Este trabajo es realizado en el contexto de una crisis nueva en la República Argentina. Nueva por ser aún una más, pero nueva por sus características, y profundidad. Un ejemplo quizás sirve de mil palabras, la Argentina tradicional país receptor de emigrantes a pasado a ser un intenso exportador de recursos humanos.Esto ha traído enormes consecuencias que hemos abordado en otros artículos. Asimismo un país exportador de alimentos de primer orden mundial, ha pasado a ser un país con muertes por desnutrición infantil. Asimismo otra novedad histórica es que la realidad se ve transmitida, ampliada, y quizás modificada por la transmisión de la información, predominantemente por los medios.La percepción de la victimización , no es una variable constante y asimismo sabemos que está relacionada con factores del medio, el individuo, la resiliencia, y la modalidad de toma, o percepción de la información recibida. Esta última situación plantea el interés en plantearse otros cuadros clínicos, o al menos los límites impuestos por los modelos originales.En nuestro medio A. Cía ya ha planteado el cuadro de estrés por amenaza traumática , y anteriormente conjuntamente con Benyakar, y Collazo hemos planteado el síndrome de ansiedad por disrupción . En este trabajo continuamos una serie en la cual nos planteamos la pertinencia de otros cuadros clínicos y otros elementos que influyen en el campo del trauma, relacionando los mismos con el dominio de las cogniciones, representaciones y percepciones.