Última actualización web: 15/05/2021

La enfermedad mental y su relación con el tiempo. Un estudio a traves de la filosofía de la forma de entender el tiempo y su relación con la enfermedad mental

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Autor/autores: Rosario Merino Villaquiran
Fecha Publicación: 05/04/2021
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Artículo de revisión

servicio vasco de salud mental

RESUMEN

Que es el tiempo? el tiempo a traves de la filosofia. Anaximandro, Heraclito, Parmenides de Elea, Platon, Aristóteles, y de los científicos Newton, Albert Michelson, Edward Morley, Lorent y Einstein.

Palabras clave: tiempo. enfermedad mental

Enlace complementario: psiquiatria

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La enfermedad mental y su relación con el tiempo. un estudio a través de la filosofía de la forma de entender el tiempo y su
relación con la enfermedad mental
Charo Merino Villaquiran
Medico psiquiatra del servicio de salud de Osakidezta

Resumen
Que es el tiempo? el tiempo a traves de la filosofia. Anaximandro, Heraclito, Parmenides de Elea, Platon, Aristóteles, y de los científicos Newton, Albert Michelson, Edward Morley, Lorent y Einstein.

Palabras Clave: tiempo. enfermedad mental

Abstract
How is the weather? time through philosophy, Anaximandro, Heraclito, Parmenides de Elea, Platon,
Aristoteles, y the scientific Newton, Albert Michelson, Edward Morley, Lorent , Einstein.

Key words: time, mental illness, fhilosophy

Introducción
¿Qué es eso que llamamos tiempo?
Consideraciones filosóficas
El deseo por comprender el tiempo ha generado perspectivas muy variadas en las distintas
civilizaciones y en los diferentes periodos históricos. Los primeros hombres consideraban que
el tiempo era circular. Todo lo que comenzaba se desarrollaba y moría, y el proceso se repetía.
A esta concepción se le denominó tiempo cíclico. La noción cotidiana que generalmente tenemos del tiempo es, en efecto, aquello que todo lo degenera, que todo lo destruye, como
puede ser nuestra propia vida: nacimiento, niñez, adolescencia, adultez, envejecimiento y
muerte. En este caso es notorio el pase del cosmos (orden) al caos (desorden).

Pero los antiguos le tenían pavor a la finitud; no podían aceptar que cuando un evento terminase fuese el definitivo fin, sino que cada final debería ser causa del comienzo de un nuevo
suceso. Esto condujo a que, en la mayoría de las civilizaciones, surgiera la idea de la reencarnación o la nueva vida después de la muerte. En definitiva, esta continuidad de ciclos se mantendría durante un periodo infinito.
Anaximandro fue un gran exponente de la concepción cíclica de la vida. Pensaba que ninguno
de los cuatro elementos de la naturaleza- agua, tierra, fuego y aire son el origen, esencia y
causa de todas las cosas. Porque la razón última de la existencia de las cosas materiales, no
podría ser justamente algo material, como el agua o el aire, sino que debía ser algo indefinido,
infinito y atemporal. Ahora bien, todo lo que en la naturaleza nace, se separa de este infinito
e inmutable, para así comenzar a experimentar temporalidad; desde entonces, está condenado al cambio, a la mutación, así como a la destrucción y desaparición, para luego volver a
surgir en un ciclo continuo.
Heráclito fue el primero en reflexionar sobre el cambio, el fluir de las cosas, el movimiento
permanente, el devenir, la temporalidad. Él nos dice que todo en la naturaleza está sometido
a constante cambio, y que por tanto es imposible definir cualquier cosa que pertenezca a ella,
porque inmediatamente deja de ser lo que es para ser otra cosa. "Todo fluye, nada permanece", señala, " todo es inestable y mutable". Esto implica que nunca una persona tendrá dos
veces la misma experiencia, ni verá dos veces lo mismo: el todo se renueva a cada instante;
está sometido a un constante devenir.
Parménides de Elea reflexionó sobre la idea misma de cambiar, del devenir y del fluir de las
cosas, y concluyó que la doctrina de Heráclito presenta una paradoja: "el ser deja de ser lo
que es, para ser otro ser". A partir de estos planteamientos, Parménides se convierte en el
primer filósofo en plantearse el problema del ser en sí mismo y en profundidad: que es lo que
sí es. Cuando algo cambia, ya no es lo que en un principio era: su ser ahora es otro. Parménides
considera esto un absurdo, pues ¿Cómo puede surgir un ser a partir de algo que deja de ser,
es decir, que no es? "El ser es, y el no ser no es. Si el ser es y el no ser no es, no tiene sentido
que surja algo que si es a partir de lo que no es". Por lo tanto el cambio, el devenir, la mutación, son absurdos. Pero entonces ¿Cómo es posible que nuestros sentidos nos muestren un
mundo de diversidad, de movimiento, de cosas que cambian?

