El interés por la evaluación de la propensión a los trastornos psicóticos en sujetos sanos, supuso una proliferación en el desarrollo de instrumentos psicométricos durante las dos décadas pasadas. Los primeros instrumentos pretendían identificar rasgos similares, en cierto modo, a los síntomas psiquiátricos de la esquizofrenia (como los delirios) y no tanto escalas reales de propensión al trastorno psicótico. De éstas, se fue progresando hacia escalas menos restringidas hasta llegar a medidas multidimensionales de personalidad esquizotípica. Entre ellas podríamos destacar por ejemplo, las escalas desarrolladas por el equipo de Chapman (PAS, PhA, SoA, IN, SAS, ?), las del equipo de Claridge (STQ, CSTQ, O-LIFE), o las de Raine (SPQ, SPQ-B).En estos instrumentos se evidencia una gran heterogeneidad en las escalas y sus contenidos. Algunos evalúan sólo determinados signos, síntomas y rasgos de la esquizotipia, mientras que otros adoptan una visión más comprehensiva del constructo. En cualquier caso, se observa un cierto consenso en cuanto a que la esquizotipia tiene una naturaleza multifactorial y que guarda un paralelismo análogo con la definida en la esquizofrenia. En ella se reconocen generalmente dos dimensiones (positiva y negativa) y en algunos modelos se incluyen una, dos o tres dimensiones más que habitualmente tienen un carácter cognitivo, emocional-afectivo y/o de disconformidad. Se presenta una revisión de los instrumentos más utilizados en la evaluación de la esquizotipia, así como sus escalas los modelos de estructura factorial que los sustenta.