Tradicionalmente se ha tratado el Trastorno Bipolar únicamente con un enfoque farmacológico que se complementa con intervenciones psicoterapéuticas, particularmente con modelos psicoeducacionales, hacia un incremento de la eficacia. Estudios recientes enseñan que las creencias familiares acerca de la enfermedad pueden predecir la sobrecarga familiar, y esta podrá influenciar las manifestaciones de la enfermedad. Los cuidadores que han accedido a la psicoeducación incrementan los conocimientos de la enfermedad y reducen la sobrecarga, mejorándose la calidad de vida, el funcionamiento del enfermo y el curso de la enfermedad. Es objeto de este trabajo presentar las intervenciones psicoeducativas en cuatro grupos (total 71 pacientes/familiares), desarrolladas en la Asociación Pacientes Depresivos y Bipolares de Oporto desde 2004.Esta intervención asienta en el modelo McFarlane, enfocando en las características de la enfermedad y en el impacto específico en la familia, solución de problemas y red social. Hay dos grupos bipolares donde predomina el sexo femenino GBI (H7, M11) GBII (H11, M19), con distintas edades (GBI 61% 40-59A; GBII 67% 30-49A), un grupo unipolar (GU H6, M3; 67% 40-69A) y un familiar (GF H6, M8; 86% 50-69A). En el GB I y II la instrucción es superior (46%), bajando en GF (36%) y GU (22%). En el GBI (56%) y GU (77%) el paro o jubilación son predominantes mientras que GB II y GF (71%) se hallan mayoritariamente empleados. Estos programas permiten a los pacientes/familiares mayor competencia en el reconocimento de la sintomatología/crisis, resultando en disminución de hospitalizaciones, episodios menos debilitantes y mejorando la experiencia familiar.