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Enfermedad mental y violencia familiar en Pinar del Río.

Autor/autores: Laura San Jorge Rodríguez
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Se realizó un estudio observacional, analítico, retrospectivo en 100 familias pertenecientes a los Consultorios Médicos del área de salud ?Pedro Borrás? de la ciudad de Pinar del Río, de las cuales en 50, alguno de los integrantes de cada familia padecía un trastorno mental; las restantes 50 familias fueron los controles que no tenían trastornos de este tipo.

Se investigó los episodios violentos en las familias de estudio y control, así como las causas presumibles de la violencia y su relación con la patología psiquiátrica. Se encontró una incidencia significativa de episodios violentos en las familias con enfermos mentales sobre los controles, siendo la enfermedad mental la causa posible que desencadenó la violencia. Los trastornos mentales asociados al consumo de alcohol fueron las patologías que con mayor frecuencia estuvieron asociadas a la violencia.

Palabras clave: Enfermedad mental, Familia control, Familia estudio, Violencia familiar


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Enfermedad mental y violencia familiar en Pinar del Río.

Roberto González Pérez*; Laura San Jorge Rodríguez**.

Hospital Psiquiátrico Isidro de Armas.
Pinar del Río. Cuba.

* Especialista de 2do Grado en psiquiatría. Profesor Auxiliar de la Fac. Ciencias Médicas P. del Río. Cuba

** Residente de Tercer Año de Psiquiatría

PALABRAS CLAVE: Violencia familiar, enfermedad mental, Familia estudio, Familia control.

 

Resumen

Se realizó un estudio observacional, analítico, retrospectivo en 100 familias pertenecientes a los Consultorios Médicos del área de salud “Pedro Borrás” de la ciudad de Pinar del Río, de las cuales en 50, alguno de los integrantes de cada familia padecía un trastorno mental; las restantes 50 familias fueron los controles que no tenían trastornos de este tipo. Se investigó los episodios violentos en las familias de estudio y control, así como las causas presumibles de la violencia y su relación con la patología psiquiátrica. Se encontró una incidencia significativa de episodios violentos en las familias con enfermos mentales sobre los controles, siendo la enfermedad mental la causa posible que desencadenó la violencia. Los trastornos mentales asociados al consumo de alcohol fueron las patologías que con mayor frecuencia estuvieron asociadas a la violencia.



Introducción

La violencia es un fenómeno histórico que se relaciona con condiciones sociales particulares; expresándose tanto en escenarios de la vida privada y pública, en las relaciones entre ciudadanos y entre estos y sus estados constituyendo una de las causas principales de muerte en el mundo, y una de las principales causas de discapacidades y de años potenciales de vida útil perdidos, siendo marcado su efecto sobre la salud mental; más aún cuando las víctimas de la violencia se concentran entre la población joven, que viven años con sus discapacidades físicas, psicologías o ambas (1).
Los rasgos psicopatológicos y factores psicosociales que dan paso a la conducta agresiva son diversos, destacándose entre otros: las irregularidades del medio familiar o social, el alcoholismo, la drogadicción, la pobreza o falta de patrones morales, la impulsividad de origen neurótico-psicorgánico, la propensión a la frustración y la sensación de abandono o rechazo, las personalidades dadas a los estados pasionales, la participación disocial en grupos y la pobre calidad y sensibilidad para las relaciones personales (2). ; se destaca además la predisposición genética sobre todo en aquellas personalidades con rasgos marcados de agresividad y explosividad que como forma habitual de conducirse utilizan expresiones o métodos violentos (3, 4). Resultando entonces la violencia la utilización de la fuerza física o de la coacción psíquica o moral por parte de un individuo o grupo de ellos en contra de sí mismos, de objetos o de otras personas produciendo como resultados su destrucción o daño y la limitación o regulación de cualesquiera de los derechos establecidos de las personas o grupos de personas víctimas (5, 6), constituyendo una característica singular su capacidad para multiplicarse y expandirse con facilidad en aquellas familias y grupos sociales donde se establece una cultura con patrones de comunicación violentos, que se perpetúan de generación en generación, determinando esto a su vez grupos de individuos sometidos a mayor riesgo en atención a su menor capacidad de afrontamiento a las exigencias de un medio hostil, que los convierten la mayor parte de las veces en víctimas de la violencia pero en ocasiones los llevan al papel de victimarios.

