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Última actualización web: 07/12/2022

El problema de la violencia doméstica y la enfermedad mental.

Autor/autores: Roberto González Pérez
Fecha Publicación: 01/03/2007
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

El autor realizó una investigación observacional analítica transversal con diseño caso- control a una muestra de 476 familias en 5 áreas de salud de la provincia de Pinar del Río Cuba con el objetivo de identificar la ocurrencia de violencia y su posible relación con la presencia de enfermos mentales en las familias, así como otras variables asociadas.

Se pudo comprobar que la violencia fue 5 veces mas frecuente en las familias donde algún integrante padecía de trastornos mentales, por otra parte la forma psicológica de violencia fue la predominante en el 63, 9% de los casos, el género masculino tuvo un comportamiento agresivo superior a las féminas, todo lo contrario a lo que ocurrió con las víctimas, sin embargo la mujer en su rol de madre fue la que mas frecuente acciones violentas tuvo entre todos los roles en la familia.

Palabras clave: Rol familiar, Trastorno mental, Violencia familiar


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El problema de la violencia doméstica y la enfermedad mental.

Roberto González Pérez.

Psiquiatra, Profesor Auxiliar de psiquiatría de la Universidad Médica de Pinar del Río. Miembro Titular de la Sociedad Cubana de psiquiatría.

PALABRAS CLAVE: Violencia familiar, trastorno mental, rol familiar.

Resumen

El autor realizó una investigación observacional analítica transversal con diseño caso- control a una muestra de 476 familias en 5 áreas de salud de la provincia de Pinar del Río Cuba con el objetivo de identificar la ocurrencia de violencia y su posible relación con la presencia de enfermos mentales en las familias, así como otras variables asociadas. Se pudo comprobar que la violencia fue 5 veces mas frecuente en las familias donde algún integrante padecía de trastornos mentales, por otra parte la forma psicológica de violencia fue la predominante en el 63, 9% de los casos, el género masculino tuvo un comportamiento agresivo superior a las féminas, todo lo contrario a lo que ocurrió con las víctimas, sin embargo la mujer en su rol de madre fue la que mas frecuente acciones violentas tuvo entre todos los roles en la familia.



Introducción

La violencia es un fenómeno histórico que se relaciona con condiciones sociales particulares; expresándose tanto en escenarios de la vida privada y pública, en las relaciones entre ciudadanos y entre estos y sus estados constituyendo una de las causas principales de muerte en el mundo, y una de las principales causas de discapacidades y de años potenciales de vida útil perdidos, siendo marcado su efecto sobre la salud mental; más aún cuando las víctimas de la violencia se concentran entre la población joven, que viven años con sus discapacidades físicas, psicológicas o ambas(1) 

Los rasgos psicopatológicos y factores psicosociales que dan paso a la conducta agresiva son diversos, destacándose entre otros: las irregularidades del medio familiar o social, el alcoholismo, la drogadicción, la pobreza o falta de patrones morales, la impulsividad de origen neurótico-psicorgánico, la propensión a la frustración y la sensación de abandono o rechazo, las personalidades dadas a los estados pasionales, la participación disocial en grupos y la pobre calidad y sensibilidad para las relaciones personales(2), se destaca además, la predisposición genética sobre todo en aquellas personalidades con rasgos marcados de agresividad y explosividad que como forma habitual de conducirse utilizan expresiones o métodos violentos(3, 4). Resultando entonces la violencia la utilización de la fuerza física o de la coacción psíquica o moral por parte de un individuo o grupo de ellos en contra de sí mismos, de objetos o de otras personas produciendo como resultados su destrucción o daño y la limitación o regulación de cualesquiera de los derechos establecidos de las personas o grupos de personas víctimas (5, 6), constituyendo una característica singular su capacidad para multiplicarse y expandirse con facilidad en aquellas familias y grupos sociales donde se establece una cultura con patrones de comunicación violentos, que se perpetúan de generación en generación, determinando esto a su vez grupos de individuos sometidos a mayor riesgo en atención a su menor capacidad de afrontamiento a las exigencias de un medio hostil, que los convierten la mayor parte de las veces en víctimas de la violencia, pero en ocasiones los llevan al papel de victimarios.  

En la vida cotidiana diversas situaciones pueden manifestarse como ejercicio de la misma; en la relación de pareja, en los jóvenes entre sí, de hermanos mayores hacia los más pequeños y en el trato que se le brinda a las personas ancianas. 6 Apareciendo entonces la violencia familiar con más frecuencia de lo que imaginamos y dentro de ella la violencia conyugal, resulta la forma más frecuente de presentarse la misma(7), hecho éste al que se le presta la debida atención, pues en este marco se produce la transformación generacional de las costumbres de convivencia. Por tanto, un medio familiar violento, una familia disfuncional y sísmica que vea con indiferencia y normalidad en su seno el maltrato físico, psíquico e incluso el abuso sexual y tolere el consumo de sustancias tóxicas, no podrá engendrar otra cosa que sujetos violentos y desajustados psíquicamente (2).  

