Última actualización web: 16/06/2021

Intervención sobre el consumo de drogas en personas afectadas de enfermedad mental grave, atendidas en el Centro de Rehabilitación Psicosocial (C.R.P.S.).

Autor/autores: Rocío Caballero Campillo
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Adicciones .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Hace un recorrido muy detallado de la intervención desde un CRPS sobre la comorbilidad consumo y enfermedad mental grave orientada a la estabilización de la patología psiquiátrica y la reducción del consumo. La recuperación de habiliades y capacidades que permitirán a la persona recuperar roles sociales valiosos y su integración social normalizada y con bajo riesgo para la recuperación del consumo.

Palabras clave: Rehabilitación, drogas

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INTERVENCIÓN SOBRE EL CONSUMO DE drogas DE PERSONAS AFECTADAS POR enfermedad MENTAL GRAVE, ATENDIDAS EN EL CENTRO DE REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL ( C. R. P. S. )

 

AUTORA: Rocío Caballero Campillo. Psicóloga en C. R. P. S. de Móstoles.

 

CENTRO DE REHABILITACION PSICOSOCIAL (C. R. P. S. ).

 

Es un recurso específico de la Red Pública de atención Social a Personas con enfermedad Mental Grave y Duradera de la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, para ayudarles a recuperar el máximo grado de autonomía personal y social, y promover su mantenimiento en integración en la comunidad. Así como apoyar y asesorar a sus familias.

 

POBLACIÓN A LA QUE SE DIRIGE

 

Personas con enfermedades mentales graves y crónicas ó duraderas (esquizofrenia, trastorno bipolares, trastornos paranoides, otras psicosis…) Con edades comprendidas entre 18 a 65 años. Que presentan dificultades en su funcionamiento psicosocial autónomo y en su integración social normalizada. Necesitando un apoyo específico y estructurado para avanzar en su rehabilitación e integración en la comunidad.

Por lo general, el perfil de personas usuarias de los servicios del C. R. P. S, sufren menor deterioro que el perfil de usuarios de los Centro de Día, anteriormente comentados.

 

OBJETIVOS GENERALES DEL CRPS

 

Favorecer la recuperación o adquisición del conjunto de habilidades y competencias personales y sociales necesarias para el funcionamiento en la comunidad en las mejores condiciones posibles de autonomía, normalización y calidad de vida
Potenciar y apoyar su integración social facilitando el desempeño de roles sociales valiosos y normalizados
Ofrecer seguimiento, apoyo y soporte social a cada persona que lo necesite para asegurar el mantenimiento en la comunidad del modo más autónomo y normalizado que sea posible en cada caso
Ofrecer apoyo, asesoramiento y formación a las familias
Apoyar, colaborar y coordinarse con los servicios de salud mental de referencia, servicios sociales generales y otros recursos sociocomunitarios, para favorecer y articular una atención integral que posibilite procesos de rehabilitación y apoyo comunitario, ajustados a las necesidades de cada una de las personas atendidas.

 

EL proceso DE REHABILITACIÓN DESDE EL CRPS

 

Atendido por un equipo multidisciplinar de profesionales expertos en la Rehabilitación Psicosocial de personas afectadas de enfermedad Mental Grave y Duradera, que suele estar compuesto por:

 

1 Director psicólogo

2 ó 3 psicólogos

1 Terapeuta Ocupacional. En el caso de equipos con 2 psicólogos.

1 Trabajador Social

2 ó 3 Educadores Sociales

1 Administrativo

 

El CRPS ofrece programas estructurados con diferentes opciones para el entrenamiento y recuperación de las habilidades y capacidades, que permitan a las personas atendidas mejorar su autonomía y nivel de funcionamiento en las distintas áreas de la vida personal y social. Favorecer y apoyar su integración en su entorno comunitario, potenciando el desempeño roles sociales normalizados, fomentando el uso de recursos sociocomunitários y el desarrollo de redes sociales de apoyo.