En la vida cotidiana diversas situaciones pueden manifestarse como ejercicio de la misma, en la relación de pareja, en los jóvenes entre sí, de hermanos mayores hacia los más pequeños y en el trato que se le brinda a las personas ancianas (6). Apareciendo entonces la violencia familiar con más frecuencia de lo que imaginamos y dentro de ella la violencia conyugal resulta la forma más frecuente de presentarse la misma(7), hecho éste al que hay que prestarle la debida atención pues en este marco se produce la transformación generacional de las costumbres de convivencia, Por tanto un medio familiar violento, una familia disfuncional y sísmica que vea con indiferencia y normalidad en su seno el maltrato físico, psíquico e incluso el abuso sexual y tolere el consumo de sustancias tóxicas no podrá engendrar otra cosa que sujetos violentos y desajustados psíquicamente (2).

Por todo ello decidimos investigar la violencia a este nivel como un modo de valorar sus aspectos más relevantes, y en nuestro caso en particular su interrelación con los trastornos mentales, lo que puede resultar útil en la orientación hacia la prevención de este fenómeno.


Objetivos

General

- Valorar la influencia de los trastornos mentales en la violencia familiar en Pinar del Río en el año 2000.

Específicos

1- Identificar los episodios de violencia en las familias estudio y control.

2- Determinar los factores precipitantes del comportamiento violento.

3- Evaluar la relación que existe entre la patología psiquiátrica y la violencia.


Material y Método

Se realizó un estudio observacional analítico y retrospectivo con diseño de caso –control, a una muestra de 50 familias correspondientes a dos consultorios en iguales cantidades pertenecientes al área de salud “Pedro Borras” de la ciudad de Pinar el Río, en el período comprendido entre el 1ro de Enero del 2000 al 31 de diciembre del propio año. Las familias se seleccionaron según el orden en que aparecían en la ficha familiar; en los que previamente se tenía conocimiento existía al menos en uno de sus integrantes un trastorno mental; de igual manera se procedió a seleccionar por igual metodología otras 50 familias en las que no existía enfermo mental.
En ambos casos se procedió a realizar una encuesta diseñada al efecto, la cual recogió los siguientes datos:

 





Encuesta

Esta encuesta fue totalmente anónima y se aplicó con previo consentimiento de aceptación por parte de la persona mayor de 18 años que recibió al encuestador a su llegada al domicilio; teniéndose en cuenta a la hora de parear las muestras que pertenecieran a la misma cuadra , que el número de integrantes solo tuviera la diferencia de más menos un miembro, que estuvieran distribuidos en grupos de edades semejantes ( niños y adultos) , similar percápita familiar e iguales intereses religiosos y políticos-sociales .

En los casos en que en la familia control se detectó por medio de la aplicación de la encuesta la existencia de un trastorno mental en algunos de sus miembros se desechó de la investigación, así como la familia estudio correspondiente, procediéndose a parear según el orden previsto otras dos familias por igual metodología.

En los casos diagnosticados con patología psiquiátrica por el médico de la familia y en aquellos en los cuales durante la entrevista y encuesta se identificó como tales, se les realizó por los investigadores, un examen psiquiátrico con el fin de hacer el diagnóstico de su trastorno; de igual manera también se le realizó el mismo procedimiento diagnóstico a los sujetos violentos y sus víctimas con semejante fin.
En todos estos casos se estableció según se recogió en la encuesta la relación enfermedad mental-violencia.

Los resultados obtenidos fueron evaluados en tablas simples y de asociación de variables expresándose en valores porcentuales en los casos en que los valores obtenidos así lo requirieron, se le aplicó además el método estadístico Chi Cuadrado en tablas de contingencia.

 

Resultados


Tabla 1 COMPORTAMIENTO DE LA VIOLENCIA EN LAS FAMILIAS ESTUDIO Y CONTROL. PINAR DEL



Tabla 2: RELACIÓN ENTRE LAS PATOLOGÍAS PSIQUIÁTRICAS SEGÚN LA CIE-10 Y ELFENÓMENO DE LA VIOLENCIA FAMILIAR. PINAR DEL RÍO 2000

 


Tabla 3 . CAUSAS PRESUMIBLES DE VIOLENCIA SEGUN GENERO EN LAS FAMILIAS ESTUDIO Y CONTROL. PINAR DEL RIO 2000

 

Presentación y discusión de los resultados

El problema de la violencia familiar y su relación con los trastornos mentales, así como otros factores que intervienen en su aparición fueron investigados de manera particular en el presente estudio.