Por ello, decidimos investigar la violencia a este nivel como un modo de valorar los aspectos relevantes, determinando los factores precipitantes del comportamiento violento y en particular, su interrelación con los trastornos mentales, lo que puede resultar útil en la orientación hacia la prevención de este fenómeno.


Objetivos

General.

Valorar algunas características de la violencia en familias con enfermos mentales .

Específicos.

- Evaluar comparativamente el comportamiento de la violencia entre familias en las que viven enfermos mentales y las que no lo tienen. - Identificar las formas mas frecuentes de violencia que utilizan los sujetos agresores. - Determinar la frecuencia en dependencia del género y rol familiar con que ocurren los episodios de violencia familiar.


Método

Se realizó una investigación observacional, analítica y transversal con diseño caso control a una muestra de 476 familias correspondientes a 13 consultorios médicos, pertenecientes a las 4 áreas de salud de la ciudad de Pinar del Río y del consejo popular “Arroyos de Mantua”, entre el 1ero de enero del 2002 y el 31 de julio de 2005.

En cada área de salud de la ciudad de Pinar del Río se escogieron de forma aleatoria dos consultorios, tomándose en cada uno las primeras 25 familias, según el registro que obra en los mismos, en las que se les haya diagnosticado algún trastorno mental al menos a uno de sus integrantes. Por igual metodología se seleccionó igual número de familias de los respectivos consultorios pero que no se les haya diagnosticado en sus integrantes algún trastorno mental, para este caso la selección contempla además que pertenezca a la misma cuadra de la familia estudio, que el número de integrantes sólo tenga una diferencia de +- 1 al igual que la distribución de los niños y adultos.

En el consejo popular “Arroyos de Mantua” se tomaron los 5 consultorios médicos con que cuenta y por igual metodología a la descrita antes, se seleccionaron las 8 primeras familias y sus respectivos controles en cada consultorio, se excluyeron 4 familias (dos estudio y dos controles) por no ser posible el pareo.

En ambos grupos de familias se procedió a realizar la encuesta diseñada (anexo1) a la persona mayor de 18 años que recibió al investigador a su llegada al domicilio; siempre con el consentimiento previo de los participantes para su realización, sin la cual no se efectuó la misma.
En el caso que se detectó mediante la encuesta algún integrante de la familia control con un trastorno mental se eliminó de la investigación y se seleccionó otra por igual metodología.

Para todos los casos, tanto en los que se diagnosticó una patología psiquiátrica como aquellos que cometieron actos violentos y las víctimas de éstos se les realizó también una entrevista y examen psiquiátrico que permitió hacer un diagnóstico clínico según la clasificación Internacional de Enfermedades (C. I. E-10). En los casos en que al agresor o a la víctima se le diagnosticó algún trastorno mental que no haya sido consecuencia de la violencia y que perteneciera a las familias control, también se descartó y se procedió a seleccionar otra familia como se describió antes. Se evaluó además la posible relación entre enfermedad mental y los episodios de violencia u otras condicionantes en cada caso. Se tomó en consideración también variables como edad, género, parentesco entre el agresor y la víctima, la existencia de otros episodios violentos y los tipos de actos violentos cometidos, lo cual permitió valorar de manera mas precisa las características del fenómeno que se investigó. Los resultados fueron procesados en tablas de asociación de variables con carácter porcentual.


ANEXO 1. DIAGNÓSTICO FAMILIAR DE LA VIOLENCIA

Área de salud______ Consultorio__________ Familia No----------- 1. -Composicón de la familia por grupos de edades. Menores de 10 años M___ F___ De 10 a 19 años M___ F___ De 20 a 59 años M___ F___ De 60 años y más M___ F___

2. -¿ Han existido peleas en la casa en el último año? Si____ No____ En caso positivo: a) ¿Con qué frecuencia aproximada ocurre? Diarias____Frecuentes- ____ Esporádicamente ___ casi nunca---- A qué atribuyen las peleas en la casa? Explique brevemente-----------------------------------------------------------------------------

3. ) ¿Quienes son violentos en la casa (En cada caso consignar edad y sexo) Padre____ Madre_____Hijos _____ Otros______ (especificar quienes) a) ¿Contra quién usa la violencia? Esposo_______ Esposa______ Hijos_______ Otros ______(especificar quienes) b) ¿ Qué tipo de violencia utilizó? (especificar para cada agresor) Física______ Psicológica________ Sexual_______ Otra______ c) ¿A qué atribuye su violencia? Explique en cada caso.