 

ÁREAS DE INTERVENCIÓN: (Sacadas del artículo: consideraciones sobre el plan individualizado de rehabilitación de personas con trastornos mentales crónicos. Fernández Blanco J. I. ; Fernández y Fernández J. ; González Cases. J. ; Orviz García S. )

 

Se corresponden con la definición de Área Vital. Son parcelas de funcionamiento que contemplan los distintos ámbitos donde las personas tienen que desenvolverse para tener una vida adaptada y normalizada. Y son determinantes para la integración y/o autonomía de esas personas:

 

Área de convivencia, relaciones familiares y de pareja

Relaciones que se establecen entre personas que conviven e la misma casa o las que se entablan con otros significativos. En ellas se intercambia información personal y relaciones de apoyo mutuo (instrumental y afectivo). Se comparten proyectos. Son perdurables.

 

Área de Salud

 

Hábitos de salud y autocuidado general: higiene, descanso, nutrición, revisiones médica no psiquiátricas, consumo de tóxicos, ejercicio físico, vestimenta adecuada a la estación…

 

Cuidados específicos de la población psiquiátrica:

Prevención de crisis: adherencia a la medicación, disminución de conductas y variables ambientales de riego (entre ella el consumo de drogas) detección de pródromos…

 

Contempla también las habilidades y competencias de la persona afectada de E. M. G. para contener o enfrentar situaciones de crisis y disminuir la interferencia de la sintomatología. Y si cuenta con el apoyo de familiares o personas significativas en su entorno al respecto.

 

Incluye la recuperación de capacidades cognitivas básicas: atención, comprensión, orientación, espaciotemporal… que permitan recordar y estructurar la rutinas de autocuidado y disponer de prerrequisitos para propiciar una evolución favorable en otros ámbitos.

 

Área de autonomía económica

Se refiere a la solvencia económica que permita una autonomía real en el medio comunitario.

Incluye procesos de gestión adecuada de los recursos económicos personales, acceso a prestaciones e incorporación y mantenimiento en el mundo laboral haciéndolo extensible a los procesos de formación y capacitación pertinentes.

 

Área de autonomía doméstica

Disposición de habilidades destrezas y competencias que favorecen un desempeño normalizado en aspectos como:

Mantenimiento y cuidado de la casa.
Gestiones domésticas.
Alimentación.
Convivencia integrada en la comunidad de vecinos: relaciones interpersonales, obligaciones e la comunidad (pagos, juntas de vecinos…)

 

Área social y de ocupación del tiempo libre

Cantidad y calidad de las actividades que las personas realizan en su tiempo libre, principalmente en interacción con los demás. Y si de esta interacción se desprenden apoyos instrumentales y emocionales.

 

Área de autonomía en el entorno comunitario:

Hace referencia a las capacidades y competencias que deben de poseer las personas para desenvolverse de forma integrada en su entorno y para utilizar los recursos que le sean necesarios.

Por recursos se entiende el conocimiento y uso de medios de: comunicación (teléfono), de transporte, electrónicos y/o de soporte informático (cajeros automáticos, ordenadores…) recursos de entidades sociales y económicas (bancos, servicios sociales, oficinas de información…) entidades recreativas, académicas-formativas o de participación social (asociaciones) etc…. que una persona necesita para funcionar en su entorno, satisfacer sus necesidades y responder de modo adecuado a las exigencias del medio.

 

En torno a las áreas vitales se estructura la evaluación inicial y en base a la información obtenida en cada una de las áreas vitales descritas, se establecen hipótesis de intervención y se construyen los objetivos generales y específicos del Plan Individualizado de Rehabilitación en el que colaboran en su establecimiento y consecución la persona afectada de E. M. G. sus familiares, profesionales y otros mediadores significativos. Y que guía en todo momento la intervención rehabilitadora.

 

FINALIDAD DE LA REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL

 

Que la persona afectada de E. M. G. se mantenga en su familia y comunidad

 

De forma integrada y normalizada (en la medida posible)

 

Con calidad de vida. objetivos vitales y roles valiosos

 

PROCEDIMIENTOS DE REHABILITACIÓN

 

Potenciar fortalezas, capacidades, habilidades, apoyos naturales…

 

Disminuir déficits/barreras (Ej. consumo de drogas)

 

Rentabilizar oportunidades

 

TIPOLOGÍA DE USUARIOS DEL CRPS CON CONSUMO DE DROGAS:

 