En la tabla No. 1, se recoge el comportamiento de la violencia en las familias estudio y control, donde observamos que de las 100 familias estudiadas 49 de ellas estuvieron implicadas en episodios de violencia para un 49, 0 por ciento; de estos el mayor número correspondió a las familias estudios (37 para un 74. 0 por ciento), evidenciando esto que en las familias donde existían individuos con un trastorno mental fueron más frecuentes los episodios de violencia que en las familias control, donde solo 12 de ellas para un 24. 0 por ciento estuvieron implicadas en dichos episodios violentos. Confirmándose esto con resultados altamente significativos avalados por X=25. 01 y p 0. 05, y una odds ratio (OR)=9. 01 donde 3, 34 OR 24, 96; lo cual permite con un nivel de confianza de un 95 % afirmar que en las familia donde no existe una persona con trastorno psiquiátrico tienen 9 veces más ventajas a no presentar hechos de violencia con respecto a aquellas que lo presentan, coincidiendo nuestro estudio con los resultados obtenidos por Ruíz R (8) al comprobar que existían diferentes afecciones psiquiátricas asociadas a los sujetos violentos; así también con lo referido por otros autores (9) quienes plantean que muchas veces los individuos con trastornos mentales pueden responder como victimarios por la poca capacidad que tienen para afrontar las hostilidades del medio.

En la tabla No. 2, analizamos el diagnóstico clínico tanto de las víctimas como de los agresores destacándose dentro de los mismos: el síndrome de dependencia alcohólica (8 pacientes para un 16, 6%) seguido del trastorno disociativo y el retraso mental con 6 casos cada uno para un 12, 5 % respectivamente, el trastorno de ansiedad generalizado, la distimia y el trastorno histriónico de la personalidad con 4 casos cada uno para el 8, 3%, le siguen en frecuencia el consumo perjudicial de alcohol donde se diagnosticaron (3 casos para un 6, 3%), el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno disocial de la personalidad diagnosticándose un caso en cada uno para un 2, 1%. Con relación a esto en la literatura revisada los diagnósticos psiquiátricos de los agresores fueron disímiles, la mayoría coincidente con la esquizofrenia en cuyo caso no encontramos a ningún paciente en nuestra investigación.

No obstante en otros como el retraso mental, trastorno histriónico de la personalidad, trastorno disocial y síndrome de dependencia alcohólica también fueron diagnosticado en nuestro estudio, aunque sin ofrecer la frecuencia en que se presentaron lo cual dificulta una aproximación real al problema(9, 10, 11, 12, 13).

En cuanto al diagnóstico de las víctimas en ninguno de los casos se confirmó la existencia de un trastorno mental previo, apareciendo en 11 sujetos trastornos adaptativos como consecuencia de la violencia; siendo el más frecuente el trastorno con predominio de alteraciones de otras emociones (7 para un 14, 6%) seguido de la reacción mixta de ansiedad y depresión y la reacción depresiva prolongada con tres y un caso respectivamente.

 

Estos resultados coinciden con los obtenidos por otros autores (2, 3, 14, 15, 16, 17).
Con respecto a las causas presumibles que motivaron la aparición de la violencia, en la tabla No. 3 encontramos que en las familias estudio, éstas se correspondieron casi de forma exclusiva con la existencia de la enfermedad mental (37 para el 71, 2%), sin encontrar diferencias importantes entre ambos sexos, siendo significativa la representación de las enfermedades mentales tal como quedó demostrado en la tabla No. 1, coincidiendo ello con otros estudios reportados (8, 9, 18, 19), de manera diferente ocurrió en las familias control donde predominaron las dificultades en la comunicación (9 para un 17, 3%), aquí tampoco se encontraron diferencias importantes entre ambos sexos; le siguió el consumo ocasional de alcohol(4 casos para un 1, 9%), comportándose esta última igual para ambos tipos de familias.

Con respecto al consumo ocasional de alcohol a pesar de que el total de casos fue bajo existió un predominio en el sexo masculino (3 casos para un 5, 8%), lo cual es comprensible por las características predominantes del consumo del tóxico por los hombres relacionándose ello con la ocurrencia de episodios violentos, lo cual está reportado también por otros autores(10, 11, 20).

En los casos en que las causas de la violencia se vinculan a las dificultades en la comunicación y como respuesta al maltrato, también se reportan en la literatura correspondencia relacionada con el tema (1, 5, 21, 22, 23, 24).


Conclusiones

1° Los episodios de violencia familiar son significativamente más frecuentes en las familias que tengan algún integrante con un trastorno mental.

2° Los trastornos mentales asociados al consumo de alcohol fueron las patologías que con mayor frecuencia estuvieron asociadas a la violencia

3° Se le atribuyó a la enfermedad mental como la causa principal que desencadenó los episodios de violencia.


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