4. - ¿Vive alguien en la casa que tenga problema de nervios Si_____ No______ En caso afirmativo a) ¿El enfermo es violento? Si____ No____ b) ¿Atribuye la violencia a la enfermedad? Si____ No____ c) ¿Padece alguna enfermedad? Si_____ No____ Cuál __________

5. - ¿Quiénes han sido maltratados en la casa?(en cada caso consignar edad y sexo cuando proceda) Padre_____ Madre____ Hijos_____ Abuelos_____ Otros _____ (especificar) a) ¿Qué tipo de maltrato sufrió? (especificar para cada caso) Física_______ Psicológica______ Sexual ______Otra_____ b) ¿Padece algún problema de salud? Si_____ No_____ ¿a consecuencia del maltrato? Si____ No_____

6. - ¿Ha necesitado ayuda la familia a consecuencia de la violencia? Si______ No_____ En caso positivo a) ¿De quién? Familiares__ Vecinos______ Amigos_____ Policía_____ Médico______ En caso de que sea ayuda médica, especifique. - Por lesiones físicas________Por alteraciones nerviosas_________

7. -Criterios del investigador sobre las consecuencias de la violencia


Análisis y discusión de los resultados

Consideramos pertinente durante la exposición de los resultados obtenidos en la presente investigación hacer algunas consideraciones que permitan al lector evaluar la misma desde una perspectiva lo mas objetiva posible dadas las características que este tipo de trabajo entraña, pues por diversas razones siempre el riesgo de la subjetividad está presente, y debe en lo posible minimizarse.

Las 476 familias que fueron objeto de la investigación contaron con 1856 integrantes lo que representó un promedio de 3. 9 por cada familia, cifra similar a la reportada por el último censo de población y viviendas. La identificación de la violencia en las familias estudio y control está representada en la tabla1, donde se aprecia que en 211 de ellas (44, 3 %) fue identificado por el encuestado que en su familia existió en el último año episodios de violencia lo suficientemente significativos como para ser recordados y expresados al investigador lo cual apreciamos como una cifra importante , pues ésta pudiera ser mayor si se tiene en cuenta que el reconocimiento de la violencia en las familias representa para muchos un menoscabo para los valores sociales y una merma de las cualidades personales que debe ser ocultada.

Por otra parte cuando analizamos el comportamiento de este fenómeno en las familias estudio y control se aprecia una diferencia de más de cinco veces superior en la primera, lo que pudiera estar en relación con la presencia en estas familias de pacientes con algún tipo de trastorno mental, elemento que las distingue de las control, y en las que sólo el 7, 3% de las 238 familias estudiadas se identificaron episodio de violencia; tales resultados son similares a otros estudios en nuestro medio (1-2), sin que se haya reportado en la literatura revisada con las características de lo que nos ocupa.  

 


Tabla 1: identificación de la violencia en las familias estudio y control


En la tabla 2 se expone las diferentes formas de violencia. Es conveniente señalar que en ocasiones en una misma familia se identificaron más de una forma, que por su intensidad, frecuencia y repercusión fue necesario cuantificarlas por separado. Se aprecia en este cuadro un franco predominio de la violencia psicológica con el 63, 9% (191 familia) cuestión que se comporta de igual manera en ambos tipos de familia; le sigue en frecuencia la violencia física con el 34, 8% (104 familias), también con predominio en las familias estudio.

El comportamiento en estas dos formas de violencia es similar a estudios realizados en nuestro medio y a los reportados por otros autores foráneos (2-9).

Resulta interesante que sólo se reconoció en una familia estudio la existencia de violencia sexual (0, 3%), cifra inferior a la reportada por otros autores cubanos (6-7) y muy baja en relación a la mayoría de los autores internacionales que señalan una alta incidencia de abuso sexual en las familias (5, 8-9).

Consideramos que en nuestro caso la baja incidencia en general de esta forma de violencia es debida entre otras causas a que el reconocimiento de ella menoscaba socialmente el prestigio del agresor, en este sentido y también vinculado a ello, son las fuertes críticas y en ocasiones las sanciones a que pueden ser sometidos. Por otra parte nuestra sociedad educa a sus integrantes en el respeto y la igualdad de derechos, concediéndole a la mujer un lugar destacado dentro de la sociedad, cuestión que no ocurre así en la mayoría de los países donde se reportan las alarmantes cifras de violencia sexual a que son sometidas las mujeres, (5, 9, 10 –11) En relación a la violencia económica las cifras encontradas fueron bajas (1%) en nuestro criterio también influenciado por razones parecidas a lo explicado antes en referencia a la violencia sexual, sólo que para esta forma no se tienen reportes estadísticos que permitan comparar nuestros resultados.  