Con consumo anterior al diagnóstico de la E. M. G. pero abstinentes tras su diagnóstico.
Con consumo previo a la enfermedad mental, que se mantiene tras su diagnóstico, pero abstinentes en la actualidad
Iniciaron consumo después del diagnóstico de la EM. G. pero ahora están abstinentes
Iniciaron el consumo después del diagnóstico de la E. M, G, y lo mantienen en la actualidad
I

 

CONSIDERACIONES EN EL CASO DE USUARIOS CON CONSUMO DE DROGAS

 

El consumo de drogas (pasado o actual) debe de tenerse en cuenta de forma transversal, (explícita o implícita) a todos los objetivos de rehabilitación, con la mirada puesta no solo en la intervención sino en la generalización y mantenimiento de sus beneficios una vez que se produzca el alta en el recurso rehabilitador.

 

Se justifica la intervención sobre el consumo de drogas desde el CRPS:

 

Cuando afecta a la estabilidad psiquiátrica y/o el proceso de integración/normalización del usuario, actuando como una dificultad / barrera.

 

Por demanda del propio usuario

 

INTERVENCIÓN CON CONSUMIDORES HISTÓRICOS/ABSTINENTES:

 

Son personas que tuvieron una historia problemática de consumo y que en la actualidad refieren abstinencia.

La intervención desde el CRPS estará orientada a PREVENIR LA RECUPERACIÓN DEL CONSUMO:

 

a) De modo transversal desde las intervenciones inespecíficas del proceso global de rehabilitación. Previniendo desencadenantes de consumo.

 

b) Con atención específica a las situaciones de alto riesgo para el consumo (S . A. R. ) si aparecen.

 

INTERVENCIÓNES CON CONSUMIDORES ACTIVOS

 

Se refiere a aquellas personas atendidas en el CRPS que mantienen un consumo activo y problemático en comorbilidad con la E. M. G. por la que fueron derivados al dispositivo.
La intervención con ellos puede estar orientada a:

 

a) REDUCCIÓN DEL DAÑO cuando no es posible abordar la limitación del consumo.

 

b) PREVENCIÓN DE LA ESCALADA EN EL CONSUMO tanto en cantidad de consumo como en número de sustancias que utiliza.

 

c) LIMITACIÓN DEL CONSUMO Es la intervención hacia la que tenemos que intentar encaminar las dos situaciones anteriores.

Los objetivos de limitación de consumo pueden estar dirigidos a reducir:

La cantidad y/o frecuencia de las sustancias consumidas
Número de substancias
Funcionalidad del consumo
El número de contextos o situaciones en los que ocurre el consumo

 

d) INSTAURAR LA ABSTINENCIA Como el máximo objetivo, y el técnicamente deseable, de limitación del consumo.

 

La intervención sobre el consumo desde el CRPS siempre estará integrada en el proceso global de rehabilitación con las siguientes posibilidades:

 

Incorporada como objetivo específico en el Plan Individualizado de Rehabilitación (PIR).
Reseñada como subobjetivo de un objetivo más amplio del PIR.
Transversal al proceso rehabilitador. Sin reflejarse literalmente en el PIR.

 

Respecto a desde donde se desarrolla la intervención sobre el consumo me remito a la ponencia introductoria en la que se hace referencia a la derivación de las personas atendidas con consumo problemático al Recurso específico de atención a las Drogodependencias, cuando ello es pertinente y posible. O el tipo de intervención que se puede realizar desde el CRPS cuando no cabe esa posibilidad y que se describirá a continuación deteniéndonos en cada grupo de objetivos que suelen conformar el Plan Individualizado de Rehabilitación y que son los siguientes:

 

PREVENIR LA DESESTABILIZACIÓN PSIQUIÁTRICA:

Conocer aspectos fundamentales de la enfermedad y como le afecta
Afianzar la adherencia al tratamiento farmacológico
Identificar conductas de riesgo de crisis y pródromos de descompensación, entre ellos el consumo.
Mantener la regularidad en los hábitos de descanso
Controlar el consumo de drogas (alcohol, cannabis, cocaína…)

 

Se diseñarán intervenciones individuales específicas para fortalecer la conciencia de enfermedad, reconocer la influencia del consumo en la desestabilización psiquiátrica, identificar la sintomatología psiquiátrica que favorece el consumo y viceversa.

