En las sociedades occidentales, de seguir la actuales tendencias de consumo, en pocos años, el tabaquismo pasará a ser una enfermedad predominantemente femenina, contrariamente a lo que ha sido a lo largo de su historia. En general, las mujeres fuman por los mismos motivos que los varones, aunque existen determinados factores socioculturales, personales y/o ambientales que puedan afectar en ocasiones de manera diferenciada entre ambos sexos.Entre los factores socioculturales que influyen en el consumo se encuentran: a) aceptabilidad social, (muy importante en las mujeres jóvenes); b) influencia de los padres, mayor en el caso de las chicas por el aumento del consumo de las madres; c) influencia de los amigos y presión de grupo, que se considera similar entre varones y mujeres y d) otros factores: nivel cultural y educativo, poder adquisitivo, modelos sociales e ídolos y actitudes y creencias religiosas. En cuanto a los factores personales destacamos: a) imagen de sí mismo (fumar frecuentemente se asocia, en el caso de las mujeres, a la posibilidad de ser femenina, delgada y atractiva); b) autoestima; las chicas con baja autoestima tienen más probabilidades de empezar a fumar; c) disponibilidad de medios económicos d) conocimientos, creencias y actitudes respecto al tabaco. Probablemente hay cuatro razones fundamentales por las que actualmente las mujeres se inician más en el tabaquismo o tienen alguna dificultad añadida en dejarlo: 1) asociación con estados de ánimo negativos (depresión, estrés ?mayor trabajo, mayor sensibilidad y expectativas, mayores dificultades a nivel laboral-); 2) peso corporal; 3) publicidad; y 4) sintomatología de abstinencia.