El desarrollo del primer año marca las características de la maduración neuropsicológica. Las primeras relaciones del niño con el mundo se basan en actividades gnosopráxicas reflejas, que posteriormente se integran a conductas más complejas. Los primeros vínculos afectivos son fundantes de la construcción de la personalidad y contribuyen de manera singular para la construcción del esquema corporal y viceversa. La arquitectura