Parménides explica que lo que nos muestran los sentidos son ilusiones aparentes; lo que vemos con los ojos y tocamos con las manos es el no ser. Si las cosas en el mundo pertenecieran
al ser (si fueran reales), no podrían cambiar, permanecerían estáticas, ya que es absurdo que
el ser deje de ser lo que es para ser otra cosa; en ese caso sería un no ser, lo que lleva a una
contradicción. Parménides considera la diversidad y variedad de los fenómenos naturales
como simples ilusiones o aberraciones: como el no ser en oposición a la realidad interna, única
y verdadera: la realidad del ser que es inmutable. El ser no tiene ni comienzo ni fin, no cambia
de aspecto ni de lugar, no es igual a nada sino a sí mismo, ni surge ni desaparece. En cambio
el no ser no es más que un mundo de apariencias del cual no podemos adquirir un conocimiento estable y firme. Solo el pensamiento lógico nos permite conocer algo. De ahí la idea
de que pensar significa ser, significa existir. En esta filosofía se diferencian claramente dos
mundos: el ser y el no ser. Según Parménides el mundo que estas contemplando ahora mismo,
no es, es decir que estás viendo una manifestación del no ser: ilusiones aparentes e irreales.
Y, como dijimos antes, todas las percepciones de este mundo, todo lo que nos muestra los
sentidos, atañe al no ser, es decir, los colores, los aromas, el movimiento, el cambio, el devenir, el tiempo. De tal manera, este filósofo concluye que el "tiempo pertenece al no ser, que
el tiempo no es, que el tiempo no existe". (2)
El ser que plantea Parménides es ajeno al tiempo, permanece sin cambios, inmutable, inmóvil:
eterno.
Según Platón "el tiempo es la imagen móvil de lo eterno" por lo tanto al expresarse en esos
términos podemos entender que no lo concebía como una dimensión estática y meramente
objetiva. Platón recoge las ideas de Parménides, pues las fuentes de su formación fueron las
mismas: las antiguas Escuelas de Misterios. Admiten ambos por lo tanto la existencia de la
eternidad.
Platón distingue en la realidad dos mundos separados: el mundo inteligible y el mundo sensible.
A las manifestaciones del mundo inteligible, las denomina ideas, y las apropia de cualidades
como inmateriales, inmutables, eternas, indestructibles, y en fin, nos encontramos con la concepción del Ser de Parménides.

Sin embargo, a diferencia de este, Platón dice que "esta realidad constituye el modelo perfeccionista del mundo sensible-el mundo material, sometido al cambio, a la generación y destrucción", etc. . . es decir, la realidad que percibes con los sentidos, y que resulta no ser más que
una copia errada del mundo inteligible.

Se cree que la gran diferencia entre los primeros hombres y el resto de los animales, fue la
capacidad de agrupar las cosas en conjuntos, desarrollando así el lenguaje. Al observar un
árbol, por ejemplo, y ver que existen otros objetos similares, decimos que hay muchos árboles.
Pero ¿qué es árbol? No es un árbol material, ni dos; es el conjunto de todas las características
comunes que poseen ciertos objetos llamados árboles.
El mundo inteligible estaba representado por las ideas y el mundo sensible por los objetos. Así
ante un árbol, el mundo inteligible está representado por la idea árbol y el mundo sensible
por el objeto árbol.
Daba más importancia al mundo de las ideas que al mundo de los sentidos. Pensaba que "las
ideas son la esencia de las cosas del mundo sensible; y los objetos del mundo sensible, no son
más que un pálido reflejo del mundo de las ideas", es decir, que son conceptos relativos y
subjetivos.
Platón llegó a la conclusión de que estos dos mundos estaban íntimamente ligados y no acepta
que el mundo sensible (objetos) sea una mera ilusión.

