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Última actualización web: 18/05/2022

Las actitudes y el nivel de dependencia en la adaptación al divorcio.

Autor/autores: Sagrario Yárnoz
Fecha Publicación: 01/03/2008
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

El proceso de divorcio es un evento estresante. En esta comunicación vamos a analizar las relaciones entre la adaptación al divorcio y determinadas características demográficas, así como otras variables psicológicas tales como el nivel de dependencia, las actitudes sobre el divorcio y el nivel de participación en la decisión de divorciarse.

Para ello vamos a utilizar análisis correlacional y análisis de la regresión. Los resultados han señalado que la dependencia emocional e instrumental, así como un bajo nivel de educación y las actitudes poco favorables al divorcio explicarían las dificultades de ajustarse. Influye además una mayor edad.

Palabras clave: Adaptación al divorcio, Ajuste, Dependencia, Estrés

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Las actitudes y el nivel de dependencia en la adaptación al divorcio.

(The attitudes and the level of dependency in the adaptation to the divorce)

Sagrario Yárnoz; Jesús Guerra; Mikel Plazaola; Jesús Biurrun; Priscila Comino.

Universidad del País Vasco. Facultad de psicología.

PALABRAS CLAVE: adaptación al divorcio, ajuste, dependencia, estrés

(KEYWORDS: adaptation to the divorce, fits, dependency, stress)

Resumen

El proceso de divorcio es un evento estresante. En esta comunicación vamos a analizar las relaciones entre la adaptación al divorcio y determinadas características demográficas, así como otras variables psicológicas tales como el nivel de dependencia, las actitudes sobre el divorcio y el nivel de participación en la decisión de divorciarse. Para ello vamos a utilizar análisis correlacional y análisis de la regresión. Los resultados han señalado que la dependencia emocional e instrumental, así como un bajo nivel de educación y las actitudes poco favorables al divorcio explicarían las dificultades de ajustarse. Influye además una mayor edad.

Abstract

The divorce process is a stressful event. In this communication we are going to analyze the relations between determined demographic characteristic and the adaptation to the divorce, as well as other psychological variables such as the level of dependency, the attitudes on the divorce and the level of participation in the decision to divorce. For it we are going to use correlational analysis and analysis of the regression. The results have indicated that the “emotional and instrumental dependency”, as well as a low level of education and the little favourable attitudes to the divorce would explain the difficulties to adjust. It influences in addition a greater age.

Introducción

La prevalencia de las separaciones y divorcios va en aumento. A mitad del siglo XIX el 5% de los matrimonios terminaban en divorcio. Actualmente se habla del 50%. En la Unión Europea se producían dos divorcios por cada 1000 habitantes en 2004, lo que suponía casi un 40%, según Eurostat Yearbook 2006-07 (1).  
La incidencia del divorcio en el estado español sigue aumentando desde su legalización en 1981. Según datos del Instituto Nacional de estadística (INE) (2), España es el tercer país de la Unión Europea, después de Portugal e Italia, donde la proporción de divorcios ha aumentado más en la última década (casi un 40% desde 1996), a pesar de que la tendencia a la duración del matrimonio es mayor, una media de 13. 8 años. Según los datos del INE, la mayoría de los divorcios ocurren entre los 30 y los 49 años.
El modelo de emparejamiento está cambiando. Del matrimonio para toda la vida se ha pasado a una serie de matrimonios consecutivos, con etapas intermedias que podríamos llamar de “soltería”. Este hecho tiene implicaciones para los adultos, pero también para los hijos.  
Desde un punto de vista psicológico el divorcio supone un proceso de adaptación para los adultos y para los hijos. Aunque puede ser mucho más positivo que una situación de marcado conflicto mantenida en el tiempo, sin embargo, es una situación más o menos traumática, como se evidencia de que tanto los adultos como los niños provenientes de familias separadas puntúan más bajo que los integrantes de “familias intactas” en un buen número de indicadores de bienestar.  
El objetivo de la investigación que aquí presentamos es analizar en una muestra de personas divorciadas las relaciones entre una mejor adaptación al divorcio y determinadas características individuales, tanto demográficas (tiempo que llevan divorciados, tiempo que han estado casadas, número de hijos, nivel de ingresos, haberse vuelto a casar o convivir con alguien); como psicológicas (nivel de dependencia (emocional e instrumental), vinculación cognitiva continuada a la ex pareja (preocupación por la ex pareja y grado en que se la echa de menos), actitudes sobre el divorcio) y, nivel de participación e iniciativa en la decisión de divorciarse.


