La relación entre la personalidad esquizotípica y el psicoticismo, ha implicado habitualmente la psicopatía, la conducta antisocial, la agresividad y la impulsividad, entre otros. La impulsividad juega un importante papel tanto en la conducta normal como en las formas patológicas. Así, hallamos que la impulsividad subyace en alteraciones como la manía, el abuso de sustancias, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastornos del control de impulsos, algunos trastornos de personalidad, esquizofrenia, . . . Algunos autores han considerado la participación de un componente de impulsividad en la naturaleza de la personalidad esquizotípica, a veces en combinación con aspectos de disconformidad o asocialidad. Por otra parte, la impulsividad debe ser entendida no como un rasgo unitario sino como un constructo multidimensional. El objetivo del presente estudio es analizar en una muestra compuesta por 93 estudiantes universitarios, la relación entre esquizotipia (evaluada mediante el cuestionario O-LIFE) e impulsividad (evaluada a través de dos cuestionarios específicos, el I7 y el BIS10). Los resultados obtenidos muestran que si bien hay una cierta relación entre ambos constructos, ésta viene mediada esencialmente por componentes relacionados con la búsqueda de novedad y un alejamiento de los convencionalismos (que entroncaría básicamente con los componentes positivos de la esquizotipia) y por una baja empatía (que se vincularía con el componente negativo de la esquizotipia y se potenciaría por el alejamiento en las relaciones sociales). Sin embargo, la impulsividad, entendida como una forma de actuar poco deliberativa, debe ser considerada como un factor distinto y poco relacionado con la esquizotipia.