Aunque su nivel de realidad, por decirlo de alguna manera, no tenga comparación con el de
las ideas, tiene cierta consistencia, que permite que las ideas se manifiesten, al menos como
sombras proyectadas por los objetos reales. Por consiguiente, Platón se enfrenta a un gran
problema: ¿en cuál de las realidades ubicar el tiempo? Hemos visto que el mundo sensible se
caracteriza fundamentalmente por el cambio y la transformación, es decir por el transcurrir
de tiempo. Pero también hemos visto que todas las cosas en esa realidad son una vaga imitación de las ideas, del mundo inteligible. Entonces podríamos conjeturar que lo que percibimos
como tiempo en el mundo sensorial no es más que algo errado de la verdadera idea tiempo.
Es decir que en el mundo sensible el tiempo estaría sometido al cambio, y que la transformación está transformándose. . . mientras que en el mundo inteligible, el tiempo no deja de ser lo
que es, y permanece estático, eterno, aunque sea el símbolo del cambio.
Platón no se deja abrumar por la aparente contradicción y concibe la famosa frase "el tiempo
es la imagen móvil de la eternidad". (3, 4)
Platón opina que la eternidad no es la negación del tiempo, sino que es su fundamento. Platón
se adelanta al pensamiento contemporáneo, ya que en base a su filosofía se extrae que el
"tiempo es meramente subjetivo y relativo".
Para Aristóteles el tiempo va ligado a la existencia de los cuerpos y mide su
movimiento desde un estado anterior a otro posterior, tal vez porque le preocupa más definir
el mundo de lo sensible que de lo inteligible. Según su concepción, sin cuerpos en movimiento
no habría tiempo, pues el movimiento de los cuerpos permite comprender el paso sucesivo
de un estado a otro, del pasado al presente y de este al futuro.
Necesita medir el tiempo, y por tanto lo asocia a un número. Necesita dividirlo en unidades y
por lo tanto habla de instantes.
Necesita que alguien lo mida y por tanto esta en relación a un alma que lo capta, y por ello
aun estando ligado a un movimiento físico, a un número, precisa de una captación psicológica
del mismo y por ello no acierta a definir si el tiempo es un ser o un no-ser.
En el fondo se ve empujado a darle la razón a Platón ya que el tiempo es a la vez algo numérico
y fijo y algo sensible y capaz de ser captado por el alma. (5)


Concepciones actuales
Tanto Aristóteles como Newton creían en el tiempo absoluto. Ambos pensaban que se podía
afirmar inequívocamente la posibilidad de medir el intervalo de tiempo entre dos sucesos sin
ambigüedad, y que dicho intervalo sería el mismo para todos los que lo midieran, con tal de
que usaran un buen reloj. El tiempo estaba separado y era independiente del espacio.
A partir de las teorías de Einstein se vio que el tiempo no está completamente separado e
independiente del espacio, sino que por el contrario se combina con él para formar un objeto
llamado espacio-tiempo.
Según las concepciones modernas: el tiempo es la clave del modo en que lo percibimos todo.
Es el tiempo lo que marca cada uno de los hechos, pensamientos y sucesos en nuestro viaje
desde que nacemos hasta que morimos. El tiempo es la clave del modo en que percibimos la
literatura, la pintura, la física, la biología etc. etc.
Nos podemos imaginar fácilmente un universo sin color o sin luz, pero es prácticamente imposible imaginarse un mundo sin tiempo.
En la antigüedad se afirmó que los metales comunes se podían convertir en oro, y se asumió
de forma natural que debería existir una sustancia que realizara ese proceso. Actualmente
asumimos que existe algo que marca el transcurso de los acontecimientos. De igual modo que
el espacio impide que todo suceda en el mismo sitio, el tiempo impide que todo suceda a la
vez. Pero si lo pensamos más a fondo, es fácil hacer un gesto a través del espacio, ¿pero es
igual de fácil hacer un gesto a través del tiempo?
La naturaleza real del tiempo, sigue siendo un concepto esquivo. Aunque a lo largo del siglo
XX se realizaron grandes avances en este campo, en lo que concierne a que es exactamente el
tiempo, podríamos decir que no somos más sabios que los antiguos griegos. Platón, después
de todo, creía que el tiempo era una ilusión.
Es muy común oír hablar que el tiempo fluye, pero ¿fluye a través de qué? ¿A qué velocidad
fluye? Tenemos claro que la tierra se mueve a través del espacio, y su movimiento ha sido
detalladamente descrito respecto a otros puntos de referencia tales como el sol. Sin embargo,
el paso del tiempo no puede describirse más que con respecto a sí mismo.
Si nos abstraemos de términos físicos, podemos llegar a la conclusión de que nuestra forma
de considerar el mundo está ligada al modo en el que pensamos.

