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Última actualización web: 18/05/2022

Impacto del comportamiento perturbador en el clima y la satisfacción familiar.

Autor/autores: A. Trujillo
Fecha Publicación: 01/03/2008
Área temática: Trastornos infantiles y de la adolescencia .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Algunas investigaciones han señalado que un ambiente familiar caracterizado por una baja cohesión familiar, altos niveles de conflicto y una baja satisfacción matrimonial se relaciona con la aparición de trastornos de conducta en la infancia. Estos trastornos pueden generar en los padres sentimientos de ineficacia personal, estrés, frustración y rechazo, afectando negativamente a las relaciones padre-hijo y a la satisfacción familiar.

El objetivo de este estudio fue el de determinar las variables que mejor predicen la satisfacción familiar de los padres cuyos hijos presentan problemas de conducta. Los resultados reflejaron que la satisfacción de los padres se asocia a las variables Cohesión (p <0,0001) y Actuación (p><0,025), mientras que la de las madres se asocia a las variables Cohesión (p><0,013), Expresividad (p><0,0001), Autonomía (p><0,003), Conflicto (p><0,006) y Agresividad del niño (p><0,003).

Palabras clave: Clima social, Conducta perturbadora, Satisfacción familiar

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Impacto del comportamiento perturbador en el clima y la satisfacción familiar.

Peris-Mencheta, L; Díaz-Sibaja, M. A. ; Trujillo, A. ; Pérez Portas, L.

Psicólogos Especialistas en psicología Clínica
Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (Hospital de Día) de Algeciras.

PALABRAS CLAVE: conducta perturbadora, Satisfacción familiar, Clima social.

(KEYWORDS: Conduct disorders, Familiar satisfaction, Cohesion, Social climate. )

Resumen

Algunas investigaciones han señalado que un ambiente familiar caracterizado por una baja cohesión familiar, altos niveles de conflicto y una baja satisfacción matrimonial se relaciona con la aparición de trastornos de conducta en la infancia. Estos trastornos pueden generar en los padres sentimientos de ineficacia personal, estrés, frustración y rechazo, afectando negativamente a las relaciones padre-hijo y a la satisfacción familiar. El objetivo de este estudio fue el de determinar las variables que mejor predicen la satisfacción familiar de los padres cuyos hijos presentan problemas de conducta. Los resultados reflejaron que la satisfacción de los padres se asocia a las variables Cohesión (p <0, 0001) y actuación (p><0, 025), mientras que la de las madres se asocia a las variables Cohesión (p><0, 013), expresividad (p><0, 0001), autonomía (p><0, 003), conflicto (p><0, 006) y agresividad del niño (p><0, 003).

Abstract

Some researches have pointed out that a family environment characterized by low cohesion, high conflict, and low marital satisfaction is related with Conduct Disorders in the childhood. These disorders could cause feelings as personal inefficacy, stress, frustration and rejection in the parents, affecting negatively to the father-son relationships and the family satisfaction. The objective of this study was to determinate the variables that better predicts the family satisfaction of the parents whose children present conduct disorders. The results reflected that the satisfaction of the fathers is associated to the variables Cohesion (p<0, 0001) and Achievement Orientation (p<0, 025), whereas the one of the mothers is associated to the variables Cohesion (p<0, 013), Expressiveness (p<0, 0001), Independence (p<0, 003), Conflict (p<0, 006) and Aggressiveness (p<0, 003).

Introducción

El trastorno del comportamiento perturbador en la infancia y adolescencia, hace referencia a un patrón de conductas, cuya característica principal, implica la oposición a las normas sociales y a las figuras de autoridad. Este desafío a la autoridad e incumplimiento de convenciones sociales se mantienen a lo largo del tiempo y se reproducen en diversos contextos, dificultando el establecimiento de relaciones sociales saludables tanto con adultos como con los iguales.  

Las conductas perturbadoras se pueden dividir en cuatro grupos: comportamiento agresivo que causa daño físico o amenaza con él a otras personas o animales, comportamiento no agresivo que causa daños o pérdidas de la propiedad, fraudes o robos, y violaciones graves de las normas (1). Por lo tanto, nos encontramos con un grupo muy heterogéneo de casos (2). No obstante, la presencia de estos síntomas de forma aislada no justificaría el diagnóstico, sino que, son su cronicidad, severidad y frecuencia, lo que determinan que conforme una categoría diagnóstica en sí misma (3).  

Los estudios epidemiológicos indican que los trastornos de conducta conforman el grupo diagnóstico más frecuente en psiquiatría infanto-juvenil; de hecho, en España constituyen algo más de la mitad de las consultas clínicas realizadas. Concretamente, la prevalencia de los trastornos del comportamiento perturbador se encuentra entre el 4 y el 9%, siendo 5 veces más frecuente en los varones (3).  