 


Tabla 2: Formas principales de violencia identificadas en las familias estudio y control


En relación al género de los agresores y las víctimas se reflejan en la tabla 3 donde se puede constatar que los agresores masculinos fueron poco menos del doble que las féminas (161 masculinos -- 85 femeninas), cuestión reportada por la totalidad de los autores consultados (5-8, 11-12, 13-16); algo parecido pero a la inversa ocurre con las víctimas donde se encontraron sólo 158 masculinos contra 257 femeninas lo que también coincide con la literatura revisada (6-7, 13-14).

La manera en que estadísticamente se comportan los agresores y las víctimas en cuanto al gènero está relacionado con patrones culturales mundialmente extendidos, en que los hombres por su carácter de “ sexo fuerte”, el patrón agresivo de comportamiento es “normal” y debe ser aceptado por la mujer como “sexo débil” y víctima de la violencia del hombre, no obstante el lógico enfrentamiento a este inaceptable criterio por parte de muchas personalidades y gobiernos están creando nuevas y más civilizadas formas de convivencia entre hombres y mujeres en los que impere el respeto y la igualdad de derechos entre ambos, cuestión que forma parte del Código de la Familia en nuestro país con lo que se ha logrado superar muchas de las diferencias antes señaladas.

 


Tabla 3: Género de los agresores y las víctimas en las familias estudio y control

 

Muy relacionado con lo expresado antes está representado en la tabla 4 donde se expone el rol familiar de los agresores y las víctimas, aquí se puede apreciar que la mujer en su rol de madre fue la que se comportó con mayor agresividad entre el resto de los convivientes con el 39, 4%, seguido de los hijos (24%) y de los hombres en el rol de padre (23, 2%), tales resultados están relacionados a juicio nuestro con la mayor responsabilidad que se le da en las familias a la madre en la crianza de los hijos, siendo precisamente en estos sobre los cuales se ejerce violencia y en respuesta a ella muchos de los hijos se conducen también con agresividad ante las reprimendas de los padres, lo cual justifica las cifras antes señaladas, en este caso la literatura revisada sólo se focaliza sobre el hombre como principal agresor sin particularizar los diferentes roles como expresamos en la presente investigación. (10, 12, 15, 17-19).

Relacionado directamente con lo antes expuesto se puede constatar en los resultados que se encontraron en cuanto a los roles de las víctimas que la mujer en su rol de esposa fue la que con mayor frecuencia fue objeto de la violencia (34, 2%) , seguido de los hijos (29, 2%), en ambos casos coincidiendo con lo reportado por la literatura revisada, donde se señala que la mujer y los niños son los principales grupos vulnerables sobre los cuales con mayor frecuencia se ejerce violencia en las familias (15, 19-22). Es evidente como el hombre en su rol de esposo y padre, la frecuencia en que es víctima es muy baja en comparación a las mujeres en sus diferentes roles, cuya explicación ya ha sido abordada.

 


Tabla 4: rol familiar de los agresores y las víctimas en las familias estudio y control


En la tabla 5 se exponen las causas atribuibles de violencia en ambos tipos de familias, donde se puede claramente apreciar que la enfermedad Mental con el 74 por ciento supera por ancho margen a las Dificultades en la comunicación que le sigue en frecuencia con el 27, 2%. Consideramos que por su importancia es conveniente señalar que el consumo de alcohol fue realmente causa de mayor cantidad de situaciones de violencia que las reflejadas en esta tabla debido a que en este caso sólo se recoge en aquellas situaciones en que el consumo de alcohol, motivo de la violencia, es ocasional, y se excluyen aquellos en que ya constituye una conducta patológica y por tanto una enfermedad mental quedando entonces recogido en ese acápite, de esa manera puede afirmarse que el consumo de alcohol supera ampliamente el 17, 9% que se identificó en esta tabla y que la mayoría de los autores nacionales y foráneos atribuyen como una de las principales causas de violencia en las familias (23-26).

 


Tabla 5: Causas atribuibles de violencia en las familias estudio y control


Conclusiones

1-. La violencia fue cinco veces más frecuente en las familias donde algunos de sus integrantes padecía algún trastorno mental que en sus controles que no poseían.

2-. La violencia psicológica fue mucho más frecuente que la física, siendo más del doble en las familias estudio mientras que sus controles apenas se observó diferencia; las demás formas de violencia se identificaron en muy pocas oportunidades.

3-. Los hombres fueron mucho más violentos que las mujeres, y éstas aportaron la mayor cantidad de víctimas de la violencia en las familias.

4-. La mujer en su rol de madre fue más violenta que el resto de los convivientes, lo que se relaciona con su papel protagónico en la crianza de los hijos.

5-. La presencia de convivientes con trastornos mentales se le atribuyó en la mayoría de las familias como el principal factor precipitante de los episodios de violencia.


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