Después de todo, nosotros no vemos realmente el paso del tiempo, si no que, simplemente,
sufrimos una serie de experiencias distintas de las que tenemos almacenadas en nuestros recuerdos y es esta diferencia lo que nuestra mente consciente percibe como tiempo.
Ahora, si intentamos volvernos un poco más racionales, podemos pensar que el pasado ya no
existe, y no es más real que nuestra imaginación. Del mismo modo podemos establecer que
el futuro no existe, pues aún no ha sucedido. Entonces, todo lo que es real es, simplemente
un punto infinitesimal que se sitúa entre el pasado y el futuro, que conocemos como presente.
Como el tiempo nunca se detiene, podemos determinar que la cantidad que define a esta
rodaja infinitamente fina es cero. Así el tiempo es real, pero nada más lo es. Lo único real que
existe es el tiempo.
Trasladándonos ahora a un entorno más científico, la ciencia históricamente siempre ha perseguido el medir el tiempo, otorgándolo un símbolo y situándolo en sus ecuaciones mediante
la letra t, mientras que han intentado simultáneamente ignorar las disquisiciones filosóficas.
Pero con Michelson, Morley, Lorenzt o Einstein todo esto cambió.
Albert Michelson y Edward Morley descubrieron que la velocidad de la luz medida por un observador es la misma con independencia de la velocidad a la que se mueve dicho observador
con respecto a la fuente de la luz. Se descubrió que la velocidad de la luz es un concepto fijo
300000 km/sg. Y que nada se puede sumar a esa velocidad. Más tarde, el físico irlandés George
Fitzgerald y el físico holandés Hendrik Lorenzt sugirieron que este fenómeno se podía explicar
si suponemos que, en realidad, el tiempo transcurre más lentamente para los objetos que se
encuentran en movimiento, introduciendo por primera vez la posibilidad de que el tiempo
fuera algo muy distinto al concepto históricamente conocido. Se descubrió que a la velocidad
de la luz el tiempo se enlentece. (6)

Matemáticas
El concepto tiempo ha sido estudiado por los matemáticos. Sin matemáticas no se llega al
fondo de La filosofía. Sin filosofía no se llega al fondo de las matemáticas. Matemáticas y filosofía son ciencias que van indisolublemente unidas. Einstein dirá: "Descubrí que la naturaleza
estaba construida de una forma maravillosa, y nuestra tarea consiste en descubrir la estructura matemática de la propia naturaleza".

Las grandes culturas de la Antigüedad en especial la griega, daban un sentido metafísico a los
números, de manera que su visión del mundo dependía de un sistema de numeración. Al hablar de los números nos estamos refiriendo a los números naturales, 1, 2, 3, . . . Si todo lo que
existe ha de poder ser explicado a través de los números, debemos tener los suficientes números para designar todas y cada una de las cosas conocidas y las que están por conocer. En
este sentido, la serie de los números naturales no plantea problemas, ya que se prolonga indefinidamente. Al número 1 siempre le sigue el 2, a este el 3 y así indefinidamente. Sucede
que entre 1 y 2 existen infinitos números fraccionarios. Los números fraccionarios tienen una
propiedad de la que los números enteros carecen y que los matemáticos griegos observaron
con cierta suspicacia: la densidad.
Utilizando un ejemplo geométrico, cuando imaginamos una recta lo hacemos pensando que
se prolonga indefinidamente por ambos extremos. Es nuestra percepción de lo infinitamente
grande. Pero la misma acción que hemos hecho con los números fraccionarios lo podemos
llevar a cabo con los puntos de un segmento. Entre dos puntos siempre puede encontrarse
otro, de manera que el número de puntos contenidos en un segmento también es infinito. (7).