Cuando el inicio de estas conductas es precoz, el pronostico puede ser más negativo, ya que en muchos casos corren el riesgo de sufrir durante la vida adulta un cuadro psicopatológico más severo como el trastorno antisocial de la personalidad, trastornos por consumo de sustancias, trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad e incluso somatomorfos (1).  

El seno familiar cobra una gran importancia a la hora de explicar la génesis de estos problemas de conducta, concretamente la exposición a unas pautas educativas erráticas y una mayor disponibilidad y accesibilidad a modelos inadecuados promueven la aparición de conductas perturbadoras, así como su posterior conversión en trastornos de conducta (4).  

En este sentido el clima familiar es un reflejo de las relaciones interpersonales entre los miembros de la familiar (5, 6, 7). Entre los factores que determinan el clima familiar cabe destacar la comunicación y la cohesión familiar, entendiendo esta última como la ligazón emocional que los miembros de una familia tienen entre sí (8, 9). La relación existente entre el clima familiar y los problemas de conducta aparece en un doble sentido. Por un lado el ambiente familiar se ve afectado por la aparición de problemas de conducta, y por otro lado, múltiples investigaciones señalan el clima familiar como un factor determinante en el desarrollo de la conducta perturbadora en los jóvenes (10, 11, 12, 13).  

Ente los predictores de la conducta antisocial se encuentran los problemas de comunicación y la baja cohesión familiar (11). Algunos autores han señalado que en el seno de estas familias aumenta el riesgo de desarrollar un cuadro psicopatológico más severo (14, 12, 10). Por el contrario, una buena comunicación familiar se relaciona con un bajo consumo de drogas y de conductas perturbadoras en la adolescencia (13). Por lo tanto, parece ser que, las interacciones familiares saludables y la cohesión familiar son factores de protección frente a la aparición de alteraciones de conducta (15). En este sentido, algunas investigaciones han encontrado que, aquellos niños que perciben un ambiente familiar cohesionado y poco conflictivo, presentan elevados niveles de adaptación personal (16, 17).

Así mismo, también es importante la percepción que tienen los jóvenes del funcionamiento familiar, pues esta influye tanto en el desarrollo de sus relaciones sociales, como en la presencia de alteraciones de conducta y del estado de ánimo (18). De hecho, la literatura científica indica que, los problemas de conducta se asocian a interacciones paterno-filiares negativas y a un deficiente apoyo en el desarrollo de la socialización por parte de los padres (19).  

En cuanto a la relación entre la existencia de trastornos de conducta y su efecto sobre el ambiente familiar, los resultados de las investigaciones reflejan que los problemas de conducta perturbadora, oposicionistas y de agresividad, puede generar en los padres un elevado nivel de estrés, así como, una disminución de la satisfacción familiar (20). En este sentido, las conductas disruptivas suelen generar muchas preocupaciones en los padres, así como un desgaste significativo en el clima familiar. Así mismo, la relación de pareja se puede ver afectada por la presencia de conductas perturbadoras en los hijos. Es importante señalar que, la crianza de un niño con frecuentes conductas disruptivas ofrece numerosos obstáculos y los padres suelen manifestar altos niveles de frustración en sus intentos de manejar y controlar su conducta, siendo la gravedad de las conductas de los niños y persistencia de los síntomas un factor deterninante de la situación estresante. Además, el entorno social puede interpretar tales conductas disruptivas como un fracaso en la crianza, por lo que algunos padres evitan salir a lugares concurridos con sus hijos por el temor a que presenten algunas de estas conductas (rabietas, gritos, desobediencia, etc. ) en público.  

En función de los datos comentados, los objetivos de la investigación son:

1. Determinar las variables del clima familiar que mejor predicen la satisfacción familiar de los padres y las madres cuyos hijos presentan problemas de conducta.

2. Determinar que problemas de conducta están asociados a la insatisfacción familiar de los padres y las madres.

3. Analizar si existen diferencias entre la percepción que los padres y las madres realizan de las variables estudiadas: problemas de conducta, clima familiar y satisfacción percibida.


Método

Sujetos

La muestra estuvo constituida por un grupo de 68 familias (68 madres y 64 padres), cuyos hijos fueron derivados a la Unidad de Salud Mental Infanto-juvenil de Algeciras (Cádiz) debido a la presencia de problemas de conducta. Todos los chicos eran menores de 12 años y con un diagnóstico de trastorno del comportamiento perturbador.

