Última actualización web: 24/11/2020

Violencia intrafamiliar

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Autor/autores: Carlos Pol Bravo
Fecha Publicación: 09/11/2020
Área temática: Salud mental .
Tipo de trabajo:  Artículo original

Central Médica de sexología Director Cientifico

RESUMEN

En la práctica profesional cotidiana, debido al notorio aumento de la constante problemática psicosociosexual en la población vemos los conflictos que la violencia intrafamiliar conlleva por varios factores: población sin atención educativa y profiláctica en la salud en general y la sexual en particular; constante variación de la población en focos urbanos; aumento de la delincuencia al querer incrementar los ingresos por vías fáciles; interés, necesidad y presión familiar, todo esto, llevado al campo de la sexualidad, puede significar prostitución voluntaria, inducida e incluso forzada; carencia de medios para corregir o subsanar varios de los mencionados ítems.

Es aquí cuando en múltiples ocasiones se aplica el “maxi-mini-manu”: maximizar–minimizar–manipular. Otros factores son las toxicomanías; problemáticas de adaptación al ambiente sociocultural y sociolaboral (desempleo, incapacitación, dificultad de inserción); mala comunicación entre la pareja (personal, afectiva, sexual, otras); alta desconfianza para plantear problemas; influencias externas (parientes, amigos, consumismo); falta de asertividad para afrontar situaciones; embarazos no deseados; violación; carencia de planificación; ITS; violencia psicológica contra la mujer con hostilidad reiterada, que perjudica la estabilidad emocional de la víctima, reflejo de diversas actitudes por parte del maltratador: hostilidad, desvalorización, indiferencia.

Como consecuencia y efectos del maltrato se producen una serie de síntomas que pueden revelar al profesional la posible existencia de violencia o maltrato. Ante toda agresión se debe romper la cadena transcultural y atávica de silencio, y acudir a centros específicos de atención.

Palabras clave: Violencia intrafamiliar, población sin atención; salud en general y sexual en particular, descontento, hacinamiento y frustraciones, maxi–mini-manu, mala comunicación, violencia de género.  

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Violencia intrafamiliar
Domestic violence
Carlos Pol Bravo
Central Médica de sexología Director Cientifico

Resumen
En la práctica profesional cotidiana, debido al notorio aumento de la constante problemática
psicosociosexual en la población vemos los conflictos que la violencia intrafamiliar conlleva por
varios factores: población sin atención educativa y profiláctica en la salud en general y la sexual
en particular; constante variación de la población en focos urbanos; aumento de la delincuencia
al querer incrementar los ingresos por vías fáciles; interés, necesidad y presión familiar, todo esto,
llevado al campo de la sexualidad, puede significar prostitución voluntaria, inducida e incluso
forzada; carencia de medios para corregir o subsanar varios de los mencionados ítems. Es aquí
cuando en múltiples ocasiones se aplica el "maxi-mini-manu": maximizar­minimizar­manipular.
Otros factores son las toxicomanías; problemáticas de adaptación al ambiente sociocultural y
sociolaboral (desempleo, incapacitación, dificultad de inserción); mala comunicación entre la
pareja (personal, afectiva, sexual, otras); alta desconfianza para plantear problemas; influencias
externas (parientes, amigos, consumismo); falta de asertividad para afrontar situaciones;
embarazos no deseados; violación; carencia de planificación; ITS; violencia psicológica contra la
mujer con hostilidad reiterada, que perjudica la estabilidad emocional de la víctima, reflejo de
diversas actitudes por parte del maltratador: hostilidad, desvalorización, indiferencia.
Como consecuencia y efectos del maltrato se producen una serie de síntomas que pueden revelar
al profesional la posible existencia de violencia o maltrato. Ante toda agresión se debe romper la
cadena transcultural y atávica de silencio, y acudir a centros específicos de atención.

Palabras clave: Violencia intrafamiliar, población sin atención; salud en general y sexual en
particular, descontento, hacinamiento y frustraciones, maxi­mini-manu, mala comunicación,
violencia de género.

Abstract
In daily professional practice, due to the notorious increase of the constant psychosociosexual
thematic area, we see conflicts entailed by domestic violence for various factors: population
without educational and prophylactic attention in health and sexuality; constant population
variation in urban focuses; crime increase due to search of earnings through easy ways; family
interest, need and pressure. All these, led to the sexuality context, may be translated to voluntary,
inducted and/or forced prostitution and lack of means to correct or remedy some of the
mentioned items. At this stage is when, on many occasions, "maxi-mini-manu": maximizingminimizing-manipulating is used. Other factors are addictions, problems in adjusting to the
sociocultural and/or socio-occupational environments (unemployment,  incapacitation, difficulties in labor insertion), poor (personal, emotional, sexual etc. ) communication within the couple; great mistrust when addressing problems; external influences (relatives, friends,
consumerism); lacking assertiveness when coping with situations; unintended pregnancies; rape;
lacking birth control; STIs; psychological violence against women with recurrent hostility that
undermines the victim's emotional stability and fairly reflects various abuser's attitudes: hostility,
downgrading, indifference.
As consequence and effects of abuse, a series of symptoms that can reveal to the professional
expert the possible existence of violence or abuse is produced. In case of any aggression, the
transcultural and atavistic chain of silence has to be broken and specific care centers should be
sought.