Existen dos conceptos que es preciso definir, discreto y continuo.
Discreto y continuo
Discreto: lo que consta de unidades o partes separadas unas de otras, como los árboles, los
granos de una espiga, etc. etc. Hacer referencia a partes separadas es definir lo discreto por
medio de una herramienta matemática muy avanzada, ya que hay que dejar muy claro lo que
quiere decir separadas, algo que en matemáticas no es tan obvio como parece.
Veamos con un sencillo ejemplo la diferencia que hay entre ambas. Imaginemos dos recipientes iguales, uno que contiene agua y otro canicas. Vertemos el agua sobre una vasija: veremos
fluir el líquido y como en el recipiente va subiendo el nivel a medida que se va llenando de
agua. Cuando en un barril echamos canicas estas caen en el recipiente de una en una. Se trata
de experiencias muy distintas, y no solo visualmente, sino también auditivamente: en el primer caso se trata de un ruido continuo, mientras que en el segundo diferenciaremos el sonido
que produce cada bola cuando choca con el recipiente.
Veamos un ejemplo: El tiempo fluye de manera continua desde las nueve de la mañana hasta
las nueve de la noche.

Si consultamos un horario de trenes en ese mismo intervalo de tiempo nos encontramos con
un conjunto de valores discretos. Si un tren sale a las diez de la mañana y el siguiente a las
once, entre esos dos valores, 10 y 11, no hay ninguno otro, por eso son valores discretos. En
cambio la medida del tiempo entre las 10 y las 11 es un continuo que puede tomar infinitos
valores: las 10 horas, 25 minutos 0, 34628761720041244474 segundos es uno de ellos. (8)
En los términos en que lo hemos planteado podríamos pensar que se trata de un concepto
intuitivo y aparentemente simple. Sin embargo ha generado apasionadas controversias a lo
largo de la historia, en parte porque el tema no tiene nada de simple y, en parte, porque, como
veremos más adelante, la intuición no siempre es buena consejera, ya que un mismo objeto
puede parecernos de naturaleza continua o discreta, según la escala con que lo observamos.
La polémica creada en torno a la antítesis continuo-discreto guarda una estrecha relación con
el concepto infinito; no es de extrañar, por tanto, que sus foros de discusión se encuentran
básicamente en el ámbito filosófico, como muestra el enfrentamiento que tuvo lugar en la
antigua Grecia entre la escuela pitagórica y la eleática.
La pregunta clave de si el mundo en el que vivimos es discreto o continuo toca muy de cerca
a nuestras propias percepciones y, por tanto, entra de lleno en las llamadas ciencias del conocimiento.
Dicen que la diferencia más importante entre ciencia y tecnología es que la primera cambia
nuestra forma de ver el mundo, y la segunda, nuestra forma de vivirla.
Las reflexiones sobre la naturaleza de lo continuo ocuparon ya desde sus orígenes una parte
importante del pensamiento griego, uno de cuyos representantes más significativos lo encontramos en la figura de Zenón, que por medio de sus conocidas paradojas, pondría de manifiesto la fragilidad de cualquier teoría que se basara en lo infinitamente grande o en lo infinitamente pequeño. En gran medida las exposiciones de Zenón tienen como objetivo validar las
teorías de Parménides que afirmaba que lo que existe forma un todo, una unidad indivisible,
tanto espacial como temporalmente.

Paradojas de Zenón
Lo discreto está formado por elementos, por unidades, pero ¿y lo continuo? Parece lógico
pensar que lo continuo no puede tener esa estructura, ya que las unidades son separables y
entre dos unidades que estén en contacto no puede haber nada, ya que de haber algo podría
ser dividido a su vez en unidades. Y es que, a poco que reflexionemos sobre ello, veremos que
el concepto de lo infinitamente pequeño nos lleva directamente al de continuidad.
Zenón afirmaba que "lo que existe es un todo, una unidad indivisible, tanto espacial como
temporalmente". (9)

