El profesional de la Enfermería se convierte, por definición, en lugar de encuentros y despedidas de todas las personas que participan en el proceso salud-enfermedad. Encuentra un sitio preferente el encuentro con los que se despiden definitivamente: los enfermos terminales. Los enfermeros y enfermeras, por tanto, necesitan una especial capacitación para ayudar a esos enfermos y sus familiares y para manejar adecuadamente sus propios fantasmas, redefiniendo cada vez su posición interior frente a la muerte, donde se mezclan temores culturales, creencias y tópicos.La negación no siempre es suficiente y cada despedida provoca nuevos encuentros, despierta viejos fantasmas y ayuda a crecer o a deteriorarse. Dependerá de la preparación intelectual y emocional que se haya adquirido. Se expone en esta comunicación una síntesis de un programa para ayudar en la capacitación de estos profesionales de la salud.