 

Al respecto se utilizan: estrategias motivacionales (reflejadas en otra comunicación de esta misma mesa), psicoeducación sobre la enfermedad, medicación y consumo mediante la intervención psicológica individual (usuario y familia) y las intervenciones grupales de corte psicoeducativo con incidencia en la adherencia al tratamiento farmacológico y la prevención del consumo.

 

Si el usuario mantiene consumo activo y está dispuesto a la reducción del consumo se abordará su control desde las estrategias de modificación de conducta tradicionales. Se intentará contar con la colaboración de la familia y se informará y formará a la familia u otros relevantes para que prolonguen la intervención en el medio natural, fuera del CRPS.

 

Desde la intervención psicológica individual (usuario y familia), el apoyo individual de la educadora de referencia, y los grupos de entrenamiento específicos a tal fin (ansiedad) Se entrenarán las habilidades de disminución y afrontamiento del malestar que sean precisas. Se entrenarán, fortalecerán y/o apoyarán las prácticas orientadas a control de la interferencia sintomática (en caso de que sea preciso) y a la aceptación del malestar en el caso en que se mantenga la influencia de la sintomatología. Se propiciarán la limitación de la funcionalidad del consumo en lo que respecta al control de la sintomatología. Se demandarán apoyos farmacológicos desde el Centro de Salud Mental si se considera oportuno.

Si fuera preciso se establecerán acuerdos de apoyo e incluso de control externo con el usuario y la familia. Se supervisará su cumplimiento y se mediará en los conflictos que surjan al respecto. La intervención requerirá contactos frecuentes con el usuario y con su familia.

 

Si es consumidor activo y no está dispuesto a informar sobre el consumo se intervendrá utilizando estrategias motivacionales y evitando la instigación

En caso de que el usuario cierre las posibilidades de intervención, se intentará intervenir de modo indirecto mediante otros objetivos de rehabilitación

 

Los inconvenientes del usuario para informar sobre el consumo suelen ser:

 

Estigmatización del consumo y/o sus consecuencias. Por ser socialmente estigmatizado en su grupo de relación, en su trabajo, o en la familia si el usuario estaba distanciado y ha retornado al núcleo familiar.

 

Culpabilidad por las consecuencias del consumo (pasado ó activo) que puede estar en relación con la sintomatología delirante (ejemplo sensación de lectura de pensamiento: si piensa en ello las “voces” se enteran de lo que hizo si el consumo es pasado o de lo que hace si es actual).

 

Que las “alucinaciones le instiguen” al consumo cuando lo menciona y sean desencadenantes de consumo…

 

Miedo al creer que consumidores o vendedores pueden “vengarse” si habla sobre ello, dentro de un contextos delirante de persecución y perjuicio…

 

Pensar que se va a traicionar la confidencialidad de la información y se le va a comentar a su familia o a otras personas significativas en su vida privada.

Anticipar que si habla de ello le incrementarán la medicación psiquiátrica o le derivarán a un recurso de atención a drogodependientes o sufrirá un ingreso psiquiátrico.

 

Temor de descubrir a un amigo o familiar o compañero con quien consume o que también consume.

 

Relacionar el consumo con el inicio de la enfermedad y no querer pensar en ello porque le provoca mucha angustia.

 

Avergonzarse de hablar sobre ello con profesionales o con personas extrañas.

 

No darle importancia al consumo. No darle importancia ni al consumo ni a la enfermedad mental. No tener conciencia de problema respecto al consumo y/o la enfermedad mental.

 

Dejar abierta la posibilidad de nuevos consumos.

 

FACILITAR LA RECUPERACIÓN O ADQUISICIÓN DE PRERREQUISITOS QUE FAVOREZCAN LA AUTONOMÍA Y NORMALIZACIÓN EN EL FUNCIONAMIENTO Y LA INTEGRACIÓN EN LA COMUNIDAD:

 

Recuperar déficits cognitivos
Orientarse en el tiempo y el espacio. Utilizar la moneda. Comunicarse con medios técnicos Desplazarse. Usar soportes informáticos sencillos (cajero)
Adecuar el lenguaje. Normalizar las formas de comunicarse.
Recuperar conocimientos y habilidades académicas: lectura, escritura, cálculo básico… Técnicas de estudio.