Einstein
La relatividad de Einstein trajo el nuevo concepto del espacio-tiempo, demostrando que ambas magnitudes no son más que las dos caras de una misma moneda. Según esta nueva teoría
de Einstein cada punto del espacio pasa a poseer un tiempo personal, desapareciendo el concepto de tiempo absoluto. Con estas ideas, Einstein llegó a la lógica conclusión de que el pasado, presente y futuro no existen como tal, volviendo a un concepto tan antiguo como el
tiempo imaginario en el que creía Platón. Solo existen en función de la relación que mantienen
entre ellos.
Dado que la velocidad de la luz es un concepto fijo 3ooooo km/sg. Einstein nos introduce en
la idea del tiempo como un concepto continuo. (10, 11)
Siguiendo la revolución de la relatividad de Einstein, podemos representar gráficamente un
objeto en movimiento en el espacio-tiempo del mismo modo que lo hacemos en las tres dimensiones espaciales. La física considera que el tiempo es más bien una etiqueta, un modo
de pensar sobre los sucesos y, en concreto, una relación entre los sucesos que puede ser descrita matemáticamente. Un punto por ejemplo, sucede tanto en el espacio como en el tiempo.
Einstein demostró que el espacio y el tiempo eran conceptos que iban indisolublemente unidos.
Si X sucede antes que Y, entonces X puede afectar a Y, pero Y no puede afectar a X. En otras
palabras, podemos hablar del futuro casual. De hecho, el espacio-tiempo de Einstein delinea
la geometría tanto del espacio como del orden de ocurrencia de los sucesos. A partir de una
ocurrencia cualquiera, sus efectos posteriores en el tiempo vienen representados como un
cono que se extiende hacia la dimensión temporal.

En el interior del cono, todos los sucesos son casuales y lógicos, mientras que en el exterior,
la casualidad se pierde y reina la anarquía. (12)
La idea de que el tiempo es un modo de decir que una cosa sigue a otra como resultado de
esta otra, parece que es clave de la verdadera naturaleza del tiempo.
A los dos años nos movemos como si en el mundo solo existieran dos dimensiones: para adelante, para atrás, para la derecha y para la izquierda. Luego, algo más tarde, si osamos subirnos
a la barandilla y nos caemos al vacío, habremos descubierto que existe una dimensión más,
hacia arriba y hacia abajo. Dos años más tarde se produce un salto hacia delante sin precedentes: de pronto descubrimos que, además del espacio, también existe una dimensión temporal; De repente somos conscientes de que algo sucedió en el pasado y de que si me comporto de una manera determinada, ocurrirán otras cosas en el futuro condicionadas por ese
comportamiento. ¿Existe algo realmente más importante que ser conscientes de cómo nos
podemos mover en el espacio y en el tiempo? Nos va en ello sobrevivir a una caída en el espacio o pegarnos de bruces contra la pared.
Motivados por las teorías de Einstein los físicos se han interesado muy vivamente por estudiar
los nuevos conceptos del tiempo.
Así el filósofo H:G:Wells describe el tiempo como un espacio: " Cuando recuerdo muy vivamente un incidente retrocedo al momento en que ocurrió. Me convierto en un despistado,
como dicen. Salto hacia atrás por un momento. ¿Por qué no habría de esperarse que finalmente sea capaz de detener o de acelerar su movimiento por la dimensión del tiempo, o hasta
de dar la vuelta y de viajar en otro sentido?" (13)
En su libro " la máqina del tiempo" dirá: Un cuerpo sólido no tiene existencia real si no le
ubicamos en el tiempo. Todo cuerpo real debe extenderse en cuatro direcciones: debe tener
longitud, anchura, espesor y. . . duración . Existen en realidad cuatro dimensiones, tres a las
que llamamos los tres planos del espacio y una cuarta el tiempo. Hay, sin embargo, una tendencia a establecer una distinción irreal entre las tres primeras dimensiones y la última, porque sucede que nuestra conciencia se mueve intermitentemente en una dirección a lo largo
de la última desde el comienzo hasta el fin de nuestros días. La cuarta dimensión no es más
que otra forma de considerar el tiempo. El espacio tiene tres dimensiones que pueden llamarse longitud, anchura y espesor, y que siempre es definible por referencia a tres planos,
cada uno de ellos en ángulo recto con los otros.

