Parece natural suponer que la mujer debe ser madre, cumplir con ese rol y llevar adelante lo que la sociedad y la cultura indica en relación al cómo ser una buena madre. Sin embargo, esta naturalización de la maternidad no es sin costos psíquicos y subjetivos para las mujeres de la actualidad, y para todas aquellas que han vivido a través de la historia. El cambio que sufre la mujer al ser madre trae en si mismo aparejada toda una transformación psíquica y física, social y subjetiva. Desde los efectos que la maternidad puede traer en el caso de los sujetos con una predisposición patológica, hablamos de la posibilidad de ser desencadenante de brote psicótico, de una depresión profunda, e incluso se puede montar un delirio sistematizado en torno al ser madre.Si recorremos un poco la estructura psicótica en mujeres (madres o no, pero en ambos casos marcadas igualmente por el discurso Moderno fundado en el mito Mujer = Madre ) vemos que la patología ronda muchas veces a la maternidad como eje central sobre el que se construye desde agravios y prejuicios hasta delirios no solo por parte de las propias mujeres que padecen la enfermedad, sino de la sociedad (no solo hablamos de familiares, amigos y sociedad en general, sino muchas veces también el propio cuerpo medico profesional) que las rodea y que las juzga según los parámetros de ?buena madre? a los cuales la Modernidad nos fue acostumbrando según usos y tradiciones. Es desde aquí que queremos plantear este trabajo, y ver cuáles son los efectos de la maternidad sobre la psiquis de las mujeres, no solo de aquellas a las que les aqueja una patología sino de todas las que transitan por el cambio que alberga el paso a la maternidad.