 

Las dificultades cognitivas asociadas al deterioro por el consumo se pueden sumar a deterioro de las capacidades cognitivas asociable a la enfermedad psiquiátrica.

 

La intervención respecto a este objetivo, desde la atención psicológica individual, suele ser motivadora, de administración de reforzadores y de apoyo a intervenciones realizadas desde otras actividades dentro y fuera del recurso.

Las personas con grandes dificultades en este ámbito suelen contar también con la intervención individual de apoyo de una educadora del equipo del CRPS.

 

En la recuperación de capacidades cognitivas contribuyen las siguientes intervenciones grupales: estimulación cognitiva, recuperación de habilidades académicas y conocimientos culturales básicos, recuperación de repertorio de temas de actualidad y los grupos de entrenamiento en habilidades sociales básicas…

La implicación en estas actividades repercute además favorablemente en la ocupación del tiempo en un contexto supervisado, limitando las oportunidades de consumo.

 

Los beneficios de esta intervención pueden ponerse de manifiesto si se consigue que el usuario mantenga un intervalo de abstinencia suficiente para poder percibir en su práctica cotidiana la mejoría de su funcionamiento cognitivo y la recuperación de la funcionalidad del mismo en su vida diaria.

Ello tiene que coincidir con un periodo de estabilidad psiquiátrica y con la ausencia de cambios en la medicación psiquiátrica, pues la mejoría cognitiva podría atribuirse a la modificación del tratamiento farmacológico.

 

Si la mejora cognitiva fuera coincidente con la adecuación del lenguaje y la posibilidad de disponer de un espacio que compartir con otras personas (aunque sea un espacio protegido, estructurado como el CRPS) puede repercutir favorablemente en sus posibilidades para establecer algún tipo de comunicación satisfactoria sin mediar el consumo.

 

Facilitaría también la recuperación de conocimientos y habilidades académicas, la mejora de autonomía, la recuperación del disfrute con la lectura recreativa, la ampliación de repertorio de temas de conversación, y la aproximación a la utilización de recursos fuera del CRPS. Pudiendo contribuir a la integración del consumidor en recursos recreativos de bajo riesgo de consumo. O ser un primer acercamiento a restablecer una línea vital probablemente interrumpida, la académica, con intención ocupacional o formativo- laboral. Significando en algunos casos una aproximación a la recuperación de desempeños laborales.

 

PLANIFICAR Y ESTRUCTURAR LA ACTIVIDAD COTIDIANA. REINSTAURA HÁBITOS DE AUTOCUIDADO. ASUMIR RESPONSABILIDADES.

 

Recuperar la adecuación y autonomía en el autocuidado: aseo, nutrición, higiene personal, descanso, ejercicio…

 

Los avances en este subojetivo, se contraponen con el estilo de vida del drogodependiente y pueden contribuir a la prevención de consumos.

Las mejoras respecto a la estructuración de los ciclos de vigilia y descanso disminuyen las alteraciones del sueño que pueden dar lugar a consumo de drogas o uso inapropiado de mediación psiquiátrica.

 

El mantenimiento de una dieta equilibrada, la organización de los hábitos de descanso y la habituación a la actividad o al ejercicio físico, puede repercutir favorablemente en la disminución o estabilización del peso y la mejora del esquema corporal que también pueden ser motivos o de consumo de drogas (activadoras, anorexígenas) y de abandonos del tratamiento farmacológico.

 

La intervención al respecto se realiza desde el taller de salud, grupo informativo, grupo de autoadministración de la medicación, el grupo de deporte, jardines y huertos y el apoyo familiar. Además de intervenciones individuales.

 

Recuperar desempeños y roles
En el ámbito doméstico y gestión del hogar

En la gestión económica y gestiones personales y familiares

Recuperación de roles familiares

 

Las alertas en los consumidores respecto a este objetivo se suelen producir en el manejo de recursos económicos, con posibilidad de utilizar parte de ellos en el consumo.

 

Los avances en estabilidad, recuperación de capacidades, normalización y autonomía y el desprendimiento de los contextos más protegidos le pueden volver a poner en contacto con situaciones de riesgo para el consumo (volver a lugares del consumo, encontrarse con conocidos consumidores, encontrarse con capacidad para buscar y comprar…) Es pues un momento de prestar especial atención a las situaciones de alto riesgo para el consumo (S. A. R) desde la familia y profesionales y estructurar las intervenciones de prevención de recaídas, directa o indirectamente, con o sin total conocimiento por parte de usuario (supervisión familiar).

