En nuestros días, las tecnologías inteligentes, llámense Internet, móviles, PC o portátiles, han resignificado el modo en que niños, jóvenes y adultos se relacionan en espacio y tiempo con sus iguales. Internet se ha convertido en el refugio favorito de las nuevas generaciones, creando una infinidad de movimientos interactivos como respuesta a esta sociedad tecnológica, también denominada cibercultura. Centrándonos en ese sector, observamos que la Web posibilita el surgimiento de manifestaciones sociales como los llamados Hikikomori en Japón, y los Screenagers en Estados Unidos de Norteamérica, caracterizados por pasar grandes cantidades de tiempo frente a una pantalla, reduciendo significativamente las horas dedicadas al descanso, estudio, trabajo o familia.Adicionalmente, estas tecnologías dan voz, presencia y libertad de acceso a grupos alojados en páginas Web que promocionan como estilo de vida ideal la conexión ininterrumpida a la Red. Esto, más que abrir opciones, restringe a su uso desmedido, obstaculizando el desarrollo de diferentes habilidades, como las implicadas en la comunicación frontal. Asimismo, algunos grupos se caracterizan por el abuso y el ejercicio del poder, en detrimento de la construcción de un marco de equidad social. Este trabajo pretende alertar acerca de los efectos de la sobre-exposición a dichas tecnologías, y también, promover al análisis y la reflexión de las dificultades y retos que los profesionales de la salud tendremos que considerar en breve.