El proceso de divorcio: estresores, moderadores y ajuste.
Al divorcio se le ha considerado como un proceso de estrés (3), y también, como un proceso de duelo (4), y desde luego puede ser considerado como ambas cosas. Comienza cuando el matrimonio utiliza estrategias para abordar, y a veces obviar, los desacuerdos o problemas más o menos graves que pueden surgir con la convivencia. Por lo general, no son los dos miembros de la pareja los que desean el divorcio. Sus percepciones y emociones son diferentes, y además puede haber una temporalización diferente, según se sea la persona que inicia el divorcio o la que se resiste a él. Entre los “estresores” más estudiados en esta situación, que afectan negativamente al bienestar de los adultos, destacaríamos el “tener en solitario la responsabilidad de los hijos”, el “perder contacto con ellos”, el “conflicto con la pareja”, la “pérdida de contacto social (familia, amigos)”, la “pérdida de poder adquisitivo” y la “necesidad de cambiar de residencia”. También los niños se ven afectados por la separación, por ejemplo, una menor disponibilidad afectiva de los padres, un previsible empeoramiento económico, posibles cambios de escuela y del entorno medio ambiental (5).
Con respecto al “ajuste”, se evidencia que durante el proceso de separación tanto los adultos como los niños sufren un descenso en su nivel de bienestar (se sienten más infelices, con más síntomas de distrés, menor autoestima, un riesgo más alto de problemas de salud, mayor sentimiento de soledad y aislamiento, más problemas en general). Pero no debemos olvidar que el divorcio supone también la posibilidad de experimentar algunos cambios positivos, como mayor felicidad, mayor autoconfianza y mayor sensación de control sobre la propia vida. La expectativa sobre este periodo es que, pasada la crisis, se volverá a una situación de ajuste positivo en la vida del individuo.  
Además, debemos tener en cuenta los “moderadores”, que son aquellas variables que facilitan o dificultan ese proceso. Entre estos moderadores nos encontramos, entre otros, con el género, el nivel económico, la edad, así como una serie de características psicológicas, entre las que se encuentran la percepción de la propia eficacia para hacer frente a la situación, las habilidades de superación que posee la persona frente al estrés, sus habilidades sociales y, finalmente, las características estructurales del medio donde está insertada la persona en proceso de divorcio, tales como las políticas de empleo, las posibilidades de jornadas flexibles para atender simultáneamente al trabajo y al cuidado de los hijos, los servicios comunitarios para el cuidado de los niños o la posibilidad de ser asesorado/apoyado en cuestiones relacionadas con la nueva situación (5).  
Igualmente deberán tenerse en cuenta variables interpersonales, tales como el apoyo social con el que se cuenta, las actitudes sobre el divorcio, quién ha iniciado el proceso, la capacidad de la persona divorciada para formar nuevas relaciones, el grado de conflicto entre los ex cónyuges y el apego psicológico que se mantenga al ex cónyuge. A continuación pasamos a comentar con más detenimiento algunos de estos factores.


