trastorno de somatización, enfermedad física, abordaje psicoterapéutico.

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EL SÍNTOMA; enfermedad FÍSICA VERSUS SOMATIZACIÓN. A PROPÓSITO DE UN
CASO
María Burillo Gonzalvo, Ricardo Robles Martínez, María José García Rubio, Asún Pascual García,
Jaíme Ferrandez Cortes, María Jesús Pérez Echeverría, Manuel González Panzano, David
Rohner del Sordo, Marina García Rapun, Miquel Serra Casaus
hospital Universitario Miguel Servet
maria. burillo@hotmail. es
trastorno de somatización. enfermedad física. Abordaje psicoterapéutico.

RESUMEN
Introducción: Tras un proceso evolutivo del concepto de somatización, Lipowski (1986)
propone la siguiente definición; tendencia a experimentar y expresar malestar psicológico en
forma de síntomas somáticos que el sujeto interpreta erróneamente como signo de alguna
enfermedad física severa y en consecuencia solicita asistencia médica para ello. Objetivos:
Mostrar las dificultades de diagnóstico de los trastornos de somatización y la necesidad de
realizar un tratamiento a tiempo para evitar la cronificación del cuadro. Método: Exposición de
un caso clínico y breve revisión bibliográfica sobre el tema. Resultados: La discusión atravesará
un caso clínico atendido en el hospital Universitario Miguel Servet: varón de 62 años que
presenta episodios de mareos, inestabilidad en la marcha y visión borrosa, sin cuadros sincopales
desde hace más de 30 años. Es derivado a la Unidad de Psicosomática y psiquiatría de enlace
para valoración y tratamiento si procede. Se expondrá la historia previa del paciente , su
evolución desde el momento de la clínica hasta la actualidad y el abordaje psicoterapéutico
realizado. Conclusiones: Se demuestra la mejoría de los síntomas vertiginosos del paciente
tras abordar sus dificultades emocionales no identificadas previamente y que tenían su reflejo
en la sintomatología orgánica.
MA; enfermedad FÍSICA VERSUS SOMATIZACIÓN. A PROPÓSITO DE UN
CASO

INTRODUCCIÓN
Tradicionalmente, los hoy denominados desórdenes somatoformes provienen de un conjunto
de trastornos derivados del concepto de neurosis histérica. Aunque el término histeria fue ya
utilizado por los griegos y romanos, su incorporación al ámbito de la pricopatología obedece en
gran medida a los trabajos efectuados en la escuela francesa por J. M. Charcot (1825-1893) y P
Janet (1859-1947) y sobre todo, a la influencia de la escuela psicoanalítica de Sigmund Freud
(1856-1939) y sus seguidores. (Belloch, A. , Sandín, B. y Ramos F. , 2009). Hoy en día, en el DSM
IV TR, quedarían recogidos en el apartado de trastornos somatomorfos, que incluiría el trastorno
de somatización, el trastorno somatomorfo indiferenciado, el trastorno por dolor, hipocondría y
el trastorno dismórfico corporal.
Para referirnos al trastorno de somatización debemos remontarnos a la primera referencia al
término " somatización" que fue introducido por Stekel (1943) para hacer referencia a un proceso
hipotético mediante el cual una neurosis profundamente arraigada podría causar un trastorno
corporal. Tras un proceso evolutivo del concepto, es Lipowski quien, en 1986 critica las
definiciones tradicionales, y propone la siguiente definición: "tendencia a experimentar y
expresar malestar psicológico en forma de síntomas somáticos que el sujeto interpreta
erróneamente como signo de alguna enfermedad física severa y en consecuencia solicita
asistencia médica para ello".
Los rasgos principales del trastorno de somatización son síntomas físicos múltiples, recurrentes
y frecuentemente cambiantes de al menos dos años de duración. La mayoría de pacientes tienen
una larga y complicada historia de contactos con servicios de salud de atención primaria y
especializada, durante los cuales se han llevado a cabo múltiples pruebas negativas y
operaciones exploratorias infructuosas. El curso del trastorno es crónico y fluctuante, y al menos
se asocia con alteraciones en la vida social, familiar e interpersonal (OMS, 2000). En este cuadro
clínico se presentan otras manifestaciones que dan lugar a su diagnóstico como por ejemplo, la
vaguedad de los síntomas, la consulta médica incrementada, el aumento de consumo de
fármacos o la falta de persistencia en el tratamiento, cronicidad, incapacidad para aceptar que
en el desarrollo del trastorno intervienen factores psicológicos y alteraciones de la relación
médico-paciente (Florenzano, Fullerton y Acuña, 2002).
Respecto a las teorías etiológicas del trastorno de somatización podemos decir que los síntomas
somáticos expresan sentimientos, pensamientos o problemas que la persona no verbaliza,
tratándose entonces de otra forma comunicativa. Algunos de los síntomas que caracterizan al
trastorno por somatización pueden entenderse como expresión directa de conflictos psicológicos,
otros parecen asociarse inespecíficamente al estrés. Con independencia de su naturaleza, es
habitual que el paciente utilice sus síntomas como un lenguaje de comunicación de emociones y
que trate de relacionarse y controlar a los allegados y al ambiente con ellos (García, Sanz y
Claraco, 2000).