Instrumentos de evaluación

A continuación se describen los cuestionarios que se utilizaron como variables dependientes. Los cuestionarios fueron cumplimentados por ambos padres, de tal forma que, los mismos cuestionarios fueron contestados por “papá” y por “mamá”.

escala de Clima Social en la Familia (FES) (21). Se trata de un cuestionario de 90 ítems de tipo verdadero/falso, que evalúa el funcionamiento familiar en función de 10 categorías diferentes: Cohesión, expresividad, conflicto, autonomía, actuación, Intelectual-Cultural, Social-Retraimiento, Moralidad-Religiosidad, Organización y Control.

escala de Áreas de Conductas-Problemas (EACP) (22). Este cuestionario tiene dos formas de aplicación: una para padres (EACP-Af) y una para profesores (EACP-Ae), aunque sólo se utilizó la versión para padres. Consta de 55 items, que deben ser respondidos en base a la frecuencia de aparición de las conductas (casi nuca, a veces, a menudo o casi siempre). El resultado se refleja en 5 subescalas, que son: agresividad, rendimiento académico, atención-hiperactividad, ansiedad y retraimiento. La puntuación viene expresada en centiles, indicando que a mayor puntuación en cada una de las escalas más problemas de conducta presenta el menor.

escala de Satisfacción Familiar por Adjetivos (ESFA), (23), que indica el nivel percibido de satisfacción familiar. Se trata de un instrumento breve y sencillo, diseñado para dar una medida global de las dinámicas y constructos relacionados con la familia. Evalúa la Satisfacción Familiar percibida a través de 27 ítems, cada uno de ellos formado por una pareja de adjetivos antónimos. Las puntuaciones por encima de la media están indicando una vivencia satisfactoria del paciente con la propia familia.  

Procedimiento

El procedimiento de selección de la muestra se hizo en función de la presencia de problemas de conducta en los hijos de estas 68 familias. Estos menores fueron derivados a la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de Algeciras por la presencia de conductas disruptivas. Se procedió a la aplicación de los cuestionarios más arriba mencionados, para valorar psicometricamente la conducta perturbadora de los hijos y el ambiente familiar. Una vez recogidos los datos, se hicieron los análisis estadísticos pertinentes con el programa SPSS.


Resultados

El primer objetivo de nuestro estudio fue determinar las variables que mejor predicen la satisfacción familiar de los padres cuyos hijos presentan problemas de conducta.

Con el fin de precisar qué variables determinan la satisfacción familiar en los padres y las madres, se realizó una regresión logística binaria. Como se muestra en la tabla 1, la satisfacción de las madres está determinada por las variables cohesión, expresividad, agresividad del niño, actuación y conflicto, explicando el 67% de la varianza (R2= 0. 676). Como se indica en el valor positivo de las pendientes, a mayor cohesión (beta=0, 67), actuación (beta=0, 73) y/o en expresividad (beta=1, 45), mayor satisfacción materna. En cambio, los valores negativos de las pendientes en las variables agresividad del niño (beta=-0, 25) y en conflicto (beta=-0, 84), reflejan que a mayor agresividad del menor y conflicto familiar, menor satisfacción materna.

 


Tabla 1. Resultados del análisis de regresión logística binaria entre la satisfacción de las madres y las variables del ambiente familiar


Por lo que respecta a los padres, las variables que predicen el 54% de la varianza (R2= 0. 54) en el nivel de satisfacción son: la cohesión y la actuación. El valor positivo de la pendiente en cohesión (beta=2, 24), indica que a mayor cohesión familiar mayor satisfacción paternal. Por el contrario, a mayor actuación menor satisfacción percibida por los padres, ya que la pendiente de esta variable es negativa (beta=-0, 71).

 


Tabla 2. Resultados del análisis de regresión logística binaria entre la satisfacción de los padres y las variables del ambiente familiar

Otro de nuestros objetivos fue comprobar si existían diferencias significativas entre los padres y las madres de niños con trastorno de conducta en la valoración de las variables familiares y comportamentales. Para ello se utilizó la prueba no paramétrica Wilcoxon para dos muestras relacionadas, donde se comparaba la puntuación que dieron tanto las madres como los padres a las tres escalas más arriba mencionadas. Esta prueba se utiliza para comparar dos variables numéricas dependientes, con valores continuos y de las que no se asume el principio de normalidad en su distribución. Si el p-valor asociado es menor que 0, 05, se rechaza la hipótesis nula de igualdad entre las dos variables.

Como podemos observar en la gráfica 1, en función de las respuestas que los padres y madres ofrecen a la escala de Clima Social en la Familia (FES), existen diferencias significativas entre padres y madres en la variable cohesión, de la escala de clima social en la familia (FES). En la variable conflicto no existen diferencias significativas, aunque se aprecia una tendencia a la significación.

