M. J. varón de once años, presentaba en el momento de la consulta conductas desadaptativas tanto a nivel familiar, como escolar y social, las cuales fueron corroboradas con la aplicación del cuestionario de adaptación infantil TAMAI (Hernández Guanir, 2009). El paciente se encontraba cursando sexto de primaria y a pesar de su alto nivel cognitivo, constatado mediante diversas pruebas que reflejaron un C. I muy superior a la media, no conseguía alcanzar los objetivos propuestos. Por otro lado, las relaciones con sus iguales se antojaban difíciles con quienes no conseguía establecer lazos amistosos.Así mismo, el entorno familiar del niño se presentaba hostil, encontrándose los progenitores en trámites de divorcio conflictivo, lo que estaba afectando emocionalmente al paciente, quien presentaba conductas agresivas hacia su hermano menor, así como rechazo al padre y desobediencia hacia la madre. El cuestionario de auto-control infantil (CACIA) mostró baja puntuació n en varias áreas. El rechazo hacia el padre quedó demostrado por la omisión del mismo en el dibujo de la familia. Por otro lado, el test de medición del autoconcepto (AF5) mostró muy bajo percentil en el autoconcepto escolar y familiar. Cabe destacar el excesivo uso de las nuevas tecnologías y la utilización de videojuegos de gran contenido violento. Se utilizaron distintas terapias para tratar al paciente, entre ellas la terapia conductual con refuerzo positivo; técnicas de relajación; dinámicas de respeto; un programa de resolución de problemas y otro centrado en el crecimiento emocional y racional. Se consiguieron notables mejorías, destacando el campo de las relaciones sociales.