Sobre una superficie plana que solo tiene dos dimensiones podemos representar la figura de
un sólido que tiene tres dimensiones, y de la misma manera creen que con modelos de tres
dimensiones podrían representar una de cuatro. . . si pudieran dominar la perspectiva del objeto. El tiempo es solo una especie de espacio.
Y por no podemos movernos en el tiempo como nos movemos en las otras dimensiones del
espacio? En el espacio podemos movernos de derecha a izquierda y de adelante hacia atrás ,
pero no de arriba hacia abajo porque la gravitación nos limita. Todo el mundo se ha equivocado pensando que no nos podemos mover en el tiempo. Por ejemplo, cuando recuerdo muy
vivamente un incidente retrocedo al momento en que ocurrió. Salto hacia atrás por un momento. Por qué no había de esperarse que finalmente sea capaz de detener o de acelerar el
tiempo, o hasta de dar la vuelta y de viajar en otro sentido?
El astrofísico Hubert Reeves dice: "Gracias a nuestros instrumentos, los de la física y de la
astronomía, recuperaremos huellas del pasado del universo. Podemos reconstruir su historia,
como los prehistoriadores reconstruyen el pasado de la humanidad a partir de fósiles abandonados en las cavernas. Pero tenemos una inmensa ventaja sobre los historiadores: podemos ver directamente el pasado".
A nuestra escala, la luz viaja muy rápido, a trescientos mil kilómetros por segundo. Pero, a
escala del Universo, esta velocidad es irrisoria. La luz tarda un segundo en llegarnos desde la
luna, ocho minutos desde el Sol, pero tarda cuatro años en recorrer el camino desde la estrella
más cercana, ocho desde Vega y miles de millones de años desde algunas galaxias. Nuestros
telescopios nos permiten observar astros muy distantes, los cuásares por ejemplo, cuya luminosidad es diez mil veces mayor que la de toda la galaxia. Algunos cuásares están situados a
doce mil millones de años de distancia. Los vemos, entonces, en el estado en que se encontraban hace doce mil millones de años. (14)
El telescopio es una máquina para retroceder en el tiempo. Al contrario de los historiadores,
que jamás podrán contemplar la Roma antigua, los astrofísicos verdaderamente pueden ver
el pasado y observar los astros tal como fueron antaño. Vemos la nebulosa Orión tal como era
a fines del Imperio Romano. Y la galaxia de Andrómeda, visible a simple vista, es una imagen
que tiene dos millones de años.

Si los habitantes de Andrómeda contemplaran en este momento nuestro planeta, lo verían
con el mismo desfase: descubrirían la Tierra de los primeros hombres. Lo que vemos es el
reflejo de la luz que ha tardado en llegar a nosotros miles de millones de años.
El físico Carl Sagan comenta: "El viaje espacial y el viaje en el tiempo están relacionados".
Podemos viajar rápido por el espacio porque viajamos rápido hacia el futuro. Pero, y del pasado, ¿podemos viajar al pasado y cambiarlo? Muchos físicos proponen la posible coexistencia, una al lado de la otra, de dos historias alternativas, dos realidades igualmente válidas: la
que uno conoce y otra en la que uno no ha nacido nunca. Quizás el tiempo tiene muchas
dimensiones potenciales, aunque estemos condenados a experimentar solo una de ellas. Supongamos que pudiéramos ir al pasado y cambiarlo. Esto equivale a poner en marcha una
secuencia diferente de acontecimientos históricos. Si fuese posible este tipo de viaje temporal
podría existir en cierto modo cualquier historia alternativa imaginable.
La historia es en su mayor parte un haz complejo de hilos profundamente entretejidos, fuerzas
sociales, culturales y económicas difíciles de desenredar. Los acontecimientos pequeños, impredecibles y casuales que en número incontable van fluyendo continuamente, no tienen a
menudo consecuencias de largo alcance. Pero algunos acontecimientos, los que tienen lugar
en intersecciones críticas o puntos de ramificación, pueden cambiar el aspecto de la historia.
Puede haber casos en los que resulte posible provocar cambios profundos mediante ajustes
relativamente triviales. Cuanto más lejos este situado en el pasado este acontecimiento más
poderosa podrá ser su influencia: porque el brazo de palanca del tiempo se hace más largo.
(15)
Para poder afectar al futuro de modo profundo es probable que un viajero del tiempo tuviese
que haber intervenido en un número determinado de acontecimientos cuidosamente escogidos, fin de cambiar el tejido de la historia.
Es un hermosa fantasía explorar mundos que nunca fueron. Si los visitáramos podríamos entender realmente cómo funciona la historia. La historia podría convertirse en ciencia experimental.
Carl Sagan se permite fantasear sobre la historia. Si el espíritu jonio hubiera vencido, creo que
nosotros estaríamos ya aventurándonos en las estrellas. Nuestras primeras naves de exploración a Alpha Centauri y a la estrella de Barnard habrían regresado haría ya mucho tiempo.

