En la distribución de temas de esta mesa me ha tocado ocuparme de la cuestión de la empatía en la neurosis. Me gustaría comenzar afirmando que, entre las diversas estructuras clínicas, la neurosis es aquélla que en mayor medida carece de la capacidad de establecer relaciones de empatía. Sin embargo, quien me ha precedido en el uso de la palabra ya ha ubicado en ese lugar a la psicopatía, variedad clínica en que la empatía alcanza su punto más bajo, a un punto tal que el psicópata puede ser considerado ?apático?. El neurótico en esto presenta una disposición muy diferente, cree sentir y comprender lo que vivencia el otro, cree poder ponerse en su lugar, pero con la mayor frecuencia queda en la posición de aquél que yerra en su objetivo.Aparentemente presenta una inclinación a la empatía, pero por lo general se limita a adjudicar al otro sentimientos e ideas a partir de sus propias suposiciones, las cuales no suelen ajustarse a la realidad de su partener. Se trata, entonces, de una falsa empatía. Desde la práctica psicoanalítica, que es la perspectiva con que desarrollo mi trabajo, se puede afirmar que este desajuste responde a dos variables principales: 1- la intervención de la fantasía, fuertemente determinante y en la composición de la subjetividad neurótica, y 2- las características de su configuración yoica. Conviene detenernos brevemente para delimitar un poco mejor estos dos puntos.