La investigación en el trastorno de somatización está orientada hacia la delimitación de los
cuadros clínicos con el fin de optimizar la claridad en el diagnóstico y la intervención. Entre las
recomendaciones más frecuentes se encuentra el análisis interdisciplinario de los casos, el
estudio de la historia clínica, y el retorno al médico de familia, con el fin de tener criterios
unificados en relación con el diagnóstico y el tratamiento de estos pacientes (Carbajal de la
Torre, 2002; García, Alda y Moreno, 2005; García-Campayo, Dueñas, Alda, Claraco y Arévalo,
2003; Gili, 2004). Es importante delimitar las acciones que se emprenden con los pacientes con
el fin de evitar la yatrogénesis y el uso excesivo de servicios de salud que se consideran
innecesarios, así como la inclusión de psicólogos y psiquiatras en el equipo interdisciplinario que
atiende a los pacientes somatizadores (Caballero y Caballero, 2004).
Por todo lo explicado anteriormente, nuestro objetivo es a través de la exposición de un caso
clínico y una breve revisión bibliográfica sobre el tema, reflexionar sobre las dificultades de
diagnóstico de los trastornos de somatización y la necesidad de realizar un diagnóstico y
tratamiento precoz para evitar la cronificación del cuadro.

RESULTADOS
Paciente varón de 62 años de edad que es derivado por el Servicio de Rehabilitación vestibular
a la Unidad de Psicosomática y psiquiatría de Enlace del hospital Miguel Servet. En la hoja de
interconsulta podemos leer:"Queja crónica de inestabilidad desde hace años. Exploración:
equilibrio normal. Pruebas complementarias normales. Visto en neurología, medicina interna,
ORL; pruebas normales. Ruego valoración por vuestra parte"
Al iniciar el proceso de evaluación psicológica, el motivo de consulta son los episodios de mareos,
inestabilidad en la marcha, visión borrosa, fatiga, falta de energía, pérdida de fuerza, problemas
de memoria y diarreas.
Refiere una repercusión muy importante en sus actividades diarias y en su calidad de vida:
dificultad para realizar actividades de ocio, disminución del contacto social y aislamiento debido
a las limitaciones asociadas al cuadro sintomático que presenta
Antecedentes personales: Es el tercero de una fratria de cuatro hermanos. Refiere buena relación
con padres y hermanos. No constan antecedentes familiares psiquiátricos relevantes.
Refiere vivencia de malos tratos por parte del profesorado en el colegio de carácter religioso en
el que estaba interno, durante aproximadamente seis años. En aquella época también fue testigo
de abusos sexuales a otros compañeros, negando haber sido víctima de ellos en primera
persona. Estudió hasta los 17 años.
La historia laboral muestra que el paciente se vinculó a una entidad bancaria cuando tenía 19
años donde trabajo en distintos puestos, oficinas y pueblos, siempre con un adecuado
rendimiento, buenas relaciones con los compañeros y sin tener que estar con incapacidades
temporales debidas al cuadro que refiere, aunque los síntomas se mantenían con intensidad
variable. Trabajó hasta que a los 53 momento en que fue prejubilado tras un acuerdo con la
entidad bancaria en la que trabajaba.
Conoció a su mujer con 15 años y se casó con ella a los 23 años. Tienen dos hijos de 38 y 36
años respectivamente y dos nietos de 6 y 3 años. Dice tener buena la relación con sus hijos es
buena, manteniendo con ellos un contacto frecuente y realizando visitas periódicas con ellos. Así
mismo, refiere conyugalidad armónica.

