Asistimos, en el momento presente, a un giro de la psicopatología en dirección a la cuantificación. Esta tendencia, más que detenerse en conocer los estados psíquicos (subjetivos) del paciente, tiene en cuenta la medición. Tuvo su origen en dos líneas distintas: a) la psicometría, que partió de autores como Binet, Heymans y Wiersma y b) las escalas clínicas, introducidas tras el notable impulso conseguido por la psicofarmacología que propició cambios importantes en la clínica, y se inició en los estudios de Lorr, Witterborn y Malamud.Nuestra pretensión aquí consiste en abordar este problema desde el punto de vista de la subjetividad; para tal fin, emplearemos elementos procedentes de las matemáticas, como es el caso de la teoría de la numeración y de los códigos binarios, intentando probar si en la subjetividad se cumplen las propiedades inherentes al sistema de numeración. De no ser así, la subjetividad no podría ser cuantificable, diferenciándose nuestro objeto de estudio del de otras ciencias (física, química, biología, . . . ), que sí lo son. analizaremos las correspondientes consecuencias de tales resultados.