La depresión en ancianos se considera un importante problema de salud pública debido a sus devastadoras consecuencias. Debe diferenciarse de una serie de trastornos psicoemocionales y orgánicos con sintomatología depresiva, caracterizados por deterioro cognitivo en diferentes grados y cambios en el comportamiento. El diagnóstico diferencial puede resultar complejo ya que puede presentarse la coexistencia de ambos trastornos, o ser uno de ellos el estado previo