Nos reuníamos una vez a la semana, las sesiones duraban una hora y media. Nos propusimos descubrirles el mundo de los sentimientos, las emociones, los miedos y las fantasías. Ponerles en contacto con el mundo interno. La mayoría estaba vírgenes en cuanto a conocimiento de sí mismos y el nivel de introspección era muy bajo. Como siempre hubo algún miembro del grupo que pudo servirnos de aliado por tener un nivel más elevado de mentalizaci&oa