 


Gráfica 1. Evaluación FES madres y padres


En cuanto a la valoración que los padres y madres hacen acerca de la conducta perturbadora de los menores (Escala de Áreas de Conductas-Problemas, EACP), no se encuentran diferencias significativas entre las respuestas de ambos (gráfico 2). Tan solo existe una tendencia a la significación en la variable déficit académico, donde las puntuaciones maternas son mayores que las paternas.

 


Gráfica 2. Resultados cuestionario EACP


En la gráfica 3 están reflejados los resultados obtenidos por las madres y los padres en la escala de Satisfacción Familiar por Adjetivos (ESFA). El nivel de satisfacción de los padres es significativamente mayor que el de las madres (sig=0, 004).

 


Gráfica 3. Satisfacción madres y padres


Discusión

En relación a nuestro primer objetivo, los resultados arrojados por nuestra investigación indican que, entre las variables del clima familiar que mejor predicen la satisfacción familiar de los padres cuyos hijos presentan problemas de conducta, se encuentran la cohesión familiar y actuación del menor. La satisfacción paterna aumenta cuando la cohesión familiar es mayor, y por el contrario disminuye si la competitividad del menor es elevada. En el caso de las madres las variables predictoras serían, no solo la cohesión y actuación, sino también la expresividad y el conflicto familiar. La satisfacción materna aumenta cuando la cohesión, la expresividad y la actuación del menor son mayores y en cambio disminuye ante el conflicto familiar.

En función de nuestro segundo objetivo de investigación, cabe señalar que, entre las variables comportamentales estudiadas, solo resulta ser un buen predictor de la satisfacción familiar la agresividad del menor. Por un lado, los progenitores coinciden a la hora de evaluar la presencia de alteraciones de conducta en sus hijos, pero por otro, el impacto de estas conductas sobre la satisfacción familiar, ha resultado ser significativo solo para las madres, y más concretamente, en el caso de que el menor presente conductas agresivas. En esta línea, algunos autores señalan que los síndromes externalizantes, caracterizados por conductas delictivas o agresivas se encuentran en familias con una baja satisfacción familiar (24).

Ya en la década de los ochenta Moos y Moos señalaron que las relaciones familiares se basaban en variables como la cohesión, expresividad, comunicación y grado de conflicto entre los miembros (5, 6, 7). Y a la vista de los resultados hallados podemos afirmar que, la satisfacción de las familias que cuentan con un miembro diagnosticado de trastorno perturbador se ve influenciada no solo por los problemas de conducta propiamente dichos, sino también por la presencia de un clima familiar negativo, fundamentalmente, caracterizado por la baja cohesión y los problemas de comunicación. De hecho la cohesión y la comunicación, son los pilares del clima familiar (25), de ahí que impacten de forma tan contundente sobre la satisfacción.

En relación a nuestro tercer objetivo, al analizar las diferencias en la percepción que los padres y las madres realizan del clima familiar, los problemas de conducta y la satisfacción, encontramos que tan solo existen diferencias significativas en la valoración de la cohesión familiar y la satisfacción; ambas variables más valoradas por los padres. Es decir, que por un lado, la satisfacción tanto paterna como materna es mayor cuando los miembros de la familia disfrutan de una mayor cohesión o unión emocional. Pero por otro lado, los padres sobreestiman la cohesión familiar frente a las madres, y esto puede explicar porque los padres están más satisfechos en el ámbito familiar. En este sentido, la literatura científica apunta que la cohesión familiar es un factor de protección ante la aparición de alteraciones de conducta (15), por ello es necesario fomentar el desarrollo de interacciones familiares saludables.  

Es posible que la mayor preocupación materna por el rendimiento académico condicione que éstas sean más exigentes en esta área, pudiendo favorecer la competitividad y/o actuación de sus hijos en el ámbito escolar. De este modo, si las madres creen que sus hijos tienen déficits académicos podrían sentirse más satisfechas con aquellas actividades orientadas a la competitividad.

Aunque los resultados de nuestra investigación aportan información útil, existen diversos motivos que nos hacen considerar los resultados obtenidos con cierta cautela: no se ha utilizado un grupo control que nos permitiera hacer análisis comparativos, por lo que no es posible saber si la satisfacción de los progenitores de niños sin conducta perturbadora, depende de las misma variables, y sí se reproducen las diferencias halladas entre padres y madres. Así mismo, en futuras investigaciones sería conveniente estudiar como se podría aumentar la satisfacción familiar de los progenitores; y sí al aplicar técnicas de modificación de conductas para reducir las conductas perturbadoras, la satisfacción familiar se ve afectada.  


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