 

La recuperación de roles familiares también pueden ser un motivo de conflictividad familiar, y por tanto una variable de riesgo de consumo.

 

A los avances en este objetivo contribuyen la intervención familiar, los grupos de entrenamiento en habilidades sociales más complejas, los de entrenamientos en habilidades de afrontamiento y estrategias de control de la ansiedad, los grupos de actividades en el medio, los de corte más doméstico. Además de la intervención psicológica individual.

 

INTEGRACIÓN COMUNITARIA. RECUPERACIÓN DE ROLES SOCIALMENTE VALIOSOS. AMPLIACIÓN DE LA RED DE APOYO SOCIAL:

 

Mejorar las habilidades sociales. Favorecer la apertura a la interacción y el contacto social.
Utilizar o participar en recursos comunitarios: recreativos, formativos, asociativos, laborales…
Recuperar cometidos en la comunidad (ej. : presidencia de la comunidad de vecinos, mesas electorales…)
Reintegrarse de forma activa en el medio académico y/o laboral.

Al igual que en el objetivo anterior, los avances respecto a este objetivo pueden poner en contacto a la persona con situaciones de alto riesgo para el consumo.

Es conveniente que la persona ya tenga condicionado su plan de prevención de recaídas.

Pueden aparecer consumos que se abordarán con las técnicas al uso.

La mejoría puede conllevar también pérdida de conciencia de enfermedad y abandono del tratamiento farmacológico, con la recuperación de antiguas funcionalidades del consumo.

Los avances en autonomía, la mejora de capacidades, la normalización conseguida, pueden propiciar un deseo de desprendimiento de la supervisión de profesionales y familia.

El retornar a lugares de fácil acceso al consumo puede reactivar el sesgo atencional y la recuperación de la atracción por relaciones con consumidores y actividades relacionadas con el consumo.

A pesar de las indicaciones de integración en recursos de bajo riesgo, la disminución del riesgo siempre es parcial.

A pesar de que pueda disponer de una red social de personas no consumidoras, puede abandonarla o compatibilizarla con otros consumidores.

Las incorporaciones en actividades formativas, académicas o laborales pueden ser una fuente de ansiedad, conflictividad en las relaciones, pérdida de autoconfianza, afectación del ánimo, temores… que pueden ser disparadores de consumo.

Suele coincidir además con que las mejoras del usuario propician la relajación de la alerta y control familiar.

Es pues un momento en el que hay que estar pendiente de todo lo relativo a la posible recuperación o incremento del consumo

Además de las intervenciones psicológicas (centradas en el apoyo a la integración pero también en el consumo) y familiares, es conveniente respecto a este objetivo la intensificación de los entrenamientos específicos en habilidades sociales complejas (asertividad, enfrentamiento a conflictos) y mantener el contacto con alguna actividad grupal en el dispositivo rehabilitador, que ejerza como contexto de protección al que retornar si tuviera que abandonar de nuevo el ocio y las relaciones asociadas al consumo (ejemplo grupos de ocio o grupo de usuarios).

 

 

OPTIMIZAR EL APOYO FAMILIAR

 

Que la familia conozca los aspectos básicos de la enfermedad y acepte el diagnóstico del hijo
Que conozcan todos los aspectos que pueden ser relevantes en el consumo: sustancias, efectos, lugares de compra, coste de las sustancias, vías de administración.
Que identifiquen y valoren el consumo de drogas como factor de riesgo de recaída (incluido el consumo de alcohol)
Que dispongan de estrategias de detección e intervención sobre el consumo.
Que dispongan de los apoyos profesionales precisos

 

La intervención al respecto se desarrolla de modo específico y transversal desde la intervención psicológica individual, trabajo social y el apoyo de una educadora de referencia. Y en formato grupal desde los programas de escuela de Familias.

 

Para finalizar esta comunicación, sería interesante reflexionar si es realidad o mito el que las personas afectadas de la comorbilidad consumo + E. M. G. tienen alta probabilidad de incrementar o recuperar el consumo de drogas cuando tienen una evolución favorable en su proceso de rehabilitación.

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