Relaciones entre variables demográficas y ajuste al divorcio.
“Género”, “edad” y “nivel educativo” han sido asociados en distintas investigaciones como moderadores en la adaptación al divorcio. Algunos investigadores suponen que los hombres se adaptan mejor al divorcio ya que sufren menos que las mujeres las consecuencias económicas del divorcio (6). En el sentido contrario, otras investigaciones han encontrado que los hombres acumulan más estresores, y que suelen tomar menos la iniciativa para divorciarse (7). Por lo general, tienen menos amigos que ellas, y suelen perder la custodia y, a veces, el contacto con los hijos.  
Respecto a la edad los resultados son inconsistentes. Algunas investigaciones encuentran que las personas de más edad tienen más dificultades en ajustarse a la situación, y presentan un mayor número de problemas psicológicos asociados al divorcio que las más jóvenes (7), mientras que otras encuentran lo contrario (8).  
El nivel de educación también ha sido tenido en cuenta como un factor moderador con un cierto peso en la adaptación al divorcio; pero igual que en los casos anteriores, una revisión de lo escrito sobre el tema conduce a resultados contradictorios (3).

Preocupación por la ex pareja.
Dentro de las variables psicológicas importantes en el ajuste de los individuos a la situación de divorcio se ha considerado la vinculación continuada al ex cónyuge después de la separación, que ha sido objeto de controversia y de diversas interpretaciones.  
La continuidad de sentimientos positivos hacia el ex esposo es considerada como una parte del distrés general que se experimenta al divorciarse (9), manifestado con frecuencia en pensamientos intrusivos sobre el ex esposo tras la separación (10, 11).
El apego continuado hacia el ex cónyuge es para Kitson (12) la principal causa del distrés que experimentan las personas divorciadas. Es, por tanto, considerado como un índice de falta de ajuste al divorcio.
La dependencia interpersonal.
Un exceso de dependencia puede ser considerado como un trastorno de personalidad, y está recogido como tal en el DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) (13). Se le define como “una necesidad general y excesiva de que se ocupen de uno, que ocasiona un comportamiento de sumisión y adhesión, y temores de separación, que empiezan al inicio de la edad adulta y se da en varios contextos”. Se caracteriza por dificultades para tomar decisiones cotidianas, miedo a perder el apoyo de los demás, falta de confianza en el propio juicio, sentimiento de desamparo cuando se está solo, miedo al abandono, y reemplazo urgente de relaciones importantes cuando se pierden.
Hirschfeld, Klerman, Gough, Barret, Korchin y Chodoff (14) realizaron un análisis factorial de un gran número de cuestionarios utilizados para evaluar la dependencia, y extrajeron tres dimensiones subyacentes: “dependencia emocional hacia los otros”, “falta de autoconfianza social” y “afirmación de autonomía”. Distinguieron entre dependencia instrumental y dependencia emocional, y construyeron el “Inventario de Dependencia Interpersonal” (IDI) (14).  
Algunas investigaciones (15) han encontrado que la dependencia, tanto instrumental como emocional, correlaciona con el género, el nivel de masculinidad o feminidad y con el estilo de apego (16). Además, en una investigación realizada por nuestro equipo en una muestra de estudiantes, diversos aspectos de la inseguridad en el apego correlacionaban con dependencia instrumental y/o emocional (17).


Método

La presente investigación.
El objetivo general de nuestra investigación es explorar en una muestra de personas divorciadas las relaciones existentes entre variables demográficas, dependencia, actitudes hacia el divorcio y ajuste al mismo. Basándonos en una revisión de la literatura escrita sobre el tema, planteamos las siguientes hipótesis:
1. Nuestra hipótesis general es que serán las variables relacionadas con la dependencia y las actitudes las que tengan una mayor influencia en la adaptación al divorcio que las variables demográficas.
2. Planteamos, por tanto, la existencia de relaciones entre “ajuste”, “preocupación”, “actitudes” y “dependencia” en el siguiente sentido:
2. 1. La preocupación por la ex pareja estará relacionada con dependencia emocional e instrumental, con actitudes desfavorables al divorcio, y, por lo tanto, habrá un nivel menor de ajuste.  
2. 2. Un mayor ajuste estará relacionado con haber tomado la iniciativa en el divorcio y con actitudes favorables al mismo.  