Historia del problema: Sitúa el inicio de la problemática con 24 años. El motivo de consulta
entonces era su dificultad para caminar, vértigos, alteración de la sensibilidad, paralisis facial
izquierda y de brazo izquierdo lo que aumento la frecuencia de consultas a los servicios de salud.
Fue atendido en varias ocasiones por diferentes especialistas: Medicina Interna , ORL,
Rehabilitación y neurología que solo encuentran una pequeña lesión en el oído que no justifica
su sintomatología. En aquel momento se sospechó el posible diagnóstico de esclerosis múltiple
pero fue descartado por resonancia magnética aunque esto ha sido mantenido por el paciente
como una posible explicación de la sintomatología presentada: lesión mínima a nivel cerebral.
Comenta que la sintomatología ha durado hasta la actualidad con fluctuaciones en intensidad e
incapacidad que en ningún momento el paciente relaciona con situaciones vitales estresantes o
acontecimientos de levada carga emocional. Él atribuye su patología a una posible lesión a nivel
cerebral de carácter neurológico que el paciente cree tener a pesar de que no ha sido confirmada
por las múltiples pruebas realizadas.
Al elaborar la historia del paciente se observa la presencia de acontecimientos que pueden influir
en la patología orgánica que el paciente refiere, sin embargo, el paciente no encuentra relación
con dichos episodios . Últimamente, coincide la reagudización de la sintomatología con la
prejubilación , hace nueve años, por lo que de nuevo la consulta médica se incrementa y se
genera un proceso de visitas a diferentes especialistas. De nuevo observamos un empeoramiento
de la clínica tras otro evento vital estresante, la muerte de su hermano, hace 8 meses.
El paciente presentaba múltiples motivos de consulta, quejas somáticas y enfermedades que no
concluían en un diagnóstico claro o que explicara la complejidad de la sintomatología expresada
Asimismo, continuaba la hiperfrecuentación médica
y su polisintomatología, con baja respuesta y adherencia a los tratamientos. Finalmente se decide derivación a la Unidad en

noviembre de 2014 dado que no se encuentra causa orgánica que justifique la sintomatología
referida y con el objetivo de valorar si existían factores de carácter psicológico que influyan en
el malestar que refiere el paciente.
Durante la exploración el paciente se presenta correcto y educado. Dispuesto a colaborar debido
a lo incapacitantes que le resultaban los síntomas, pero con bastante escepticismo respecto a
que el origen fuera "nervioso" , dado que para él siempre hubo una causa orgánica, alguna
anomalía cerebral que explicará los síntomas. "Me mandan aquí porque no encuentran solución".
Manifiesta dudas de la utilidad de la consulta. Niega clínica depresiva . No ideas de muerte. No
clínica psicótica. juicio de realidad conservado. Duerme bien por la noche. apetito conservado.
Niega rumiaciones respecto al tema médico pero si manifiesta rabia ante las limitaciones que le
producen e impotencia sobre el escaso control sobre ellas . "Quiero que salga lo que sea , aunque
sea algo malo, saber lo que tengo". "Creo que tengo lo mismo que cuando tenía 24 años, aquellas
secuelas neurológicas que se están acentuando con la edad. " "Es lo mismo que antes pero ahora
se muestra con más fuerza al ser yo mayor" . La clínica desaparece cuando está dormido. Niega
que al sintomatología le genere angustia o ansiedad. "A mi esto no me agobia, lo único que
tengo es enfado por no poder hacer las cosas. ". Como rasgos de personalidad refiere ser una
persona reservada, trabajadora y responsable. Nunca ha estado de baja a pesar de que en
algunos periodos de su vida laboral, los síntomas eran bastante incapacitantes y necesitaba
ayuda de los compañeros de trabajo.
El paciente presenta dificultad para relacionar sus síntomas con dificultades emocionales.
Durante las exploraciones iniciales se observa una pobre elaboración e identificación de los
aspectos emocionales tanto de su vida pasada como presente. La escasa visión introspectiva
inicial, dificulta la comprensión del problema y del ciclo que genera y perpetúa. Es decir, el
problema lo percibe de manera aislada sin que se pudiera promover en él un cambio en la visión
o una dinamización de otros puntos de vista sobre la misma condición, por lo que fue necesario
promover la autoexploración y la flexibilidad en los juicios que realiza sobre su participación en
la evolución del problema.
Inicialmente, se realizaron intervenciones orientadas a atenuar la ansiedad, a través del
tratamiento farmacológico y técnicas de relajación que se le instruyo para que usara cuando
aparecieran los síntomas somáticos ( a pesar de no confiar en su utilidad). Así tratamos de
desarrollar estrategias de afrontamiento más eficaces, comprender su estado clínico y la
importancia de tener un adecuado uso de la medicación. El paciente experimentó la posibilidad
de un control sobre sus síntomas y al ver como se reducía la intensidad e incluso desaparecían
puedo mantener sus actividades previstas.
Posteriormente se ha empezado a relacionar la presencia de síntomas con las situaciones
personales en las que hay un cambio de rutina impuesto, donde no da su opinión o rechaza una
propuesta por miedo al enfado o no aceptación del "otro". Se pone de manifiesto una dificultad
para tolerar el conflicto y una presencia permanente de sentimientos de culpa ante las emociones
negativas el entorno considerando su responsabilidad constante en las mismas.
Se observa la mejoría de los síntomas vertiginosos del paciente tras abordar sus dificultades
emocionales no identificadas previamente y que tenían su reflejo en la sintomatología orgánica.
El paciente continua en tratamiento psiquiátrico y psicológico. En tratamiento farmacológico
actual es sulpiride 50 mg y lorazepam 1 mg por la noche. Se han reducido las consultas médicas