Keywords: Domestic violence, gender-based violence, poor assistance, health generally and
sexual health particularly, poor communication, emotional unrest, crowded environments,
frustrations, maxi-mini-manu.

Desarrollo
En la práctica profesional cotidiana, debido al notorio aumento de la constante problemática
psicosociosexual en la población de cualquier país, vemos los conflictos que esta situación
conlleva en razón a numerosos factores, como son, desde el punto de vista institucional y
sociológico, la falta de atención a la población en el campo de la salud en general, y la sexual en
particular, tanto a nivel educativo como profiláctico; la educación no solo sexual, la constante
variación y movilidad] de la población en las grandes urbes y focos urbanos, incluyendo el
incremento de población desplazada por varios motivos, que arrastra un alto grado de estrés
postraumático en las diferentes esferas de tipo personal, social, educativo y sexual.
Otros factores no menos importantes que no solo originan, sino que afianzan la violencia
intrafamiliar son el descontento, el hacinamiento y las frustraciones; el aumento de las conductas
delincuenciales al querer incrementar los ingresos por vías más fáciles con todas las implicaciones
que esto conlleva. Asimismo, en el ámbito netamente familiar están los intereses, la necesidad y,
en múltiples ocasiones, la misma presión de la familia.
También hay violencia intrafamiliar en familias en las que no hay presiones económicas. No solo
en el campo llueve a gusto de todos, dirían los olivareros de Jaén, es decir; no es la clase social, el
nivel económico, y por desgracia, en muchas ocasiones el académico, sino las personas, con su
ego y sus circunstancias, parafraseando a Ortega y Gasset, lo que ocasiona violencia intrafamiliar.
Es decir, la violencia no entiende de planos sociales, ni de religiones. solo es producida, por las
circunstancias, como se ha dicho, o por la irresponsabilidad del propio agresor.
Todo esto, llevado al campo de la sexualidad, puede significar la prostitución voluntaria, inducida
e incluso forzada.
Entre las causas que más potencian la violencia intrafamiliar se encuentran la carencia de medios,
tanto económicos como emocionales, culturales y de educación para corregir o subsanar los
factores generadores y también las envidias, la "chismografía" y la distorsión de realidades, en lo
que se potencian o se aplica la negación de las mismas, según los motivos causantes de tal
eventualidad.

Es aquí, cuando en múltiples ocasiones se aplica el concepto del autor: maximizar­minimizar­
manipular: el "maxi-mini-manu", desencadenando más factores de riesgo.
No podemos dejar de considerar las toxicomanías, es decir, el alcohol, las drogas ilícitas y de
diseño y demás adicciones.
En la esfera sociocultural, la adaptación y la integración al ambiente social y cultural, las modas,
las exigencias de las nuevas relaciones interpersonales con la presión de las redes sociales
constituyen importantes factores de riesgo.
En el aspecto sociolaboral, el desempleo, la incapacitación, las dificultades de inserción en el
mercado laboral, pero igualmente la adaptación a los ambientes laborales y sus exigencias juegan
un papel determinante a la hora de enfrentarlos en lo personal y que terminan siendo llevados a
la esfera familiar con sus frustraciones, necesidades y presiones, que en muchas ocasiones no son
manejadas de la forma más apropiada.
La relación de pareja es, por fuerza, definitiva y podría decirse que factores tan trascendentales
como la mala comunicación entre la pareja a nivel personal, afectivo y sexual, así como en todas
las circunstancias de la vida cotidiana pueden ser otro génesis del tema que trato.
En la esfera familiar, la falta de confianza para plantear los problemas, con sus derivaciones como
son los sentimientos de "ser o estar utilizado" por la familia, las presiones directas e indirectas,
los chantajes emocionales, el "maxi-mini-manu", entre otras, aumentan la tendencia a generar
violencia doméstica. Igualmente, la falta de asertividad para afrontar situaciones, factores
transculturales, en especial con los propios hijos, pueden generar tensiones intra-nucleares.
Especial mención merecen en la violencia intrafamiliar las agresiones sociales, verbales, físicas y
sexuales.
En cuanto al aspecto directamente sexual, son tanto causas como resultados de violencia
doméstica los embarazos no deseados, las violaciones, la carencia de métodos de planificación
familiar, la prostitución voluntaria, inducida o forzada, las ITS (sida, papiloma humano, etc. ).
Las influencias externas, a veces provenientes de otros miembros de la familia, de amigos,
conocidos y compañeros de actividades, pero también los mensajes del consumismo, aumentan
los factores específicos de las circunstancias de cada caso.