Muestra.
La muestra está compuesta por 40 personas, 18 hombres y 22 mujeres divorciados, de los cuales 21 pertenecían a una asociación de padres y madres separados, y los otros 19 fueron contactados en un “Punto de Encuentro Familiar”. La edad de los sujetos estaba comprendida entre 22 y 68 años ( =45, 5; D. T. = 10, 1). Tenían entre uno y tres hijos. Han estado casados una media de 13, 2 años (D. T. =7, 7), y llevan separados o divorciados entre tres meses y 18 años. El 30% tenían estudios elementales, 45% estudios de nivel medio y un 25% estudios universitarios. Un 47% ganaba más de 570 euros, un 32% en torno a los 570 euros y un 20% ganaba menos de 570 euros al mes. Con respecto a su estado civil un 10% dijo estar soltero, un 7, 5% se habían vuelto a casar y el 82, 5% restante se definen como divorciados o separados. El 35% convive con otra persona tras el divorcio y un 65% vive sólo. La participación en este estudio fue voluntaria.

Instrumentos.
Los participantes completaron los siguientes cuestionarios y autoinformes:
1. Cuestiones demográficas, iniciativa y actitudes hacia el divorcio.  
Los participantes respondieron a una serie de preguntas que incluían tiempo que han estado casados y divorciados, número de hijos, nivel de ingresos, actitudes hacia el divorcio e iniciativa tomada respecto al mismo.
2. Ajuste
-“Ajuste autopercibido al divorcio” y “preocupación por la ex pareja”. Ocho preguntas basadas en Kitson (12), tomadas de Wang & Amato (5). Reflejan preocupaciones habituales tras el divorcio y pensamientos continuos sobre la ex pareja. La preocupación hacia la ex pareja es comúnmente usada como un indicador del ajuste al divorcio, ya que pensar mucho sobre la ex pareja, preguntarse qué estará haciendo etc. , refleja una adaptación pobre al divorcio.  
-“Bienestar subjetivo”, para ello utilizamos la escala de afectividad Positiva y Negativa (PNA) de Bradburn revisada (18). adaptación al castellano de Vergara, Yárnoz y Páez, (19).  
La afectividad negativa está asociada a los problemas interpersonales, el neuroticismo y la ansiedad. La afectividad positiva a los contactos sociales y a la extraversión, y negativamente a la depresión (20).
3. Dependencia.  
La “Dependencia” fue evaluada con una versión en castellano del “Interpersonal Dependency Inventory” (IDI), (14). Esta escala distingue entre dependencia emocional y Dependencia Instrumental.