CONCLUSIONES
El paciente no tuvo un diagnóstico precoz que desde el inicio apuntara hacia la identificación del
trastorno de somatización. Durante muchos años no recibió el diagnóstico ni el tratamiento
adecuado
debido a que los síntomas se presentaban de manera difusa. Esta situación trajo
como consecuencia un proceso yatrogénico que a través del tiempo complejizaba más el caso.
La sintomatología del paciente podía haber causado la sospecha de que el paciente tenía una
alteración diferente a una condición médica sin embargo no es derivado a psiquiatría hasta 30
años después de reincidir en cuadros clínicos diagnosticados de manera confusa e
inconsistente.
En este tipo de casos se requiere de un equipo interdisciplinar que
analice el caso de determinados pacientes, los cuales muestran cuadros clínicos vinculados a diagnósticos
confusos. Se debe tener en cuenta la historia clínica previa, la evolución de los síntomas, la
adherencia a los tratamientos y todas aquellas características de los pacientes con trastornos
somatomorfos. Por tanto, es necesario obtener
una visión integral del caso y una visión
longitudinal del paciente, analizando su evolución y el progresivo deterioro en su funcionamiento
global.
La somatización es entonces un trastorno que se expresa orgánicamente, pero que no cuenta
con condiciones fisiológicas o médicas para ser explicado o intervenido, son las variables
psicológicas las que permiten esta comprensión y en el caso del paciente las situaciones vitales
estresantes vividas fueron un elemento crucial en el origen, desarrollo y mantenimiento del
trastorno.

REFERENCIAS
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Vols I y II. Madrid: McGraw Hill Interamericana.

17º Congreso Virtual de Psiquiatria. com. Interpsiquis
2016 interpsiquis. com - Febrero 2016
Psiquiatria. com

edición).

EL SÍNTOMA; enfermedad FÍSICA VERSUS SOMATIZACIÓN. A PROPÓSITO DE UN
CASO
Caballero, L. y Caballero, F. (2004). El paciente con somatizaciones crónicas.

Psiquiatría

y atención, 5 (3), 4-11.
Carbajal de la Torre, A. (2002). Somatizaciones. Guías clínicas en atención primaria, 2 (25), 15
Florenzanno, R. , Fullerton, C. y Acuña, J. (2002). Somatización:

aspectos teóricos,

epidemiológicos y clínicos. Revista Chilena de neuropsiquiatría, 40 (1), 47-55.
García, J. , Alda, M. y Moreno, S. (2005). somatización y depresión en atención

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Salud Global, 2, 1-8.
García Campayo, J. , Sanz, C. y Claraco, L. M. (2000). Unidad de trastornos
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en trastornos somatomorfos. Madrid:

somatomorfos: el

Alamo, C. (eds. ) Actualización

Panamericana.

García-Campayo, J. , Dueñas, E. , Alda, M. , Claraco, L. M. y Arévalo, E. (1993). La

petición de

pruebas complementarias en somatizadores en atención primaria: un estudio

cualitativo.

European Journal of Psychiatric, 17 (4), 220-230.
Gili, M. (2001). Perfil clínico del hiperfrecuentador en atención primaria. Programa
Promoción de la Investigación Biomédica y en Ciencias de la Salud del

de

Ministerio

Sanidad y Consumo. Balears: Instituto de Salud Carlos III.
Organización Mundial de la Salud (OMS) (2000). Guía de bolsillo de la clasificación CIE-10.
Clasificaciónde los trastornos mentales y del comportamiento. Madrid:

Panamericana.
de

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