Se estarían construyendo grandes flotas de transportes interestelares.
En todos estos mundos del espacio hay una secuencia de acontecimientos, hay hechos que
determinaran sus futuros. Y en nuestro planeta, este momento de la historia es un punto
crítico de bifurcación tan importante como la confrontación de los científicos jónicos con los
místicos hace 2500 años. Lo que hagamos con nuestro mundo en esta época se propagará a
través de los siglos y determinará de modo eficaz el destino de nuestros descendientes y su
suerte, si llega, entre las estrellas.

Psiquiatría
Si hacemos referencia al mundo de la psiquiatría descubriremos que el concepto discreto y
continuo se encuentran inscritos en ella. El concepto discreto se encuentra descrito perfectamente a través del DSM.
El DSM es la enfermedad mental dividida en compartimentos estancos. Divide la enfermedad
mental en grandes bloques, esquizofrenia, trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, etc. etc. que son como los números enteros. Entre ellas no existe ninguna otra clasificación. Más cuando estudias por ejemplo los trastornos del estado de ánimo descubres que
las divisiones pueden ser casi infinitas: manía, hipomanía, trastorno bipolar i, trastorno bipolar
II, episodio mixto, etc. etc. Sucede como con los números, que descubrimos que entre el 1 y
el 2 hay un número infinito de fraccionarios. A cada síndrome le asigna un tiempo fijo, hasta
un mes, hasta dos meses, hasta un año etc. etc. (16)
Las teorías psicoanalíticas hacen referencia a un continuo. Nos hablan del ser humano como
una persona que atraviesa tres etapas en su vida, oral, anal y fálica. Nacemos en la fase oral,
a los dos años atravesamos la fase anal y a los cinco la fase fálica. (5 , 6 , 8) Nos dice que las
experiencias infantiles se repiten a lo largo de la vida y son decisivas para determinar las relaciones adultas con los otros. Freud sugirió que la elección de un objeto de amor en la vida
adulta, la relación de amor en sí y la índole de otras relaciones objetales dependen primordialmente de la naturaleza y calidad de las relaciones del niño en los primeros años de la vida.
(17, 18)

En las teorías psicoanalíticas está perfectamente descrito el concepto regresión: intento de
retorno a una fase libidinal anterior de funcionamiento para evitar la tensión y el conflicto en
el nivel actual de desarrollo. El psicoanálisis nos dice que podemos regresar a etapas libidinales anteriores. El psicoanálisis nos habla de un tiempo continuo. (19, 20, 24)
El psicoanálisis es una técnica que permite a las personas que no han superado adecuadamente las tres etapas recuperar el tiempo perdido y avanzar a través de él.

(21- 23)

Estos dos conceptos, discreto y continuo, se encuentran inscritos en nuestra profesión y nos
tienen tan confundidos como a los filósofos de la antigüedad entre otras razones porque son
conceptos que la mente no integra. O lo vemos como discreto o lo vemos como continuo.
Como diría Zenón los dos conceptos forman un todo tanto espacial como temporalmente.
La mente humana es una síntesis de los problemas que han definido a la humanidad.
Einstein ponía el ejemplo de una cama elástica que se verá curvada y ondulada por una bola
de bolera y a su vez esa curvatura y ondulación dinámicas de la superficie de la cama elástica
determinarán la trayectoria de las bolas que ruedan por ella. Las dos teorías formas un todo e
interactúan mutuamente. La materia de aquí hace que se deforme el espacio de allí, lo cual
hace que la materia de acá se mueva, y esto hace que el espacio de allá se deforme todavía
más y así sucesivamente. Habla de una entrelazada danza cósmica de espacio, tiempo, materia y energía.
Einstein dice: "La investigación científica se basa en la idea de que todo lo que acontece viene
determinado por las leyes de la naturaleza, y esto vale también para las acciones de las personas. Hay personas que son incapaces de oír la música de las esferas".

Cuestiones: ¿Nuestra especialidad como es discreta o continua
¿Cómo nos movemos a través de la mente? ¿Solo hacia delante como sostienen los neurocientíficos o también hacia atrás como defienden los psicoanalistas?
Tenemos que entender que si estos temas han sido debatidos durante siglos por los científicos
es porque son de extrema importancia. La mente humana es la madre de la ciencia y vive en
permanente simbiosis con ella



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