Resultados

Análisis descriptivo.
Con respecto a “Iniciativa en el divorcio” 13 participantes (32, 5%) dicen que fue la ex pareja quien tomó la iniciativa, 5 (12, 5%) que ambos, y 22 (55%) que fueron ellos los que tomaron la iniciativa.
Con respecto a las variables “Ajuste al divorcio”, “preocupación hacia la ex pareja” y “actitudes”.
La media de “ajuste al divorcio” fue de 9, 18 (D. T. = 1, 77). La media en “preocupación por la ex pareja” fue de 5, 00 (D. T. = 1, 22). Con respecto a las actitudes, un 45% cree que las parejas se divorcian con demasiada facilidad hoy en día, mientras que un 55% piensa lo contrario. El 87, 5% está de acuerdo en que la felicidad de las personas es más importante que mantener un matrimonio que no funciona, mientras que un 12, 5% se muestra en desacuerdo.
Análisis relacional.
Se analizaron también distintas asociaciones entre variables utilizando el análisis correlacional. Un análisis más detallado así como las tablas de resultados se puede consultar en Yárnoz et al. (en prensa).
Describiremos en primer lugar las asociaciones entre variables demográficas con “preocupación con la ex pareja” y “ajuste”.
Según nuestros datos, hay una asociación negativa entre sexo (r=-302, p<, 10), nivel de ingresos (r=-275, p<, 10) y cambio de residencia tras el divorcio, lo cual indica, por la forma en como se codificaron las respuestas, que las mujeres tienden a mantenerse en la misma residencia más que los hombres, y a tener un nivel de ingresos más bajo que ellos. Hemos encontrado también correlaciones inversas entre la edad y la “afectividad positiva” (r=-321, p<, 05), así como entre edad y ajuste, esta vez no significativa (r=-251, p=, 15) que apoyarían los datos de Wallerstein (7) sobre la influencia del género en el nivel de ajuste. Haberse vuelto a casar o convivir con alguien tras el divorcio correlaciona de forma significativa con años de casado (r=345, p<, 05), haber salido con alguien tras el divorcio (r=376, p<, 05), y, tendencialmente, con “afectividad negativa” (r=297, p<, 10).
Veamos ahora las Asociaciones entre “actitudes”, “preocupación”, “ajuste”, “dependencia”, y “sentimientos hacia la ex pareja”.
El “ajuste autopercibido” está correlacionado con la “afectividad positiva” (r=356, p<, 05), así como con haber tenido la iniciativa en la decisión de divorciarse (r=309, p<, 10). Una “actitud contraria” al divorcio está asociada con una mayor “dependencia instrumental” (r=397, p<, 05) e, inversamente con la “afectividad positiva” (r=-295, p<, 10). Las creencias favorables al divorcio (“la felicidad es más importante que mantener un matrimonio que no funciona”) se correlaciona negativamente con la “dependencia emocional” (r=-394, p<, 05), con la “preocupación por la ex pareja” (r=-350, p<, 05) y con la “afectividad negativa” (r=-391, p<, 05). La “preocupación por la ex pareja” correlaciona con la “dependencia instrumental” (r=473, p<, 05) y con la “dependencia emocional” (r=388, p<, 05).  
Estos datos confirman en buena parte nuestras hipótesis de que la preocupación por la ex pareja está relacionada con dependencia emocional e instrumental, e inversamente con actitudes favorables al divorcio. También hemos encontrado asociaciones entre preocupación y un nivel menor de ajuste (correlaciones negativas con afectividad positiva), aunque en este caso, no son estadísticamente significativas.  
Un mayor ajuste al divorcio está relacionado con haber tomado la iniciativa en el divorcio, con actitudes favorables al mismo, con afectividad positiva y de forma negativa, con actitudes desfavorables al divorcio. Las actitudes desfavorables al divorcio se relacionan de manera estadísticamente significativa con la dependencia instrumental (no con la emocional), mientras que las favorables al divorcio correlacionan negativa y significativamente con la dependencia emocional.