No debe subvalorarse el incremento de los factores de riesgo a través de la potenciación por parte
de los medios audiovisuales, en especial determinadas series de TV, que lamentablemente en
muchas ocasiones se convierten en escuelas de agresividad constante, de aprender tanto a
destruir como a distorsionar la realidad y los valores más elementales, y, no menos importante,
las modas sociales de estar "in" o estar "out".
Otro de los peores factores es la violencia de género, que también comprende a las niñas e
involucra el maltrato físico, el abuso y la violencia psicológica contra la mujer. Sobra comentar las
actuaciones por todos conocidas, pero sí vamos a las secuelas más lamentables que son la
deshumanización o el nihilismo, la drogadicción, la prostitución, la depresión y, en ciertos casos,
el suicidio.
Es válido profundizar en la violencia psicológica porque sus secuelas tienen múltiples
repercusiones en todas las esferas personales y para toda la vida. Ésta incluye la hostilidad verbal
o no verbal reiterada, que perjudica directa o indirectamente la estabilidad emocional de la
víctima. Se basa en insultos, humillaciones en público, castigos, desafectos, amenazas de
abandono, menosprecios, críticas constantes. Suele ser reflejo de diversas actitudes por parte del
maltratador: hostilidad, desvalorización, indiferencia.
Para diferenciar el maltrato psíquico de los enfrentamientos ocasionales que se dan en estas
parejas, los expertos destacan seis componentes que pueden proporcionar información respecto
a la existencia de maltrato psicológico: degradación de la mujer; temor; minimización, que implica
transmitir a la mujer que es como un objeto y luego pasa a la cosificación, la "cosa" viviente;
privación; distorsión de la realidad subjetiva, entre otras.
Como consecuencia del maltrato, así como efectos del mismo, se producen una serie de síntomas
que pueden delatar al profesional la posible existencia de violencia. Estos síntomas facilitan las
preguntas, y el trabajo del profesional en prestar ayuda a la víctima de maltrato. En la salud física
éstos incluyen: huellas de golpes, heridas, fracturas, quemaduras, problemas neurológicos. En
cuanto a la salud psicológica, los síntomas más relevantes son depresión, sentimientos de
incapacidad e indefensión, inseguridad; pesadillas de ansiedad, ataques de pánico, insomnio;
bulimia y problemas derivados relacionados con la alimentación.

Como consecuencia, puede darse una mayor ingesta de psicofármacos. En la salud sexual se
presentan síntomas como la pérdida del deseo sexual; problemas ginecológicos y urinarios,
trastornos menstruales y tantos otros.
Las secuelas del maltrato en la mujer comprenden la baja autoestima, sentimientos de
dependencia del varón; creencia en los mitos sobre la violencia doméstica; miedo; estrés; crisis
de ansiedad; depresión; dudas sobre la propia salud mental; incomunicación y aislamiento;
autoculpabilización de cuanto le está ocurriendo; ausencia de esperanza; impotencia e indecisión
acerca de la solución de sus problemas; anhedonia general; nihilismo; irritabilidad; desconfianza,
introversión; trastornos alimentarios y del sueño; ansiedad; irritabilidad; agresividad;
inseguridad.

El candado del silencio
Hoy día es inminente integrar en esta serie de duras, así como trágicas realidades, las mal-famosas
"fake news", o, por decirlo en castellano, las noticias mentira, o basura, en que lo de menos es
informar; tan solo imbuir, inducir y destruir costumbres, culturas, poblaciones.
Y finalmente. . . algunas inquietudes:
Según el tipo de agresión se debe romper la cadena tanto transcultural como atávica de silencio
y acudir a centros específicos de planificación familiar, atención primaria y entidades jurídicas
estatales (comisarías de familia, institutos de medicina legal), asimismo a trabajadores sociales, a
hospitales. Todos ellos hoy en día están cualificados profesional y humanamente para recibir y
atender los casos que se requieran.
Es de resaltar que, al acudir a estos centros, debe darse toda la información que soliciten los
profesionales, al igual que plantear todas las preguntas que requiera quien acuda a éstos por
ayuda.
Así, todo lo antes dicho, intenta romper ese ciclo negativo que tanto afecta nuestra sociedad y su
humanismo, en todos los continentes.

Psicologia. com ­ ISSN: 1137-8492

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