Análisis de regresión.
Un paso final en esta investigación fue tratar de determinar, mediante análisis de regresión lineal, el papel jugado por las variables demográficas (sexo, edad, número de años casado, número de años separado, nivel de educación, ingresos, si se ha vuelto a casar, si sale o ha salido con alguien tras el divorcio), la preocupación por la ex pareja, la iniciativa, la dependencia (tanto instrumental como emocional) y las actitudes, tanto favorables como contrarias, consideradas como variables independientes, en la predicción del desajuste al divorcio (afectividad negativa y preocupación por la ex pareja), por un lado, y en la predicción del ajuste al mismo (afectividad positiva y ajuste autopercibido), por otro, consideradas como variables dependientes.  
Mediante este tipo de análisis de las variables independientes mencionas sobre “afectividad negativa” como variable dependiente, hemos encontrado que la “dependencia emocional” explica el 26. 8% de la varianza (R²=. 268; F (8. 69)=24. 94; p<. 01). Cuando el “nivel de educación” se añadía a la ecuación, el porcentaje de varianza explicada alcanzaba el 40. 4% (R²=. 404; F (8. 12)=20. 31; p<. 005). Los coeficientes beta para “dependencia emocional” (. 514, p=. 007) y “nivel de educación” (-. 399, p=. 029) nos indican que una elevada dependencia emocional y un bajo nivel de educación pueden explicar un porcentaje importante (40. 4%) del malestar sentido tras el divorcio.
En el análisis de regresión múltiple de “preocupación por la ex pareja” como variable dependiente, y “dependencia (instrumental y emocional)”, “ajuste”, “afectividad positiva” y “actitudes (favorables y contrarias al divorcio)”, como variables independientes, encontramos que la “dependencia instrumental” explica el 18. 7% de la varianza (R²=. 187; F (6. 05)=1. 02; p=. 023). Al añadir a la ecuación “actitudes favorables al divorcio”, el porcentaje de varianza explicada alcanzaba el 31. 4% (R²=. 314; F (6. 02)=20. 31; p=. 009). Los coeficientes beta para dependencia instrumental (. 478, p=. 014) y actitudes favorables al divorcio (-. 390, p=. 039) nos indican que una elevada dependencia instrumental y bajos niveles de actitudes favorables al divorcio pueden explicar una parte, el 31. 4%, de la preocupación constante por la ex pareja.
Con respecto al “ajuste al divorcio”, la “afectividad positiva” (como medida de ajuste), así como el “ajuste autopercibido” son explicados por una única variable: la edad, y con resultados prácticamente iguales. En el primer caso, afectividad positiva, la edad explicaba el 28. 7% de la varianza (R²=. 287; F (9. 45)=28. 85; p=. 006). Los coeficientes beta para esta variable eran de -. 566, p=. 006. En el caso del ajuste autopercibido, la edad explicaba el 26. 6% de la varianza (R²=. 266; F (8. 59)=28. 85; p=. 008). Los coeficientes beta para esta variable eran de -. 548, p=. 008. En ambos casos, pues, cuanto mayor es la edad de la persona, más bajo es su nivel de ajuste, tanto evaluado según sus propias estimaciones como utilizando la afectividad positiva como criterio.


Conclusiones

El objetivo general de esta comunicación ha sido dar a conocer las relaciones existentes entre variables demográficas, dependencia, actitudes hacia el divorcio y ajuste al mismo, en una muestra de personas divorciadas. Partíamos de la hipótesis general de que variables relacionadas con la dependencia y las actitudes tendrían más peso en la adaptación al divorcio que las variables de tipo demográfico. Esto ha sido parcialmente confirmado. Lo mismo podría decirse de las relaciones entre ajuste, preocupación, actitudes y dependencia.  
Tal y como muestran nuestros datos, la preocupación por la ex pareja está relacionada con dependencia emocional e instrumental. También con actitudes desfavorables al divorcio, aunque debemos de precisar que esta relación ha sido con niveles bajos de actitudes favorables al divorcio. Tal vez las personas que sustentan actitudes contrarias al divorcio no se divorcian.  
También hemos encontrado relaciones entre un mayor ajuste autopercibido al divorcio y haber tomado la iniciativa, pero no hemos encontrado correlaciones positivas con actitudes favorables al mismo, ni negativas con actitudes desfavorables al divorcio. Se confirma, asimismo, la hipótesis de que las actitudes desfavorables al divorcio estarán relacionadas con la dependencia instrumental, en este caso, mientras que las favorables al divorcio estarán relacionadas negativamente con la dependencia emocional.
En conclusión, la dificultad en la adaptación al divorcio es explicada por la dependencia (instrumental y emocional), un bajo nivel de educación y actitudes poco favorables al divorcio; mientras que el ajuste al divorcio es explicado únicamente por la edad, las personas de más edad tienen una mayor dificultad en ajustarse a la situación de divorcio.


Bibliografía

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